Transcripción:
¿Crisis en el IMSS-Bienestar?
Alicia Salgado
No ha sido fácil la transición hacia el modelo IMSS-Bienestar para ofrecer servicios de salud a la población no derechohabiente, y es posible que esté enfrentando problemas estructurales porque desde su definición como organismo descentralizado no nació de cero, sino de concentrar partes que no eran eficientes, recursos humanos con contratos no homogéneos, servicios dispares, inestabilidad administrativa, plataformas tecnológicas heterogéneas, prácticas de documentación y manuales distintos. Esa inestabilidad contamina de manera seria a la cadena de suministro farmacéutica, y si el objetivo es atender con calidad a los 8.7 millones de personas, los 51 millones de consultas ofrecidas con 6 millones en especialidad, requieren resolver el nudo burocrático financiero, que tiene al borde del colapso a las farmacéuticas.
Alejandro Svarch, su titular, ha hecho intentos por resolver el problema, porque ese colapso se deriva de un nudo burocrático-financiero, que se origina en falta de una planeación estratégica que parta de condiciones de contratación con pago calendarizado, que como están podrían ser inviables para la próxima licitación consolidada 2027-2028.
Esto por hoy, a la falta de pago se agrega ¡la exigencia de fianzas de cumplimiento por triplicado! Sabemos que Svarch se ha reunido con la industria, pero, aunque en la mesa técnica se avanza, se atora el pago en el entuerto burocrático y financiero. La falta sistemática de pagos, está conduciéndoles a poner fin al financiamiento al gobierno porque o ya están colapsando o van a colapsar y, han saturado sus garantías para enfrentar la entrega sin pago.
Comentan que el retraso sistemático en la liquidación de facturas de IMSS-Bienestar ha agotado la capacidad de maniobra de los proveedores, al grado de que ha forzado a las empresas a detener líneas de producción y suspender entregas programadas por falta de liquidez, y que el costo financiero de mantener la operación mediante créditos bancarios es insostenible sin la liquidación de facturas.
El IMSS-Bienestar nació de un decreto en 2022, lleva 12 cambios publicados en el DOF de su estatuto orgánico, dado que sumó la infraestructura de atención básica comunitaria con una cadena de servicios diferenciados, asignación presupuestal limitada y definida en el ramo 19, sumando clínicas y hospitales estatales que se adhirieron al acuerdo de centralización tras la desaparición del Seguro Popular.
El sistema de facturación presenta fallas operativas que complican el reconocimiento legal de la deuda derivada de la compra de medicamentos, la recepción de facturas entre los estados tiene reglas diferentes y discrecionales, su sistema se integró con múltiples "plataformas" lo que deriva en incompatibilidad digital y por ende se presentan errores constantes al intentar validar las entregas realizadas en almacenes. Y a eso sume la burocracia manual y compruebe que los procesos de conciliación son lentos dado que sólo el ingreso de documentos para pago toma meses.
Sume compras de emergencia que se derivan de la falta de seguimiento puntual, de consumos reales y tiene un sistema de logística desarticulado, y la capacidad de respuesta de los laboratorios se torna complicada por lo que hay baches en la disponibilidad de medicamentos esenciales y más cuando para la siguiente compra están presionando para la entrega de triples garantías, triple fianza de cumplimiento. La Presidenta dijo: "Primero entreguen, pero sin garantías de pago y sin pagos". Insisto, Svarch necesita presupuesto para mejorar la eficiencia administrativa (que incluye pagos), pues ese sesgo de "austeridad" republicana no va a resolver el frankenstein administrativo que ahoga a la institución.
Cuenta corriente
DE FONDOS A FONDO
#OMS... La salida, por orden del presidente Donald Trump, de EU de la OMS tendrá implicaciones importantes para el mundo y el organismo, dado que el Sistema de Reconocimiento de Autoridades Reguladoras Nacionales, para homologar tratamientos, garantizar calidad, seguridad y eficacia de los productos médicos, y los sistemas de alertamiento globales dependen de este organismo que es financiado por los aportantes del mundo. EU participa con 17%, y eso es mucho en un entorno donde los déficits fiscales estructurales, hacen que el pago de cuotas a organismos internacionales escasee.