Historias De NegoCEOs // Los últimos 80 días de Fernández Noroña


Resumen:

Los últimos 80 días de Fernández Noroña

Transcripción:

Los últimos 80 días de Fernández Noroña

A Gerardo Fernández Noroña le quedan 80 días como presidente del Senado de la República. 80 días de impulsividad, incontinencia verbal, bravuconería, soberbia y protagonismo. Serán sus últimos dos meses y medio como "figura política". El futuro del expetista está echado: el abandono y el olvido.

Por lo menos eso es lo que se dice en las cúpulas de Morena, su nuevo partido. Desde la presidenta Claudia Sheinbaum hasta la líder nacional de Morena, Luisa María Alcalde, se tiene registro de que la altanería de Fernández Noroña ha causado más negativos que positivos al movimiento y al país.

Su borrachera de poder incluso le ha alcanzado para sentirse tan influyente y poderoso como para retar al fundador y líder moral de la 4T, Andrés Manuel López Obrador.

Morena hace encuestas para medir prácticamente todo. Una de esas mediciones es para saber quién es el vocero -oficial o no oficial- más mediático del movimiento, es decir, el que más impactos tiene en los medios de comunicación. En primer lugar está precisamente Fernández Noroña, con el pequeño detalle de que más del 80% de sus interacciones son negativas. La conclusión de los encuestadores es que, si bien en el pasado, desde un cargo de menor perfil, había sido eficiente para combatir a los partidos de "derecha" con sus narrativas de presunto abuso y opresión a los más desprotegidos, ahora, como presidente del Senado, sus posturas, riñas y comentarios desafortunados han sido contraproducentes, por ejemplo, en la relación bilateral con Estados Unidos.

El pleito de Fernández Noroña con el senador republicano Eric Schmitt atizó las tensiones políticas entre ambos países por el impuesto a las remesas y las manifestaciones violentas de inmigrantes en ciudades como Los Ángeles, California.

En su conferencia matutina del miércoles pasado, Claudia Sheinbaum pidió que "todo mundo se serene" y recomendó a los legisladores de Morena evitar peleas con el Congreso de Estados Unidos, a pregunta expresa sobre el pleito de Fernández Noroña con el senador Schmitt.

En segundo lugar de impacto mediático, según las mediciones de Morena, está la senadora de Chihuahua, Andrea Chávez, seguida por la senadora de Baja California, Julieta Ramírez; le siguen la presidenta del partido, Luisa María Alcalde, y el diputado federal Arturo Ávila. Ninguno de ellos alcanza la mitad de negativos que arrastra Fernández Noroña.

Fernández Noroña es un fusible quemado, un político que está a punto de caerse del tabique al que lo subieron los propios morenistas tras el proceso interno para elegir al candidato presidencial en 2024. El legislador, que ha sido abucheado y recriminado por el partido al que perteneció por varios años -el PT-, se sintió presidenciable y, como en Morena todo lo basan en encuestas de popularidad, Fernández Noroña tiene la estrategia de aparecer en los medios y en las redes sociales a como dé lugar. Sus compañeros de movimiento lo consideran un "provocador profesional", pero nada más.

Este martes, colectivos de búsqueda y activistas, entre ellos Ceci Flores y Bryan Carl LeBarón Jones, enviaron una carta a la presidenta Claudia Sheinbaum para solicitar su remoción como presidente del Senado, debido a la insensibilidad que ha mostrado ante la crisis de personas desaparecidas.

Por si fuera poco, Fernández Noroña es un snob de las clases acomodadas que suele criticar. Siempre ha defendido que él no tiene razón alguna para vivir en la austeridad republicana que tanto pregona AMLO. "La austeridad es para las políticas públicas", suele decir. Quizá por eso no tiene empacho en ser cliente frecuente de las salas VIP de las terminales aéreas, pese a que muchos lo quieran increpar y luego los haga pedirle disculpas públicas en el Senado de la República.

En fin, Fernández Noroña es para los morenistas un fusible quemado a punto de convertirse en un zombi de la política.

@MarioMal

Su pleito con el senador republicano Eric Schmitt atizó las tensiones políticas entre ambos países.

MARIO MALDONADO