Que sean más


Resumen:

Con reglas claras y piso parejo, Sheinbaum podría atraer consorcios nacionales y globales capaces de fortalecer a Pemex.

Transcripción:

Con reglas claras y piso parejo, Sheinbaum podría atraer consorcios nacionales y globales capaces de fortalecer a Pemex.

Que sean más

Desde el punto de vista de que son empresas privadas participando JUNTO con Pemex en la exploración y explotación de hidrocarburos en el campo Ixachi, con el fin de elevar la producción estancada de este monopolio gubernamental, qué bueno que don Carlos Slim se haya hecho socio del Gobierno e invertido conjuntamente con el monopolio estatal petrolero.

No obstante, MÁS gusto -muchísimo más gusto- nos daría que, APARTE del Ing. Slim y sus empresas GSM Bronco y MX DLTA NRG 1, participaran OTRAS EMPRESAS mexicanas y adicionales empresarios, locales y extranjeros. Las reglas de la inversión, en cualquier País democrático y capitalista, deben ser PAREJAS: esto es, equitativas, transparentes y abiertas.

Por lo tanto, si se le permite al Ing. Slim participar en estos negocios "público/privados", debería permitirse a OTROS empresarios invertir con Pemex en igualdad de circunstancias. No vaya a pensarse que en México el piso de la inversión NO ES PAREJO y que a unos empresarios se les permiten ciertas cosas Y A OTROS NO.

No estaría mal que la Presidenta Sheinbaum considerara "invitar" a otros empresarios a entrarle al rescate de PEMEX, fomentando inversiones privadas en exploración y explotación con el fin de impulsar la producción de crudo y gas del monopolio gubernamental.

Desde cierto punto de vista se entiende que -por el momento- el Ing. Slim sea el único invitado a la fiesta de pegarle a los yacimientos del monopolio. Ello seguramente se debe a que dispone de mayor capital de inversión que nadie más en México, por ser el mexicano más rico, por mucho. Esto es, por el momento.

Pero si el Gobierno de Sheinbaum fijara REGLAS CLARAS y piso parejo, estamos seguros de que se armarían consorcios muy poderosos entre empresarios mexicanos y empresas petroleras globales muy avanzadas que mucho podrían contribuir a un mayor éxito para Pemex. Y sobre todo, aligerar la carga tan pesada que representa para el Gobierno mexicano el SUBSIDIAR a Pemex, especialmente por el riesgo de contaminación en la calificación de nuestra deuda soberana.

Como habrán notado, las calificadoras internacionales ya se preocupan por el nivel de endeudamiento de nuestra Hacienda y por el hecho de que, pese a cuantiosísimas transferencias del Gobierno hacia la paraestatal, ni su producción ni su balance financiero muestran mejoría.

De ahí que consideremos buena idea que el rescate de PEMEX no recaiga sólo en el Gobierno federal, sino que empresas y empresarios privados aporten capital de riesgo para "darle una manita" a la paraestatal. Misma que de seguro resultará sumamente rentable porque tiburones blancos de las finanzas como el Ing. Slim no le entrarían a negocios con PEMEX a menos de que fueran muy redituables. Por ello, la Presidenta no batallaría nada para ATRAER a otros inversionistas a desarrollar y explotar campos.

Conviene recordar -y éste es un problema que arrastra EL GOBIERNO, no los empresarios importantes de este País- que este nuevo formato para PEMEX llega después de que en el sexenio pasado, el del Mesías Macuspano, se DESTROZÓ la reforma energética que SÍ permitía la participación privada en el sector energético, cerrándose para la EXCLUSIVA reserva del Gobierno. O sea, viene a darse a escasas semanas de que TRONÓ el escandalazo de la Marina (y funcionarios) involucrada en el huachicol fiscal (30 buques tanque).

No debe hacerse algo BUENO que parezca malo: no puede este Gobierno darse el lujo de -tras la corrupción destapada- operar en lo oscurito de manera opaca y EXCLUYENTE, porque esto podría despertar sospechas, si no de que se realiza algo indebido, sí cuando menos de que hay TRATO PREFERENCIAL para algunos cercanos al poder.

Si entra el Ing. Slim a la industria petrolera, que entre el que quiera arriesgar capital en búsqueda del elusivo oro negro. Del crudo dulce, ausente de azufre, ello para convertir a PEMEX en el ARAMCO de América, no en beneficio de unos cuantos, sino procurando el bienestar de TODOS los mexicanos.

MANUEL J. JÁUREGUI