Transcripción:
¿Quién ayudó?
MANUEL J. JÁUREGUI
Desconocer la historia arriesga al político a caer en contradicciones o dislates. Ayer, 5 de mayo, se celebró el triunfo del General Ignacio Zaragoza sobre el Ejército invasor de los franceses en Puebla. Esto ocurrió en 1862. ¿Y saben ustedes, estimados lectores, cuándo se fueron finalmente los franceses de México? ¡En 1867, cinco años después, tras instalar a Maximiliano y Carlota como emperadores! ¿Y saben quiénes ayudaron a los republicanos mexicanos a expulsarlos, recibiendo los nuestros de ellos ayuda material y diplomática? ¡LOS NORTEAMERICANOS! Así es: Abraham Lincoln le ayudó a Juárez a sacar a los franceses de México presionando a Napoleón Tercero, quien acabó retirándole el apoyo de Francia a Maximiliano, condenándolo a terminar fusilado en el Cerro de las Campanas, mientras PORFIRIO DÍAZ hizo salir por Veracruz los restos del Ejército francés.
Si hemos de juzgar por los discursos, sin embargo, pareciera como si los norteamericanos fuesen los invasores y que nuestra "soberanía" corre riesgo en sus manos. Parece ser que hoy en día "soberanía" se equipara con "impunidad"; no les basta a los cuatroteros que prominentes miembros de su cofradía sean acusados de recibir sobornos del narco, de permitir a cambio que se robaran elecciones a su favor, de facilitarles traficar drogas, armas y personas, de lavar (y robar) dinero, ¡no! El pretexto de la "soberanía" les impide entregarlos a la justicia norteamericana, que —según han dicho— no es justicia, sino "politiquería". No puede más que concluirse que los cuatroteros no sólo son maletas para gobernar sino que además NOS TRAICIONAN a los mexicanos. ¡Así es! Con tal de encubrir a los suyos, a los tenebrosos y a sus padrinos, sean éstos huachicoleros o narcopolíticos, están dispuestos a arriesgar el futuro económico de México.
El costo de salvar a un Rocha Moya consiste en el fracaso de las negociaciones del T-MEC con Estados Unidos, con potenciales consecuencias como que se les impongan considerables ARANCELES a nuestras exportaciones hacia Estados Unidos. ¡A sabiendas de que si están metidos en el zoquetal hasta las pestañas, como muestra la evidencia somera, TAMPOCO LOS VAN A PODER SALVAR! ¡Ni a los 10 ya señalados, ni a los que vienen detrás de ellos, pues ni son todos los que están (señalados) ni están todos los que son!
Consideren, amigos lectores, el entorno económico mexicano: nuestro Gobierno central, desfigurado por el Supremo Politburó, EXCEDIÓ el gasto público autorizado por el Congreso en 473 mil millones de pesos. Como reinan bajo los cuatroteros la opacidad y la nula rendición de cuentas, nadie sabe en qué se gastó ese dinero, por qué y para qué... ¡igual forma parte de los desfalcos impunes en Segalmex, vayan ustedes a saber! Al mismo tiempo, la DEUDA pública se ha disparado poniendo en riesgo nuestra calificación crediticia: nadie querrá prestarle a México y, si lo hacen, lo harán aplicándonos intereses de USURA. El significado de esto es que nuestros hoy soberbios, bravucones y sobrados gobernantes que "no le temen a nadie" se la pasarán de RODILLAS el resto del sexenio ante el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Estas instituciones DEMANDARÁN cambios: por ejemplo, reducción del gasto corriente, el fin a las obras suntuarias (incluyendo a los trenecitos y al Gobierno empresarial) y una reforma fiscal que recaude, sí, pero que respete los derechos de los causantes.
¡Ah, que no se olvide, esto en un entorno en el que las perspectivas del crecimiento de nuestro PIB VAN DE PICADA! Así es, tijeretearon sus estimaciones y ahora piensan que el PIB para el 2026 no crecerá más del 1.38 por ciento y que la inflación será del 4.38 por ciento. En resumidas cuentas, el ciudadano no se las verá color chapopote: todo costará mucho más y ganará menos. ¡Y aun así, con el agua al cuello, los cuatroteros se ponen bravos!
No hay de otra: entreguen a los BRIBONES y salven a México porque salvar a los bribones y entregar a México acarreará nefastas consecuencias, sobre todo para ellos mismos y para el País.
Por encubrir a los suyos, el gobierno cuatrotero arriesga la economía nacional, la soberanía real y el futuro del país entero.