Transcripción:
En el acento tu punto de referencia. Vamos a conversar con el doctor Enrique Catalán Salgado, es investigador especializado en geopolítica, hegemonía mundial, política exterior en México y Estados Unidos por la Universidad Autónoma Metropolitana. Doctor Enrique Catalán, gracias por esta entrevista. Le saluda Alberto Nájar, buenas tardes. Buenas tardes, Alberto, un gusto en funerarse aquí al auditorio. Muchas gracias. Doctor, ¿Qué decir de lo que sucede en la región, en América Latina del sí Rodríguez ya acaba de jurar como presidenta encargada de Venezuela, María Corina Machado, Edmundo González, parece que quedan fuera de la jugada, al menos desde el punto de vista de Donald Trump? Pero lo que está en el fondo, creo yo, pero también dígame cómo lo ve usted, doctor, es el tema que sigue allí. Lo que interesa a Estados Unidos al final del día es el control, el control de los grandes yacimientos de petróleo de Venezuela. En un principio, doctor, ¿Qué evaluación puede usted hacer? Sí, desde luego, yo coincido con esta introducción que realizas. Esto que acabamos de presenciar es una intervención estadounidense con el ejercicio del poder duro, pero al más puro estilo del siglo XIX. Es decir, acá ya ni siquiera fingieron, como lo han hecho en ocasiones pasadas, por ejemplo con Irak, cuando fingieron que había armas nucleares, que era por seguridad internacional o que era por la lucha contra el terrorismo. Acá Donald Trump ha dicho lisa y llanamente que es por el petróleo venezolano y lleva diciéndolo mucho tiempo. Entonces no hay ninguna duda de que esta no es una intervención por la democracia, por la justicia, por el pueblo venezolano, que esa es parte de una narrativa que llevan construyendo años, tratando de derrocar a un régimen que abiertamente se opone a los intereses estadounidenses. Es por el petróleo, porque Venezuela tiene los yacimientos más grandes del mundo. Pero además, lo que observamos, más allá de la opinión que podemos tener del régimen chavista, es una violación y un derrumbamiento estrepitoso en uno de los pilares más importantes del derecho internacional, que es la soberanía. El respecto y respecto a la soberanía. Y entonces las consecuencias de esta acción de Donald Trump, si es que no se realiza una acción internacional que efectivamente castigue o repare el daño, porque Maduro está vivo y se podría retornar a Venezuela, como están exigiendo ya algunas otras potencias, pues pone a todo el mundo, particularmente América Latina, pero a todo el mundo en una situación de vuelta a la barbarie. 70 años de construcción de gobernanza global tirados a la basura por las acciones de este gobierno estadounidense. ¿Cómo podemos entender lo que Donald Trump lo dijo muy a su estilo, Doctor Haciendo un parafraseo de la llamada Doctrina Monroe, que fue el sino el comportamiento de la política exterior de Estados Unidos en el siglo XIX y una parte del siglo XX? La llamó la política D. Row. Esto no es una broma, doctor, ¿Cómo lo ve usted? No, no es una broma, es una manifestación de la egolatría y megalomanía de este presidente, que la ha manifestado ya también de muchas otras formas, renombrando edificios y otras cuestiones con su propio nombre. Entonces, esta palabra de Doctrina Don Row, pues viene de Donald Trump como aludiendo a él, a su legado político. Sabemos todos conocemos a Doctrina Monroe, que es el ejercicio de intervencionismo estadounidense, América para los Amer. Y tiene un corolario que es el Corolario Roosevelt, que se inicia a principios del siglo XX, en donde se asume Estados Unidos como el gendarme internacional o el policía internacional y se arroga el derecho también ilegítimo e ilegal, pero digamos con una cierta legitimidad, de que ellos van a poder pacificar el mundo. Y ahora Trump pretende hacer lo mismo, por eso renombra esa doctrina como en un segundo corolario, por decirlo así, el corolario Trump, en donde él asume que tiene ese don o ese derecho de dominar al resto del mundo y a todos los países, pero que particularmente en la región se va a hacer la voluntad de Estados Unidos y los intereses de Estados Unidos. Y así lo ha dicho, o sea, de vuelta a el hemisferio occidental dominado de forma irrestricta y absoluta por Estados Unidos. Y ese es un parafraseo de lo mismo que dijo Donald Trump, la declaración puntuales el hemisferio occidental nos pertenece y el hemisferio occidental es evidentemente toda América, incluyendo nuestra América. Sí, es justamente ese el tema que también causa mucha preocupación. Esta frase tan contundente que acaba de repetir hace una hora aproximadamente la Casa Blanca en sus redes sociales. La hegemonía sobre el hemisferio occidental, que se han abrogado ya la pertenencia, sin tomar en cuenta todo lo demás, es el inicio de una nueva era. Una nueva era. Dr. Enrique Catalán Salgado, Se lo pregunto por lo durante una muy buena parte del siglo XX y también lo que va del XXI, Estados Unidos había mantenido una especie como de buena vecindad con todo lo que implica la actuación de sus agencias de seguridad en los periodos oscuros de las dictaduras militares en América Latina, pero, pero tenía un cierto espacio como de tolerancia, de respeto, de estar allí presente como el hermano mayor, el amigo, el policía, etcétera. Pero esto ya se ha roto, estaríamos iniciando una época nueva, el inicio de la era de la mala vecindad. Dr. Sí, definitivamente sí. Bueno, Estados Unidos nunca fue un buen vecino, pero entiendo el sentido en el que lo dices, porque como reitero, le sucedió siglamente, tuvimos muchísimas intervenciones en América Latina, varias de ellas conocidísimas y sumamente lamentables, simplemente el golpe de Estado con Salvador Allende en el 73, pero también el golpe de Estado con Arbenz en Guatemala, pero también en Panamá en el 89, que justo mucho se hace ese símil, que desde el golpe de Panamá, financiado por Estados Unidos y con la intervención directa de Estados Unidos, no se había visto algo semejante a lo que ocurrió recientemente en Venezuela con Maduro. Sí, es una nueva era, pero más que pensarlo en términos de novedad, sería más bien una vuelta al pasado, una vuelta donde el único derecho que existe es el derecho del más fuerte, que justamente es la era de los imperialismos, donde quien tiene las mejores armas, donde tiene los mayores recursos, ejercen su voluntad sobre el resto de las naciones. Si algo podemos decir que hizo bien Estados Unidos en el siglo XX, y es a lo que tú te refieres, es participar en la construcción de la llamada gobernanza global, o sea, después de la Segunda Guerra Mundial se construye la ONU, principalmente Naciones Unidas, pero muchas otras instituciones financiadas y apoyadas por Estados Unidos que contribuyeron a la llamada paz americana y justo eso le daba mucha legitimidad a Estados Unidos. Países de todo el mundo, de la misma región latinoamericana, reconocían en Estados Unidos un cierto liderazgo que es diferente a una imposición, que es lo que estamos viendo ahora. Lo que hizo Estados Unidos en Venezuela, o la consecuencia de su acción más bien, es que dinamitó ese liderazgo, porque hoy, y así lo han manifestado muchísimos países de forma directa y absoluta, lo vimos en la reunión del Consejo de Seguridad hoy por la mañana incluso, es que Estados Unidos ya no es un vator confiable, porque no respeta el derecho internacional, no respetan los acuerdos, no respeta las normas, entonces eso sí inaugura una nueva situación internacional donde lo que vamos a ver es justamente esta pugna del poder internacional en términos geopolíticos, pero en términos duros, ya no bajo negociaciones, ya no bajo derecho, porque si Estados Unidos lo puede hacer, ¿Por qué no podrían hacerlo otros países? Y es la puerta que abrió Donald Trump. ¿Por qué no podría China invadir Taiwán y secuestrar a su presidente como lo hizo Donald Trump? ¿Por qué no podría Putin invadir Ucrania y secuestrar a Zelensky como lo hizo Donald Trump? No lo han hecho porque respetan el derecho, hay un derecho de guerra inclusive, de cómo se deben de hacer ciertas cosas y Donald Trump y su administración ignora todo eso aduciendo que tienen la capacidad militar y ese es su argumento, lo ha dicho muchas veces, tenemos el mejor y mayor ejercicio y podemos hacer lo que queramos en beneficio de nuestros intereses. En este caso el interés es el petróleo venezolano, no hay duda de ello. Y finalmente, Doctor Enrique Catalán Salgado investigador especializado en geopolítica Hegemonía mundial por la UAM, la Universidad Autónoma Metropolitana Dr. ¿Que sigue en adelante? Ya Daisy Rodríguez juramentó como presidenta encargada En Venezuela existe una pugna también ya cada vez más clara entre los distintos grupos políticos que operan allí, pero los vecinos, los vecinos también tenemos que tomarlos en cuenta. Hay elecciones en Colombia este año, Donald Trump también ya puso la mirada sobre Gustavo Petro. Hay elecciones en Brasil, acaba de asumir el poder el ultraderechista José Antonio Kast. ¿Qué es lo que sigue? ¿Qué ve usted en adelante, doctor? Claro, a mí me gustaría hacer una respuesta en tres niveles, sumamente sintetizado. Lo que le molesta a Estados Unidos, no desde esta administración, ya tiene tiempo atrás, es que se formó en América Latina un liderazgo, digamos, contra hegemónico frente a Estados Unidos de países progresistas o de izquierda, que en su momento fue liderado y encabezado por Venezuela y Hugo Chávez, pero también estaba Brasil con Lula, que en este tercer gobierno precisamente vuelve a la carga, o sea, Lula ocupa un papel predominante como hegemonía regional en Sudamérica y muchos otros países. Entonces Estados Unidos perdió esa hegemonía o ese liderazgo porque estos países se empezaron a acercar bastante con otras potencias, concretamente con China y con Rusia, que en el caso específico de Venezuela también con Irán, como sabemos. Entonces eso para Estados Unidos lo interpreta como un riesgo de seguridad y por eso está amenazando a esos países en concreto narcotráfico es simplemente un pretexto que pretende justificar las acciones bélicas. Pero la razón principal es esa pérdida de dominio de países que ahora sí están haciendo uso soberano y legítimo de su independencia para procurar sus propios intereses. Y eso involucra afectar los intereses estadounidenses, por ejemplo, en la extracción de petróleo y otros recursos estratégicos en Venezuela. ¿Qué viene concretamente? Yo empezaría por señalar que hay que tomar con pinzitas los dichos de Donald Trump, porque él dice que va a gobernar Venezuela, que va a decidir a quién pone que le gusta esta persona, pero no le gusta la otra. Esa es la opinión de Donald Trump, pero es irrelevante porque en Venezuela sigue un orden constitucional. Secuestraron al presidente Maduro, pero hay un orden legítimo que dice que es lo que continúa. Constitucionalmente le correspondía a Delcy Rodríguez como vicepresidenta tomar el poder. Eso no tiene que ver con que Trump lo aprobó o no lo aprobó, como él quiere dar angustia. Eso es lo que correspondía legalmente y del sí tendrá que convocar elecciones según la Constitución, artículo 233, en un plazo no mayor a 30 días en donde el pueblo venezolano tendría que elegir a sus legítimos gobernantes, ya sea la continuación del chavismo u algún otro candidato, como puede ser Edmundo González o el que sea que proponga la oposición. Aquí el tema que sí puede suceder es que aduzcan a un estado de excepción que efectivamente existe y que por lo tanto no se pueda convocar elecciones bajo esa circunstancia. Entonces prolongaría dicho periodo. Pero yo creo que lo que hay que impulsar es la defensa irrestricta de que es el pueblo venezolano al que le corresponde elegir a sus gobernantes. Una potencia extranjera, en este caso Estados Unidos, con Donald Trump no tiene por qué decidir quién ni por qué ir a poner un gobernante que sea afín a sus intereses, llámese Corina Machado, Edmundo González o Juan Guaidó, que por mucho tiempo fue para ellos el presidente legítimo de Venezuela y que ninguna de esas estrategias les funcionó. América Latina que se mantenga alerta Nuestra América alerta porque las amenazas no es algo que estemos deduciendo, son directas. La amenaza directa contra Petro y contra México, que ya nos dijo, son los siguientes textualmente y también a Groenlandia, que no es América Latina, pero que está dentro de este hemisferio occidental. Donald Trump en ese sentido nos anda con juegos y tendríamos que tomarnos muy en serio estos señalamientos y empezar por todas las vías diplomáticas, precisamente a tratar de establecer las salvaguardias necesarias y señalar que la agresión venezolana es una agresión contra toda América y contra todos los Países del Mundo, en el sentido del pilar de soberanía que se violentó. Es un atentado, como bien usted nos ha puntualizado, doctor Enrique Catalán Salgado, contra la Gobernanza y la convivencia más o menos pacífica que nos había regido, por lo menos hasta ahora. Muchas gracias por este análisis y estos minutos con la audiencia de noticias. Doctor Catalán Muchísimas gracias a ustedes por la invitación y que es el servicio Sigamos en Comunicación. Que tenga un buen 2026, con toda la forma como ha empezado, pero esto no termina aquí. Claro que sí, encantado. Hasta pronto. Es el Dr. Enrique Catalán Salgado, investigador especializado en Geopolítica, Hegemonía Mundial y Política Exterior, tanto de México como de Estados Unidos, por la Universidad Autónoma Metropolitana. Y esto que nos ha planteado terminó una era, una era como la habíamos conocido hasta apenas hace unos meses, hace un año exactamente, vivíamos en otro momento, Donald Trump todavía no asumía el gobierno de Estados Unidos, 365 días después tenemos esta circunstancia, un año enterito en donde se sacudieron muchas de las estructuras que habían mantenido una cierta estabilidad en el mundo occidental por lo menos, y que ahora, ahora nos han encendido de nuevo las alertas. Es una vuelta a la barbarie, una vuelta a la ley de el más fuerte, en donde las soberanías, las soberanías que tanto trabajo costó la construcción y defensa, deje usted todos los derechos humanos, el respeto a la diversidad sexual, el respeto de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, la propia existencia de un Estado que se rija por sí solo y a partir de de la decisión de sus ciudadanos, está absolutamente en riesgo con el festejo, el festejo cínico desde grupos conservadores en Estados Unidos que no quieren ver el espejo que está allí presente. Y como bien dijo la ex vicepresidenta Kamala Harris, la historia tiene sus lecciones también en esta celebración de grupos conservadores en América Latina que no parecen entender que justamente Donald Trump, como lo es en el siglo XXI, como lo fue Adolf Hitler en el siglo XX, como lo han sido todos los supremacistas a lo largo de la historia de la humanidad, a los primeros, a los primeros que sacrifican son a esos salameros que les ayudan a llegar a el poder. Los colaboracionistas solamente tienen un destino que la historia ya lo ha señalado en múltiples ocasiones, es pues parte de nuestra realidad. Este 5 de enero de 2026.