Conversaciones de salud pública


Resumen:

Salud pública y medicina social: una crónica de convergencia determinada social e históricamente

Transcripción:

Salud pública y medicina social: una crónica de convergencia determinada social e históricamente

¿Por qué tratar a las personas y devolverlas

a las condiciones que las enfermaron?

Michael Marmot

La semana pasada participé en la celebración de los 50 años de la Maestría en medicina social y los 20 años del Doctorado en salud colectiva, ambos posgrados de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Xochimilco (UAM-X). En mi participación señalé que la medicina social y la salud pública comparten el objetivo común de mejorar la salud de la población, pero difieren en su enfoque y alcance.

La medicina social enfatiza el papel de los determinantes sociales de la salud, como la pobreza, la educación y el acceso a los recursos, en la definición de los resultados de salud, mientras que la salud pública se centra en garantizar el ejercicio pleno del derecho a la salud a través de la prevención de enfermedades y la promoción del bienestar de las poblaciones mediante intervenciones poblacionales basadas en evidencia.

La medicina social, tal como la describió Rudolf Virchow en el siglo XIX, reconoció que la salud de las personas está estrechamente relacionada con los problemas sociales. Al informar sobre una epidemia de tifus en 1848, en el inicio de la revolución alemana, Virchow enfatizó la necesidad de realizar profundos cambios políticos, económicos y sociales para mejorar la salud de la población, incluyendo medidas relacionadas con la justicia social, como la apertura de espacios laborales, el aumento de los salarios, la tributación progresiva, la autonomía cultural de las minorías nacionales, la educación pública gratuita y el fomento de las cooperativas agrícolas. Su énfasis no era médico; sus recomendaciones se dirigían, más bien, a las condiciones sociales que propiciaron la aparición de la epidemia.

Actualmente existe consenso en torno a que la medicina social es considerada un campo académico que se centra, principalmente, en los determinantes estructurales de la salud y la enfermedad, desde diversas perspectivas disciplinarias y que ha adoptado, a lo largo del tiempo, una postura crítica hacia las ideas y prácticas dominantes en las políticas de salud, particularmente aquéllas promovidas desde el capitalismo y, consecuentemente, desde la enorme influencia neoliberal. Los defensores de la medicina social, incluso antes de que existiera el término, han tendido a involucrarse políticamente en la lucha por la equidad sanitaria. Hay que reconocer que el término "medicina social" está asociado con un referente ideológico de izquierda que desde hace 50 años tuvo a México y al grupo de la UAM-X como uno de sus principales referentes. El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) recientemente cambió su misión e incluyó, como su principal compromiso, la búsqueda de la equidad social y la protección de la salud pública. Actualmente, las visiones del INSP y de la UAM se centran en reconocer que la salud está determinada social e históricamente. Ambas instituciones sostenemos la necesidad de promover una transformación social que requiere ser abordada desde la perspectiva de las desigualdades. Nuestra visión compartida consiste en reconocer que cada eje de desigualdad estructural determina la salud o la enfermedad.

Al finalizar mi intervención en la UAM-X invité a la comunidad asistente a generar propuestas académicas conjuntas, dado que nuestras visiones son ampliamente complementarias. Propuse crear, desde el nivel de pregrado, programas académicos duales y establecer, con discusiones colegiadas, el ideario futuro de la medicina social y la salud poblacional, del ámbito nacional y regional. Les conminé a buscar caminos para interactuar e identificar no sólo lo que hay que hacer, sino también cómo hacerlo.

En conclusión, la salud pública y la medicina social ofrecen perspectivas y enfoques complementarios para mejorar la salud. Al integrar estos campos, la salud pública puede ser más eficaz, equitativa y sensible a los determinantes sociales de la salud, lo que se traduce en mejores resultados de salud para las personas y las comunidades.

* Especialista en salud pública

Imagen: cortesía del autor

Imagen: Cortesía del autor