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La industria de la construcción en México comienza a salir de un prolongado ciclo de contracción y perfila un punto de inflexión a partir de abril, lo que marcaría el inicio de una recuperación gradual en un sector clave para la economía.
Durante una rueda de prensa el martes en Ciudad de México, el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Luis Méndez, indicó que, tras cerca de 20 meses de caída, la producción del sector ya muestra señales de recuperación, impulsada por el repunte iniciado en el segundo semestre de 2025 y mejores expectativas para los próximos años.
"Hoy empieza a mostrar ya una recuperación gradual [...] y hay señales alentadoras en ese sentido", afirmó.
Cambio de tendencia en puerta
Aunque enero aún reflejó cifras negativas según el instituto de estadística Inegi, el dirigente anticipó un cambio de tendencia en el corto plazo, con datos positivos desde finales del primer trimestre.
"El dato de enero muestra números negativos, pero creemos que para febrero y para marzo ya estaremos casi empezando a ver el número positivo", indicó.
Este comportamiento daría paso a una recuperación más evidente a partir de abril, en línea con el rebote observado en la segunda mitad de 2025, luego de que la actividad tocara su punto más bajo hacia mediados de 2024.
"En el último semestre del año pasado hubo una recuperación franca importante", agregó.
Las proyecciones del gremio apuntan a un crecimiento de la producción de entre 1,5% en 2026 y hasta 1,8% en 2027.
De la contracción al rebote
El desempeño reciente del sector responde a un entorno adverso en los últimos dos años. El gasto en obra pública se contrajo casi 32% real en 2024 y registró una nueva caída, aunque menor (-5%), en 2025.
A ello se sumaron presiones en costos: la inflación anual se ubica en 4,59%, por encima de la meta, mientras que los combustibles han aumentado más de 21%, con incrementos de hasta 59% en insumos como el asfalto en algunas regiones.
Este escenario afectó directamente la ejecución de proyectos y la rentabilidad de las empresas constructoras.
Infraestructura, rezago estructural
Pese a su peso en la economía casi 7% del PIB y cerca del 8% del empleo, la industria enfrenta rezagos relevantes en infraestructura.
La inversión pública en obra se sitúa en apenas 1,8% del PIB, muy por debajo de niveles considerados necesarios (alrededor de 6%) y lejos de economías como China (13,5%) o India (7,1%).
"México tiene gran potencial para crecer, pero es necesario invertir en infraestructura estratégica para fortalecer la competitividad", sostuvo Méndez.
Mayor protagonismo del sector privado
Ante la limitada inversión pública, el sector privado se consolida como el principal motor de financiamiento. Actualmente, ocho de cada diez pesos de inversión productiva provienen de empresas nacionales.
Por cada peso de inversión pública, el sector privado aporta 6,6 pesos, mientras que por cada peso de inversión extranjera contribuye con nueve pesos adicionales, según Méndez.
En este contexto, la CMIC destacó el alcance de la nueva legislación en infraestructura estratégica, que busca detonar proyectos mediante esquemas de inversión mixta.
"La inversión pública por sí sola es insuficiente [...] la participación del sector privado no es un complemento opcional, sino un aliado estratégico", enfatizó Méndez.
El plan asociado contempla un impulso adicional relevante: cerca de 600.000 millones de pesos más otros 700.000 millones este año, lo que podría elevar la inversión total en infraestructura a niveles cercanos al 4% del PIB.
Condiciones para sostener la recuperación
A pesar del cambio de tendencia, la CMIC advirtió que la consolidación del crecimiento dependerá de factores estructurales.
"Sabemos que la recuperación exige certeza, reglas claras y previsiones de largo plazo", señaló Méndez.
Entre los principales desafíos destacan la estabilidad regulatoria, la continuidad del gasto en infraestructura, el control de costos y la correcta implementación del nuevo marco legal.
El organismo también propuso fortalecer la planeación mediante la creación de un instituto nacional de infraestructura (IPI) y ampliar la participación del sector en la definición de proyectos prioritarios, entre otras propuestas gremiales.
Perspectiva
El repunte de la construcción marca un punto de inflexión para una industria clave para la economía mexicana. Sin embargo, su sostenibilidad dependerá de la capacidad de traducir las señales iniciales en un ciclo de inversión más robusto y continuo.
De consolidarse, el cambio de tendencia previsto a partir de abril podría sentar las bases para una recuperación gradual, aunque todavía limitada frente a las necesidades estructurales del país en materia de infraestructura.
(La versión original de este contenido fue escrita en español)