El Espectador // La lucha por las calles de la Ciudad de México


Resumen:

La lucha por las calles de la Ciudad de México.

Transcripción:

EL ESPECTADOR
HIROSHI TAKAHASHI

La lucha por las calles de la Ciudad de México

El ambulantaje en la Ciudad de México es una estructura económica y política de gran escala y, aunque el Sistema de Comercio en Vía Pública capitalino registra poco más 80 mil vendedores que pagan por un espacio, las propias autoridades estiman que el número real supera los 200 mil comerciantes informales.

Las alcaldías Iztapalapa, Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza y Azcapotzalco, en ese orden, reúnen 70 por ciento de los registros y el Centro Histórico, por sí solo, tiene más de 15 mil ambulantes, cifra que explica por qué cualquier intento de reordenamiento es un asunto de gobernabilidad.

Aunque entre 2018 y 2025, la informalidad laboral en la capital disminuyó ligeramente, el comercio ambulante no ha seguido la misma tendencia. Para miles de familias, el espacio público se ha convertido en una alternativa de ingreso frente a una economía formal que sigue sin absorber toda la demanda de empleo.

Esto, a su vez, mantiene abierto un frente de conflicto. Las cámaras empresariales denuncian competencia desigual, menor recaudación fiscal y afectaciones a corredores comerciales, mientras que los gobiernos enfrentan presiones por la ocupación del espacio público, la movilidad peatonal y la percepción de inseguridad.

En la Cuauhtémoc, donde Alessandra Rojo de la Vega gobierna desde octubre de 2024, el reordenamiento del comercio en vía pública es uno de los ejes centrales para la recuperación de banquetas y espacios peatonales, revisión de permisos y combate jurídico a amparos de grupos que rechazan liberar los espacios.

Con operativos en colonias como Juárez, Roma Norte y Condesa, la administración ha liberado más de 11 mil metros cuadrados, y sólo en la colonia Cuauhtémoc, más de 14 mil. En zonas como Parque México, verificaron permisos, pagos actualizados y que los titulares fueran quienes operaban los espacios.

Su estrategia, sin embargo, ha generado confrontaciones. Apenas el martes pasado, la alcaldesa denunció haber sido agredida junto con integrantes de su equipo durante una revisión de permisos a ambulantes en la Zona Rosa, lo que evidenció la resistencia de algunos a la regularización y la dimensión política del espacio público.

Rojo de la Vega responsabilizó a la diputada local Diana Sánchez Barrios, una de las figuras con mayor influencia sobre organizaciones de comerciantes de la capital. La alcaldesa sostiene que grupos cobran por espacios en vía pública y por eso está desbordada la capacidad de regulación de las autoridades. Sánchez Barrios rechazó los señalamientos y respondió acusándola de construir un montaje político.

Cualquier decisión sobre el comercio ambulante pega en intereses políticos, ingresos de millones de pesos, turismo, liderazgos territoriales y redes de control.

La batalla de Rojo de la Vega contra el ambulantaje definirá la narrativa de su liderazgo pues si logra recuperar más espacios públicos, contener a quienes históricamente han controlado el comercio en vía pública y sostener el conflicto, consolidará su plataforma política rumbo a 2030 con el reordenamiento urbano como la carta de presentación de su proyecto para gobernar la capital.

hiroshi@oem.com.mx