Transcripción:
La farsa de la Coca Cola ?
¿Qué existió atrás de la negociación entre el Gobierno Federal y Coca-Cola para reducir el IEPS a los endulzantes no calóricos? ¿Por qué los negociadores del gobierno (Hacienda, Salud y Economía) se dejaron engañar por los ejecutivos de la refresquera más grande del mundo, quienes les prometieron “reformular” sus productos para reducir el uso del dulce de caña y sustituirlos por endulzantes no calóricos, cuando llevan años con esa estrategia?
¿Por qué si la presidenta de la República sabe que decenas de miles de cañeros atraviesan por una grave crisis, derivada de los bajos precios que reciben por su materia prima, aceptó el acuerdo con la refresquera, sabiendo que podría ser “la estocada” para los productores?
¿Por qué el gobierno de Federal no le copió al presidente Donald Trump su estrategia de pedirle a los ejecutivos de Coca-Cola que en lugar de producir sus refrescos con jarabe de maíz utilizaran dulce de caña que es más saludable?
En julio pasado, Trump propuso a los ejecutivos de Coca-Cola utilizar azúcar de caña en sus bebidas comercializadas en Estados Unidos, reemplazando al jarabe de maíz de alta fructosa, que ha sido señalado por sus posibles efectos nocivos en la salud.
Los Ejecutivos de la compañía le respondieron, palabras más, palabras menos: Con mucho gusto “Mr. President”.
Y Trump les dijo: “Quiero agradecer a todos los responsables en Coca-Cola. Será una gran decisión de su parte. Ya lo verán. Simplemente, es mejor”, escribió en su plataforma Truth Social.
Más aún, la Organización Mundial de la Salud (OMS) desaconsejó desde 2023 utilizar edulcorantes no calóricos como sustitutos del azúcar, argumentando que pueden argumentar el riesgo de enfermedades metabólicas, cardiovasculares y hasta algún tipo de cáncer.
Para el columnista, quien lleva más de 30 años comentando temas relacionados con la industria azucarera, la del jarabe de maíz y la de edulcorantes no calóricos, resulta extraña, por no decir que sospechosa, la negociación entre el Gobierno Federal y Coca-Cola, sobre todo cuando la misma presidenta Claudia Sheinbaum dijo en abril pasado: “La Coca-Cola hace mucho daño”.
¿Qué le hizo cambiar de opinión para firmar el multicitado acuerdo con la refresquera? ¿Cómo la convencieron de que ya no hace daño?
Si creyó los argumentos de los refresqueros de que “reformularán” sus productos para utilizar menos azúcar, y por ello ordenó a la secretaría de Hacienda, a la de Salud y a los legisladores que no aplicaran el IEPS de 3.08 pesos por litro a los endulzantes no calóricos sino sólo 1.50 pesos, como la solución para los padecimientos que según algunos “estudiosos de la salud” provoca el alto consumo de refrescos, ninguno de sus funcionarios se atrevió a decirle que desde que en 2014 se decretó el IEPS a las refrescos y bebidas azucaradas, Coca Cola y demás embotelladores se comprometieron a disminuir la ingesta calórica de azúcar, reformulando sus productos utilizando mayores cantidades de edulcorantes no calóricos.
Y desde que pusieron el etiquetado frontal de “exceso de calorías” en los refrescos de todas las marcas, Coca Cola ha reducido el uso de azúcar hasta 75% en los de Cola, y en un 100% en los de sabor.
En el mencionado acuerdo Andrés Massieu Fernández, empleado de Enrique Peña Nieto en su administración, por si alguien no lo ubicaba, y director de la Asociación Mexicana de Bebidas, listó cuatro medidas que tienen planeadas para cumplir con el acuerdo firmado con el gobierno federal:
-Seguir trabajando en la reformulación de productos y lanzar nuevas presentaciones y porciones.
-Ampliar la oferta de bebidas bajas o sin calorías.
-Impulsar el mercado de bebidas reducidas y sin azúcar.
– Fortalecer auto regulación publicitaria.
Exactamente lo mismo que vienen haciendo desde hace varios años, insiste el columnista. ¡Farsantes! Les grita el respetable a los refresqueros.