Transcripción:
La UNAM se cuestiona su futuro:
Que sea inclusivo, democrático y diverso, pide el rector
Diana Chávez y Eidalid López
nacional@gmail.com
La Universidad Nacional, como cada ocasión en la que el país entra en una encrucijada, analizó su propio futuro y lo hizo en un foro al que fueron convocados nuevos y viejos investigadores del tema universitario. El Auditorio Jorge Carpizo de la Coordinación de Humanidades, recibió a una diversidad de miembros colegiados que integran a la máxima casa de estudios en el foro de análisis 'Reforma y futuro de la UNAM'.
Encabezada por el rector Leonardo Lomelí Vanegas, la inauguración del foro dejó en claro que el objetivo de las siete mesas de análisis que se desarrollarán a lo largo de esta semana, es abrir la reflexión sobre el papel de la Universidad Nacional ante el presente y el futuro de la sociedad que cambia a pasos agigantados y exige que la academia se adapte a su avance.
"Debe ser inclusiva, democrática, diversa, gradual y prospectiva", puntualizó el rector de la universidad: "Inclusiva, porque convoca a todas las voces; democrática, porque se apoya en nuestros cuerpos colegiados; diversa, porque reconoce la multiplicidad de enfoques y de disciplinas; gradual, porque requiere diseñarse por etapas; y prospectiva, porque conlleva pensar a la Universidad en el mediano y largo plazo".
Lomelí afirmó que la reforma en la institución ya ha comenzado con la aprobación de diversas iniciativas como el robustecimiento de la figura de las personas técnicas académicas y el cambio estructural en el Tribunal universitario.
Como parte de la reflexión sobre la necesidad de cambios en la institución, el profesor de la Universidad de Guadalajara, Adrian Acosta, señaló que las funciones y la organización de la universidad se encuentran bajo tensiones e incertidumbres actualmente, pues están en un contexto social marcado por incertidumbres presupuestarias y crisis políticas de diversas magnitudes y profundidad.
Es en ese entorno en la que una gran cantidad de estudiantes provenientes de diversas clases sociales tienen acceso a la universidad, produciendo una modernización silenciosa.
Masividad, homeaula y aislamiento
La universidad, como institución, ha evolucionado de su formulación inicial, hace siglos, y necesita seguir cambiando, destacó la doctora Ana María Cetto, pero debe conservar vigentes sus valores ya que su función es participar en los esfuerzos por promover cambios estructurales necesarios para el mejoramiento de la sociedad.
La especialista, del más alto nivel mundial en física teórica, recordó grandes cambios sociales en México que han sacudido a la enseñanza universitaria en los últimos 50 años. En primera instancia la alta demanda de lugares ocurrida en el siglo pasado y que exigió el crecimiento de la institución. En este episodio de masificación, indicó la investigadora, se produjo un pérdida de los espacios de congregación entre alumnos y maestros para el debate e interacción entre disciplinas.
Y, curiosamente, fue similar a lo que ocurrió recientemente con la pandemia, pues se agravó el aislamiento y distanciamiento entre los sectores que conforman la universidad, fomentados por las nuevas tecnologías del confinamiento.
Dinero privado
El doctor Roberto Escalante, presentó un análisis sobre la educación superior en América Latina, el Caribe y México, destacando que este nivel educativo se encuentra en gran medida en manos del sector privado. El investigador señaló que, aunque en la región se haya aumentado el número de estudiantes intentando profesionalizarse, este esquema plantea la problemática de que un gran número de muchachos ha sido absorbido por un enfoque de mercado, incluso por espacios universitarios privados en los que la prioridad es que la escuela tenga ganancias económicas.
La incursión privada en la educación superior (distinguida de la "del Estado" en las láminas que presentó Escalante) vino aparejada de un problema adicional: la creación de un cuello de botella en el egreso de los jóvenes. Las cifras de los alumnos que logran ingresar a la educación superior, permanecer en los primeros años y mantenerse en el último tramo para terminar sus estudios en tiempo y forma, muestra que la apertura de más lugares merced a las instituciones privadas no ha resuelto el tema de la permanencia, muchas veces debido a complicaciones relacionadas con la necesidad de trabajar para conseguir ingresos o incapacidad de cubrir gastos académicos. El doctor señaló que esto es algo que los profesores han atestiguado en su paso por las aulas universitarias.
Universidad, nación y compromiso social
El foro 'Reforma y futuro de la UNAM' tuvo universitarios como público presencial y también auditorio a distancia. En la segunda parte de la jornada de este martes, se habló del camino de la UNAM hacia la autonomía y su compromiso social.
Tocó a Roberto Rodríguez referir, al inicio de su presentación, que es necesario distinguir entre una universidad al servicio de la nación y una al servicio del estado, lo que, indicó, está en el núcleo mismo de la autonomía de la Universidad.
Actualmente, la UNAM continúa siendo un referente educativo y científico, se especificó, y su capacidad para generar conocimiento, formar profesionales críticos y participar en la solución de los problemas nacionales, reafirma su relevancia, manteniéndose como un pilar fundamental del desarrollo del país tras décadas de evolución constante.
El doctor Rodríguez explicó el contexto histórico que dio origen a la autonomía universitaria e hizo un recuento de su devenir:
Hace un siglo, bajo la influencia de José Vasconcelos, se impulsó una visión de universidad que no sólo formaba profesionistas, sino que también promovía la investigación y el compromiso social. Posteriormente, en 1929, se logró un primer paso hacia la autonomía universitaria, aunque aún existía cierta supervisión por parte del Estado.
Para 1933, esta autonomía se fortaleció, permitiendo a la universidad organizarse de manera más independiente. Sin embargo, el financiamiento representó un reto importante, situación que fue atendida durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, quien restableció el subsidio público para garantizar su funcionamiento.
En esa historia, la intención de alterar el sentido de la autonomía y hacerla más "de estado" y menos "de la nación" se han presentado claramente, como en los momentos en los que los gobiernos emanados de la Revolución de 1910 pugnaban claramente por que la máxima casa de estudios apuntalara el ideario que les era afín.
Uno de los momentos más relevantes ocurrió en 1953 con la creación de Ciudad Universitaria, un proyecto que transformó la vida académica al integrar espacios de docencia e investigación. A partir de entonces, y a lo largo de más de 50 años, la UNAM ha experimentado un crecimiento constante en matrícula, infraestructura y producción académica.
La contribución de la Universidad a la Nación, resaltó Rodríguez al final de su alocución, es identificar los grandes problemas nacionales, debatir los y proponer soluciones a los mismos.