Día con Día // Sin amparo, a la autocracia


Resumen:

Sin amparo, a la autocracia

Transcripción:

Sin amparo, a la autocracia

Van y vienen noticias, escándalos, asesinatos, catástrofes, cambios inesperados que sorprenden nuestra endurecida capacidad de sorpresa.

Pero el rumbo fijo del gobierno no cambia, mantiene el paso de su marcha política legal hacia la autocracia.

La secuencia de la restricción legal al amparo que está corriendo en el Congreso es una pieza más de esa consolidación autoritaria.

Una pieza clave que arrebata a la sociedad, a los ciudadanos, un instrumento fundamental de protección y defensa frente a las arbitrariedades de la autoridad y de otros ciudadanos, que obtienen decisiones de la autoridad a su favor.

La profundidad del despojo de derechos individuales que hay en esta legislación contra el amparo solo es comparable a la gravedad de la ignorancia social que existe sobre el tema.

Es un daño profundo que solo los especialistas pueden entender, junto con quienes se han visto protegidos alguna vez por un amparo.

Es un despojo universal cuya dimensión entienden solo unos pocos, entre ellos los expertos del gobierno que promueven el despojo. Ni siquiera sus legisladores, que votan por consigna.

Solo sus expertos. Y ni siquiera sus expertos respetables, sino los cómplices del proyecto autocrático.

Sucede con las leyes en general: son especialidad de unos pocos, pocos entienden sus consecuencias finales, que son enormes, porque acaban obligando a todos, incluso a los que no las entendieron al ser promulgadas, ni las entienden cuando se les aplican.

El daño que las malas leyes hacen es enorme porque tarde o temprano se hacen realidad, se hacen exigibles, y hay que cumplirlas.

Pocas leyes son tan dañinas para los derechos de toda la sociedad como la que establece esta legislación en curso: le quita al amparo la capacidad de suspender una decisión de la autoridad lésiva para un ciudadano.

Le quita a los ciudadanos la mayor arma de defensa que han tenido en México contra los actos de la autoridad.

Fortalece los actos de la autoridad; literalmente, desampara al ciudadano.

En cierto modo, lo hace un esclavo legal.

Pocos entienden las implicaciones de esa esclavitud. Todos las padeceremos.

Le quita a los ciudadanos la mayor arma de defensa.

HÉCTOR AGUILAR CAMÍN