México escala al tercer puesto mundial en criminalidad: el fracaso de la justicia ambiental en la última década


Resumen:

Un análisis exhaustivo que cruza datos de la investigación «Tráfico Ilegal de Vida Silvestre y Justicia Ambiental en México (2012-2022)» con los indicadores globales de 2026, revela un deterioro crítico en la seguridad nacional. México no solo se mantiene como un epicentro del crimen organizado, sino que ha empeorado su posición internacional, pasando del cuarto al tercer lugar en el Índice Global de Criminalidad.

Transcripción:

Un análisis exhaustivo que cruza datos de la investigación «Tráfico Ilegal de Vida Silvestre y Justicia Ambiental en México (2012-2022)» con los indicadores globales de 2026, revela un deterioro crítico en la seguridad nacional. México no solo se mantiene como un epicentro del crimen organizado, sino que ha empeorado su posición internacional, pasando del cuarto al tercer lugar en el Índice Global de Criminalidad.

El ascenso en el ranking del horror Mientras que en el periodo 2021-2023 México se ubicaba en la cuarta posición mundial (superado solo por Congo, Colombia y Myanmar), los datos más recientes de 2025 y 2026 confirman que el país ha escalado al tercer lugar global. Con una puntuación de 7.68 sobre 10, México presenta ahora una mayor penetración de estructuras criminales que casi cualquier otra nación en el planeta, liderando además el rubro de «mercados ilícitos».

Una década de impunidad (2012-2022) El estudio realizado por investigadoras de la UABC y la UAM destaca que este ascenso no es fortuito, sino el resultado de años de ineficacia institucional. Durante la década analizada:

Radiografía del tráfico y la violencia ambiental La crisis no se limita a la violencia común; el tráfico de vida silvestre se ha convertido en una extensión de las carteras de los cárteles.

Contexto regional A nivel estatal, la presión sigue siendo máxima en la zona sureste. En 2021, Campeche registró la tasa más alta de delitos ambientales por habitante (9.16), seguido de cerca por Baja California Sur y Quintana Roo. Estas cifras demuestran que el patrimonio natural del país está bajo asedio directo de grupos delictivos que operan con casi total impunidad.

Este panorama subraya que la transición hacia una mayor criminalidad no es solo una estadística, sino una realidad que afecta la biodiversidad y la seguridad de quienes protegen el territorio mexicano.

Por, A.G. Información. Ciencia Latina.