En CDMX, 120 heridos y 20 detenidos


Resumen:

EN CDMX, 120 HERIDOS Y 20 DETENIDOS El Zócalo capitalino -donde, según la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CdMx, se concentraron 17 mil personas- estalló en euforia cuando un grupo logró derribar las vallas de casi tres metros que resguardaban Palacio Nacional.

Transcripción:

MARCHAS EN UNA VEINTENA DE CIUDADES

EN CDMX, 120 HERIDOS Y 20 DETENIDOS El Zócalo capitalino -donde, según la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CdMx, se concentraron 17 mil personas- estalló en euforia cuando un grupo logró derribar las vallas de casi tres metros que resguardaban Palacio Nacional. Ondearon banderas de México y de One Piece, un símbolo de la Generación Z; volaron sombreros, piedras y petardos. Con escudos y gas, cientos de policías intentaron contener la furia. Pág. 4 y 5

ROMINA SOLÍS

MANIFESTACIÓN GENERACIÓN Z

Las vallas no contuvieron la protesta de jóvenes y adultos

Personas de todas las edades participaron en la marcha de ayer, la cual terminó en un enfrentamiento con policías de la CdMx; en los estados, donde también hubo movilizaciones, la demanda más repetida fue la exigencia de más seguridad

ALDO CANEDO, MONTSERRAT MALDONADO Y DANA ESTARADA

1 éxtasis invadió a los asistentes en el Zócalo capitalino que según la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México (SSC) fueron 17 mil- cuando un grupo de jóvenes logró mover las vallas metálicas de casi tres metros de alto que resguardaban el palacio donde despacha la Presidenta de México.

Parecía una marcha más en la larga lista de manifestaciones que se viven en la capital mexicana, hasta que una a una fueron moviéndose esas vallas de protección y, al grito de "¡Ni un paso atrás!".

el cúmulo intergeneracional de personas avanzaba doblegando a los cientos de policías antimotines que con sus escudos y gases buscaban retrasar el ímpetu de los manifestantes.

Fue alrededor de las 13:00 horas cuando las personas se dieron cuenta de que no era una marcha común, pues no solo el llamado bloque negro combatía a los policías, sino que personas de todas las edades impulsaban la lucha para exhibir su molestia con el gobierno mexicano.

Este 15 de noviembre el piso del Zócalo capitalino se cubrió de polvo de colores -empleado por los policías para intentar, sin éxito, replegar a los manifestantes-, así como de gasas con sangre de los heridos por los enfrentamientos. Bajo un sol intenso, muchos resistieron más de cuatro horas en la plaza principal del país.

Lo que inició como una marcha pacífica derivó en una batalla campal que, por momentos, parecía inclinarse hacia los manifestantes: jóvenes con banderas negras y un símbolo de anime, distintivo de la Generación Z, avanzaban junto a personas provenientes de Michoacán y otros estados que portaban sombrero y camisa blanca en memoria de Carlos Manzo.

El gas afectó a todos, y la venta de agua se volvió esencial para aliviar los ojos irritados.

Durante más de dos horas, los antimotines no lograron contener a quienes intentaban acercarse e Palacio Nacional para exigir justicia por el asesinato del presidente municipal de Uruapan y denunciar presuntos vínculos del gobierno con el crimen organizado. Desde atrás, otros coreaban "¡El pueblo unido, jamás será vencido!" y "Mexicanos al grito de guerra!", en apoyo a los que estaban en la primera línea.

Al grito de "El pueblo unido, jamás será vencido" y "Mexicanos al grito de guerra", quienes MIL PERSONAS se manifestaron en la CdMx, según la Secretaría de Seguridad enfrentando a los Ciudadana policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la capital.

Alrededor de las tres de la tarde, decenas de policías llegaron a la plancha del Zócalo para apoyar a sus compañeros, sin embargo, fueron recibidos con gritos, agua y empujones de otras personas que seguían apoyando la manifestación. no se acercaron a las vallas mostraban su apoyo a quienes estaban tos. Bajo un sol intenso, muchos resistieron más de cuatro horas en la plaza principal del país.

Lo que inició como una marcha pacífica derivó en una batalla campal que, por momentos, parecía inclinarse hacia los manifestantes: jóvenes con banderas negras y un símbolo de anime, distintivo de la Generación Z, avanzaban junto a personas provenientes de Michoacán y otros estados que portaban sombrero y camisa blanca en memoria de Carlos Manzo.

El gas afectó a todos, y la venta de agua se volvió esencial para aliviar los ojos irritados.

Durante más de dos horas, los antimotines no lograron contener a quienes intentaban acercarse e Palacio Nacional para exigir justicia por el asesinato del presidente municipal de Uruapan y denunciar presuntos vínculos del gobierno con el crimen organizado. Desde atrás, otros coreaban "¡El pueblo unido, jamás será vencido!" y "Mexicanos al grito de guerra!", en apoyo a los que estaban en la primera línea.

Al grito de "El pueblo unido, jamás será vencido" y "Mexicanos al grito de guerra", quienes MIL PERSONAS se manifestaron en la CdMx, según la Secretaría de Seguridad enfrentando a los Ciudadana policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la capital.

Alrededor de las tres de la tarde, decenas de policías llegaron a la plancha del Zócalo para apoyar a sus compañeros, sin embargo, fueron recibidos con gritos, agua y empujones de otras personas que seguían apoyando la manifestación. " "Vayan contra los narcos, ustedes también son pueblo", les decía la gente.

Se trata de la manifestación más fuerte que ha vivido el gobierno de Claudia Sheinbaum en su contra en poCO más de un año que lleva gobernando.

Tras los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, algunas personas resultaron heridas.

Entre los manifestantes con más energía se veían a personas adultas, jóvenes, mujeres, no sólo del bloque negro, sino también gente que marchaba con sombreros y camisas blancas en honor a la La Sombreriza movimiento iniciado por Carlos Manzo en Michoacán, asesinado hace unos días.

La marcha arrancó alrededor de las Il de la mañana desde el Ángel de la Independencia, y continúo sin disturbios durante todo Paseo de la Reforma.

También se les sumó un pequeño grupo de médicos que laboran en clínicas y hospitales públicos en la alcaldía Iztapalapa, quienes denunciaron falta de insumos de curación y medicamentos.

Una vez en el Zócalo capitalino, las manifestaciones con petardos iniciaron.

La escena parecía cotidiana en este tipo de movilizaciones: personas gritando consignas, mostrando cartulinas o mantas y reclamando al gobierno por su causa, aunque en esta ocasión no hubo saqueos a negocios como en otras marchas en la capital.

Pero todo dio un giro cuando las vallas metálicas comenzaron a ser desplegadas, y dejaron al descubierto a todo el cuerpo policial que buscaba cumplir con su objetivo: no permitir afectaciones al recinto presidencial.

Entre los jaloneos, lances de piedras, petardos, explosiones, humaredas y golpes que derivaron en más de casi 200 atenciones médicas para civiles y policías, según datos proporcionados por elementos de la SSC.

En la esquina de Pino Suárez y Corregidora, asistentes a la marcha parados sobre las vallas que habían derribado buscaron dialogar con los elementos de policía, pidiéndoles que bajaran sus escudos y que se unieran a su movimiento, permitiéndoles el acceso frente al edificio presidencial.

Al otro lado de Palacio Nacional, en la intersección con la Catedral Metropolitana, el retiro de vallas y exigencias para pasar generaron nuevos disturbios.

Para las 15:30 horas aproximadamente, con un poco menos de asistentes, la policía capitalina logró finalmente replegar la manifestación, obligando a todos los asistentes a retirarse por la calle 20 de noviembre.

Con la plancha del Zócalo tomada por los elementos de seguridad, algunos jóvenes fueron detenidos por los policías quienes les revisaban las mochilas y los llevaron con dirección a Palacio Nacional.

Algunos eran defendidos por otros manifestantes, incluso una señora de la tercera edad se hizo de gritos y arrebatos con un elemento de la policía de la CdMx al que le exigía dejar libre a un joven que llevaban arrastrando a la fuerza de los brazos.

La desesperación policial llegó hasta representantes de medios de comunicación, pues hubo intercambio de gritos y golpes entre algunos fotógrafos y camarógrafos con la fuerza pública, quienes exigían dejar de grabar los hechos.

"Esto es lo que se ganaron por no proteger a Manzo", dijo un asistente a la manifestación procedente de Michoacán, quien aseguró que el homicidio del presidente municipal de "Esto es lo que se ganaron por no proteger a Manzo" Raquel, abuela de Carlos Manzo, asistió a la marcha y antes de que comenzaran los golpes dijo: "Morena mató a mi nieto".

Al final, la plancha del Zócalo quedó llena de huellas de polvo, sangre, petardos, ropa quemada, cubrebocas usados, botellas de plástico y, en algunas zonas, sombreros abandonados tras la disputa.

Tras la protesta, el secretario de Seguridad de la CdMx, Pablo Vázquez, informó que hubo 100 policías heridos -40 hospitalizados- 20 civiles lesionados y 20 personas detenidas.

Uruapan se cometió en complicidad con el gobierno federal.

Algunos eran defendidos por otros manifestantes, incluso una señora de la tercera edad se hizo de gritos y arrebatos con un elemento de la policía de la CdMx al que le exigía dejar libre a un joven que llevaban arrastrando a la fuerza de los brazos.

La desesperación policial llegó hasta representantes de medios de comunicación, pues hubo intercambio de gritos y golpes entre algunos fotógrafos y camarógrafos con la fuerza pública, quienes exigían dejar de grabar los hechos.

"Esto es lo que se ganaron por no proteger a Manzo", dijo un asistente a la manifestación procedente de Michoacán, quien aseguró que el homicidio del presidente municipal de "Esto es lo que se ganaron por no proteger a Manzo" Raquel, abuela de Carlos Manzo, asistió a la marcha y antes de que comenzaran los golpes dijo: "Morena mató a mi nieto".

Al final, la plancha del Zócalo quedó llena de huellas de polvo, sangre, petardos, ropa quemada, cubrebocas usados, botellas de plástico y, en algunas zonas, sombreros abandonados tras la disputa.

Tras la protesta, el secretario de Seguridad de la CdMx, Pablo Vázquez, informó que hubo 100 policías heridos -40 hospitalizados- 20 civiles lesionados y 20 personas detenidas.

EN LOS ESTADOS TAMBIÉN La marcha de la Generación Z se replicó en al menos 22 ciudades de la República. Según estimaciones de autoridades, a todas estas movilizaciones acudieron unas 40 mil personas en total.

La marcha más grande fue la de Guadalajara, donde unas 20 mil personas salieron a las calles para denunciar que la inseguridad se ha agudizado en la entidad, mientras permanecen sin resol verse miles de casos de personas asesinadas y no localizadas.

La mayoría de los asistentes eran adultos y adultos mayores, pero los jóvenes que convocaron señalaron que la marcha era abierta para todo ciudadano que quisiera expresar su sentir por la creciente violencia en el estado.

La manifestación avanzó por avenida Chapultepec, Vallarta, La Minerva y concluyó en Casa Jalisco, donde entregaron un pliego petitorio a las autoridades estatales con cientos de solicitudes para mejorar la seguridad.

En León, Guanajuato, las demandas de los manifestantes fueron más allá del tema de la inseguridad. Las personas, vestidas de blanco en su mayoría, exigieron la destitución de la presidenta Claudia Sheinbaum, el rechazo a Morena y la entrega de medicamentos para pacientes en hospitales públicos. Además, manifestaron su apoyo a las madres buscadoras y exigieron justicia por el asesinato de Carlos Manzo.

En la ciudad de Campeche simpatizantes de los movimientos Genera ción Z, del Sombrero y de otras organizaciones sociales de jóvenes, adultos y campesinos, se unieron para demandar más seguridad y respeto a los derechos humanos.

"La marcha no fue para atacar a Morena, cambien de consigna", gritó una de las jóvenes cuando algunos comenzaron a corear "fuera Morena".

Adrián Acuña, representante de la organización Frente de las Juventudes, dijo que pugnan por respeto a los derechos humanos de mujeres, jóvenes y hombres adultos.

En Toluca, Estado de México, fueron los seguidores del Movimiento del Sombrero quienes tomaron las calles para exigir seguridad y justicia por el asesinato del alcalde de Uruapan ocurrido hace unos días. Con información de Editoras OEM

En al menos 22 ciudades del país, hubo manifestaciones convocadas por la Generación Z

" "Vayan contra los narcos, ustedes también son pueblo", les decía la gente.

Se trata de la manifestación más fuerte que ha vivido el gobierno de Claudia Sheinbaum en su contra en poCO más de un año que lleva gobernando.

Tras los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes, algunas personas resultaron heridas.

Entre los manifestantes con más energía se veían a personas adultas, jóvenes, mujeres, no sólo del bloque negro, sino también gente que marchaba con sombreros y camisas blancas en honor a la La Sombreriza movimiento iniciado por Carlos Manzo en Michoacán, asesinado hace unos días.

La marcha arrancó alrededor de las Il de la mañana desde el Ángel de la Independencia, y continúo sin disturbios durante todo Paseo de la Reforma.

También se les sumó un pequeño grupo de médicos que laboran en clínicas y hospitales públicos en la alcaldía Iztapalapa, quienes denunciaron falta de insumos de curación y medicamentos.

Una vez en el Zócalo capitalino, las manifestaciones con petardos iniciaron.

La escena parecía cotidiana en este tipo de movilizaciones: personas gritando consignas, mostrando cartulinas o mantas y reclamando al gobierno por su causa, aunque en esta ocasión no hubo saqueos a negocios como en otras marchas en la capital.

Pero todo dio un giro cuando las vallas metálicas comenzaron a ser desplegadas, y dejaron al descubierto a todo el cuerpo policial que buscaba cumplir con su objetivo: no permitir afectaciones al recinto presidencial.

Entre los jaloneos, lances de piedras, petardos, explosiones, humaredas y golpes que derivaron en más de casi 200 atenciones médicas para civiles y policías, según datos proporcionados por elementos de la SSC.

En la esquina de Pino Suárez y Corregidora, asistentes a la marcha parados sobre las vallas que habían derribado buscaron dialogar con los elementos de policía, pidiéndoles que bajaran sus escudos y que se unieran a su movimiento, permitiéndoles el acceso frente al edificio presidencial.

Al otro lado de Palacio Nacional, en la intersección con la Catedral Metropolitana, el retiro de vallas y exigencias para pasar generaron nuevos disturbios.

Para las 15:30 horas aproximadamente, con un poco menos de asistentes, la policía capitalina logró finalmente replegar la manifestación, obligando a todos los asistentes a retirarse por la calle 20 de noviembre.

Con la plancha del Zócalo tomada por los elementos de seguridad, algunos jóvenes fueron detenidos por los policías quienes les revisaban las mochilas y los llevaron con dirección a Palacio Nacional.

Algunos eran defendidos por otros manifestantes, incluso una señora de la tercera edad se hizo de gritos y arrebatos con un elemento de la policía de la CdMx al que le exigía dejar libre a un joven que llevaban arrastrando a la fuerza de los brazos.

La desesperación policial llegó hasta representantes de medios de comunicación, pues hubo intercambio de gritos y golpes entre algunos fotógrafos y camarógrafos con la fuerza pública, quienes exigían dejar de grabar los hechos.

"Esto es lo que se ganaron por no proteger a Manzo", dijo un asistente a la manifestación procedente de Michoacán, quien aseguró que el homicidio del presidente municipal de "Esto es lo que se ganaron por no proteger a Manzo" Raquel, abuela de Carlos Manzo, asistió a la marcha y antes de que comenzaran los golpes dijo: "Morena mató a mi nieto".

Al final, la plancha del Zócalo quedó llena de huellas de polvo, sangre, petardos, ropa quemada, cubrebocas usados, botellas de plástico y, en algunas zonas, sombreros abandonados tras la disputa.

Tras la protesta, el secretario de Seguridad de la CdMx, Pablo Vázquez, informó que hubo 100 policías heridos -40 hospitalizados- 20 civiles lesionados y 20 personas detenidas.

MANIFESTANTE DE MICHOACÁN

17 solo el llamado bloque negro combatía a los policías, sino que personas de todas las edades impulsaban la lucha para exhibir su molestia con el gobierno mexicano.

Este 15 de noviembre el piso del Zócalo capitalino se cubrió de polvo de colores -empleado por los policías para intentar, sin éxito, replegar a los manifestantes-, así como de gasas con sangre de los heridos por los enfrentamientos. Bajo un sol intenso, muchos resistieron más de cuatro horas en la plaza principal del país.

Lo que inició como una marcha pacífica derivó en una batalla campal que, por momentos, parecía inclinarse hacia los manifestantes: jóvenes con banderas negras y un símbolo de anime, distintivo de la Generación Z, avanzaban junto a personas provenientes de Michoacán y otros estados que portaban sombrero y camisa blanca en memoria de Carlos Manzo.

El gas afectó a todos, y la venta de agua se volvió esencial para aliviar los ojos irritados.

Durante más de dos horas, los antimotines no lograron contener a quienes intentaban acercarse e Palacio Nacional para exigir justicia por el asesinato del presidente municipal de Uruapan y denunciar presuntos vínculos del gobierno con el crimen organizado. Desde atrás, otros coreaban "¡El pueblo unido, jamás será vencido!" y "Mexicanos al grito de guerra!", en apoyo a los que estaban en la primera línea.

Al grito de "El pueblo unido, jamás será vencido" y "Mexicanos al grito de guerra", quienes MIL PERSONAS se manifestaron en la CdMx, según la Secretaría de Seguridad enfrentando a los Ciudadana policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la capital.

Alrededor de las tres de la tarde, decenas de policías llegaron a la plancha del Zócalo para apoyar a sus compañeros, sin embargo, fueron recibidos con gritos, agua y empujones de otras personas que seguían apoyando la manifestación.

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