Transcripción:
Invertir en vacunas ayuda a la economía: GSK y su abanico de herpes y sincicial
BRUSELAS. Hay quien lo llama el Disneylandia de las vacunas. En Bélgica, dentro de un pueblo cercano a Bruselas, Wavre, se encuentra el mayor complejo de vacunas del mundo. Desde aquí producen vacunas para 150 países. ¿Cómo lo hacen? Emmanuel Feliz, vicepresidente encargado de operaciones del complejo de vacunas de GSK, nos recuerda que la inversión del laboratorio inglés en este complejo de más de una docena de edificios con líneas de producción para las vacunas ha sido de 300 millones de libras esterlinas. Detrás está la investigación de más de diez años en cada vacuna.
Emmanuel Feliz nos dice que, a pesar de la sobredemanda de vacunas, ellos pueden sortearla y trabajan al 100 por ciento. En un sector como la salud, en un negocio de punta, surge la pregunta obligada: ¿la inteligencia artificial va a sustituir al humano? Y, como si Feliz fuera un economista estudioso de la Revolución Industrial, es claridoso: siempre habrá un humano detrás de la nueva maquinaria.
VACUNAS PARA ADULTOS MAYORES
Desde aquí, en Bélgica, el laboratorio inglés GSK se ha convertido en uno de los principales jugadores mundiales de vacunas. Trae dos propuestas donde lidera sus sectores: la vacuna contra el herpes zóster y la vacuna contra el virus respiratorio sincicial.
Ambas son enfermedades con consecuencias dramáticas. Ambas comienzan a afectar a la punta de la pirámide poblacional, donde la medicina es presa de sus propios éxitos, como sucede con la mayor esperanza de vida, que trae aparejados mayores costos en tratamientos médicos.
La curva demográfica va cambiando. La población de países europeos desarrollados se va haciendo más vieja. México y demás economías también nos estamos envejeciendo.
Los adultos mayores son lo de hoy.
EL AHORRO DE PREVENIR
La directora de Asuntos Médicos Globales de GSK, Lauriane Harrington, nos arroja el dato: la población de 60 años o más se incrementará en un 34% de 2021 a 2030, pasando de 1,000 a 1,400 millones de personas en el mundo.
Atender a la población de adultos mayores, desde luego, puede ser costoso. Pero no basta. Debe ser con atención médica. Y ahí entran las vacunas.
Harrington nos pone de ejemplo a Holanda, donde, por cada euro invertido en vacunas, el Estado termina generando 4 euros más. ¿Cómo es posible? Resulta que, al invertir en vacunas, las personas se enferman menos, hay mayor productividad, actividades sociales, funcionalidad emocional y más horas de sueño. Pero no solo es la productividad de las personas. Es el ahorro para el Estado.
COSTO FISCAL MAYOR SIN VACUNAS
Hay otro caso, ahora por la enfermedad del virus respiratorio sincicial (RSV, por sus siglas en inglés). Se calcula que un enfermo de virus respiratorio sincicial genera dos tipos de costos.
Por un lado, el costo monetario en el sistema de salud, donde se termina poniendo la vacuna a nivel individual. También en el sistema de salud se incurre en el costo de atender al paciente, que muchas veces recae sobre el sistema.
El otro costo es el efecto social en productividad. El país pierde, ya que el trabajador deja de ser productivo; el impacto es para las empresas y, al final, es macroeconómico.
En Italia se midieron estos impactos en 2020.
Por la influenza se tiene un costo fiscal de 160 millones de euros, más el impacto social de 840 millones de euros.
Y, por adquirir la vacuna, el costo fiscal se reduce a solo 18 millones de euros y el costo social a solo 111 millones de euros. Lo mismo sucede con el herpes zóster y los neumococos.
La ruta económica para los gobiernos parece ser clara: invertir en vacunas y prevención.
ENERGÍA, PUNTO DE ENCUENTRO CON EU
Mientras tanto, en México, parece que la energía puede ser un puente de entendimiento binacional. Sí, hay consenso en una integración energética. Existen 24 puntos internacionales de gas y un comercio energético de 52 mil millones de dólares anuales. De hecho, en el Nadbank, el banco del TLC, acaban de realizar su seminario donde estuvieron Diana Alarcón, representante mexicana en el Banco Mundial; Abraham Zamora, de Sempra Infraestructura; y Alejandra Vázquez, de Bimbo. Todos concuerdan en la posibilidad de una mayor integración energética con EU. Pero, para lograrlo, los empresarios han pedido, y con razón, energía suficiente, accesible y confiable que ayude a desarrollar la proveeduría de cadenas bajas en carbono. Una agenda por realizar.
José Yuste