Así se vive en Groenlandia mientras el mundo la pelea


Resumen:

Entre filetes de ballena y debates sobre independencia, el economista Javier Arnaut narra desde Nuuk la sacudida por el interés de EU.

Transcripción:

UN MEXICANO EN EL POLO NORTE

Así se vive en Groenlandia mientras el mundo la pelea

Entre filetes de ballena y debates sobre independencia, el economista Javier Arnaut narra desde Nuuk la sacudida por el interés de EU

JUAN CARLOS RODRÍGUEZ

Hace nueve años, cuando el mexicano Javier Arnaut llegó a Groenlandia para estudiar los efectos económicos del cambio climático en esa gigantesca isla de hielo, quedó fascinado porque fue como llegar a la Luna: un paisaje totalmente blanco, sin un solo árbol. "Me sentí como si estuviera, no sé, tal vez en el cielo".

Sin embargo, la disputa por Groenlandia también puede desatar el infierno. Los planes anexionistas del presidente estadounidense Donald Trump, afirma Arnaut, pueden romper el equilibrio geopolítico del planeta y desatar guerras por otros territorios estratégicos como Ucrania, Taiwán o los territorios palestinos.

Como experto en impacto económico del cambio climático en países emergentes, Arnaut detecta efectos positivos y negativos derivados del deshielo en el Ártico. Entre los beneficios está el acceso a minas de tierras raras que son ricas en neodimio, un metal muy codiciado para la fabricación de motores para autos eléctricos.

En cambio, entre los perjuicios está el derretimiento de hielos que llevaban miles de años en estado sólido y que pondrán al descubierto bacterias y otros organismos con los que la humanidad nunca ha convivido.

Javier Arnaut es el único mexicano que radica de manera permanente en Groenlandia, donde trabaja como jefe del Departamento de Economía y Ciencias Sociales de la Ilisimatusarfik, la única universidad del país. El otro paisano en tierras árticas es el biólogo Fernando Uriarte, pero su estancia es intermitente entre Groenlandia y Dinamarca.

En conversación telefónica con El Sol de México, el economista de 44 años cuenta que la decisión de echar raíces en Groenlandia surgió al descubrir que los habitantes de aquella isla blanca son muy semejantes a los mexicanos.

Arnaut es originario de La Paz, Baja California Sur, pero su infancia y juventud las vivió en Tijuana y Playas de Rosarito, Baja California, hasta que migró a la Ciudad de México para estudiar una maestría en Economía en la UAM Azcapotzalco; la búsqueda de oportunidades lo llevó a cursar un doctorado en la Universidad de Groningen, al norte de Holanda, donde vivió cinco años.

Quizás por vivir en un país donde grita el silencio y donde hay ocasiones en que lo único que se escucha es la respiración propia, Arnaut confiesa que echa de menos el bullicio de la Ciudad de México. "Extraño a la gente, extraño que siempre hay cosas que hacer y uno nunca se aburre. Siempre hay eventos y lugares para visitar".

La quietud que durante años caracterizó a Groenlandia se vio alterada el año pasado, cuando el presidente Donald Trump anunció su interés por comprar la isla del Ártico al reino de Dinamarca, argumentando que sólo Estados Unidos tiene la capacidad de defender ese territorio ante los supuestos planes intervencionistas de Rusia y China.

"Mi opinión es que esa idea está más relacionada con el ego del presidente Trump y sus deseos de expandir el territorio de Estados Unidos", plantea Arnaut, quien recuerda que Washington ya tiene bases militares en el norte de Groenlandia.

"Desde 1951 hubo un acuerdo entre Dinamarca y Estados Unidos de cooperar en términos de seguridad, y Estados Unidos tiene las puertas abiertas para entrar y para abrir nuevas bases: entonces ese argumento no tiene mucho sentido. Además, Groenlandia forma parte de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y ellos ya han dicho que no hay amenazas por parte de Rusia y China".

Con una superficie de dos mil 166 millones de kilómetros cuadrados y una población de 56 mil habitantes, Groenlandia es considerada un territorio de alto valor estratégico por su ubicación geográfica y por su cercanía con la brecha Giuk, un corredor marítimo clave que conecta el Ártico con el Océano Atlántico y que resulta fundamental para el control militar y la seguridad regional.

Además, el deshielo del Ártico podría facilitar el acceso a recursos naturales y abrir nuevas rutas marítimas, aumentando la competencia geopolítica en la región, particularmente entre Estados Unidos, Rusia y China.

--Tú has estudiado a fondo el fenómeno del cambio climático en la zona. ¿Piensas que en el fondo hay una disputa por los recursos naturales?

--En el sur de Groenlandia hay importantes minas de tierras raras y de uranio, y estas tierras raras son esenciales para la industria de autos eléctricos. Estas tierras raras son clave para la fabricación de imanes con los que se construyen los motores de coches eléctricos.

Javier Arnaut cambió los ceviches sudcalifornianos y la machaca de res por los filetes de ballena y el asado de reno, dos de los platillos típicos de Groenlandia. Uno de sus mayores retos fue consumir menos verduras, ya que todas son importadas y, por ejemplo, un aguacate o una cabeza de ajos son productos de lujo.

Contrario a lo que la mayoría de los mexicanos piensan, vivir en el Polo Norte no equivale a morir congelado. "Estoy en mejores condiciones que en otros países en Europa, porque la infraestructura está muy ajustada para las inclemencias del clima; las casas y los apartamentos tienen muy buen aislamiento, no entra nada de frío y la calefacción ayuda a pasarla bien".

Javier Arnaut, economista de 44 años, decidió echar raíces en Groenlandia.

JAVIER ARNAUT: "Me gustaría que hubiera más mexicanos porque acá hay muchas oportunidades de crecimiento. El problema es que les da miedo el frío".

PANORAMA: EL DESHIELO del Ártico podría facilitar el acceso a recursos naturales y abrir nuevas rutas marítimas, aumentando la competencia geopolítica en la región.