Serpientes Y Escaleras // Nueva Corte: inicio incierto y una presidencia descafeinada


Resumen:

Nueva Corte: inicio incierto y una presidencia descafeinada

Con una inexistente transición administrativa entre la antigua Corte, que formalmente ya fue disuelta, y la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación que entra en funciones el próximo lunes, porque a los legisladores de Morena se les olvidó fijar normas, tiempos y procedimientos para que las dos Cortes se coordinaran en la etapa de transición entre una y otra, el nuevo Poder Judicial que nacerá el 1 de septiembre arranca con faltantes operativos, nóminas de trabajadores que no están aún consolidadas administrativa y presupuestalmente, y sin que los nuevos órganos judiciales tengan toda la información y el control del sistema de justicia del país.

Transcripción:

Nueva Corte: inicio incierto y una presidencia descafeinada

Con una inexistente transición administrativa entre la antigua Corte, que formalmente ya fue disuelta, y la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación que entra en funciones el próximo lunes, porque a los legisladores de Morena se les olvidó fijar normas, tiempos y procedimientos para que las dos Cortes se coordinaran en la etapa de transición entre una y otra, el nuevo Poder Judicial que nacerá el 1 de septiembre arranca con faltantes operativos, nóminas de trabajadores que no están aún consolidadas administrativa y presupuestalmente, y sin que los nuevos órganos judiciales tengan toda la información y el control del sistema de justicia del país.

Durante los tres meses que transcurrieron entre la controvertida elección judicial del 1 de junio y el próximo 1 de septiembre, no hubo coordinación entre los ministros salientes y los entrantes, porque el Congreso no se tomó la molestia de incluir en la Reforma Judicial constitucional, ningún calendario, procedimiento o reglas para hacer la transición entre los dos Poderes Judiciales federales, de tal modo que lo poco que se logró avanzar, por ejemplo que a los nuevos ministros les entregaran algunos expedientes que quedaron pendientes en las ponencias de la Corte extinta, se hizo más por el acercamiento y diálogo personal que buscó el ministro Hugo Aguilar Ortiz con la presidenta Norma Piña.

De modo que el 1 de septiembre, después de todas las ceremonias y eventos que se han organizado para la toma de protesta de los nuevos ministros, entre ellos ceremonias “de purificación y limpia del Palacio de Justicia”, “rituales prehispánicos en las ruinas de Cuicuilco”, “entrega de bastones de mando a los nuevos miembros de la Corte” y por supuesto el único acto constitucional que es la toma de protesta de los nueve ministros ante el pleno del Senado de la República, lo que vendrá a partir del día 2 será mucha incertidumbre en el nuevo Poder Judicial, junto con algunos problemas administrativos, por ejemplo el caso de 2,400 plazas de trabajadores de base cuyas nóminas no han sido consolidadas por el nuevo Organo de Administración Judicial, que será el encargado de manejar los presupuestos, nóminas y en general toda la administración de la Corte, del Tribunal de Disciplina Judicial y de los Juzgados y Tribunales federales.

Otra de las novedades del nuevo sistema de justicia que arranca la próxima semana: a la presidencia de la Corte, que solía ser la cabeza de todo el Poder Judicial Federal y tenía todas las facultades de mando y manejo del presupuesto y la administración del sistema judicial, la descafeinaron totalmente y le quitaron la mayor parte de sus atribuciones, el manejo presupuestal, el de vigilancia y fiscalización de los jueces y hasta las normas de disciplina y sanciones que se aplicaban desde el Consejo de la Judicatura.

En los hechos, la Reforma Judicial viene a restarle facultades y capacidad de mando a quien presida la Suprema Corte. Y si en presupuesto y gasto el presidente de la Corte prácticamente quedó anulado, en el manejo del sistema de disciplina judicial ahora también queda excluido, igual tampoco tendrá el control del personal ni de las contrataciones. Entonces, ¿qué funciones le quedan a quien presida la Corte? En términos reales, como quedó redactada la multicitada Reforma Judicial, prácticamente el presidente de la Corte será el encargado de conducir las sesiones de pleno y tratar de llegar a acuerdos con sus compañeros ministros para tomar las pocas decisiones que le dejó la nueva reforma. ¿Por qué, por ejemplo, el Poder Ejecutivo o la Presidencia de la República y el Senado tienen que tener representantes en el órgano administrativo del Poder Judicial Federal? ¿No atenta eso contra de la división de poderes y anula, de facto, parte de la autonomía e independencia presupuesta y operativa que debiera tener la Corte y el resto de los nuevos órganos judiciales.

Tal vez en el fondo de la reforma a la Constitución, que dio pie al nuevo sistema de elección de jueces, magistrados y ministros a través del voto popular y que decretó la extinción y desaparición del anterior modelo judicial vigente desde la reforma de Ernesto Zedillo en 1995, sí se escondieron mecanismos y disposiciones que, al fragmentar al nuevo Poder Judicial, que antes tenía un solo mando y una sola cabeza administrativa, jurídica y de mando, para pasar hoy a tres órganos distintos que se reparten las funciones judiciales, administrativas, pero también de mando, lo que buscaban era debilitar al Poder Judicial de la Federación y de esa manera restarle también autonomía e independencia.

No se entiende de otra manera por qué la presidencia de la Corte quedó con tan pocas atribuciones y sin capacidad de definir y manejar su propio presupuesto y por qué los otros dos Poderes, Ejecutivo y Legislativo, tendrán injerencia en el Organo de Administración que ahora acapara el manejo financiero, la carrera judicial y hasta el manejo de las nóminas y contratación de personal. ¿Ya no querían un presidente o presidenta de la Corte que pudiera desafiar al Ejecutivo y al Legislativo y en cambio diseñaron uno que casi tenga un papel solo testimonial mientras la Presidencia y el Congreso tienen un pie metido en los nuevos órganos judiciales? Que conste que es pregunta. Se baten los dados...Escalera y se cierra la semana. Buen descanso a los amables lectores.

No se entiende por qué la presidencia de la Corte quedó con tan pocas atribuciones y sin manejo de su presupuesto.

SALVADOR GARCÍA SOTO