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REFLEXIONES ECONÓMICAS
Dr. Fernando Arriaga MartínezEn el paisaje educativo mexicano, las universidades privadas han desempeñadoun papel cada vez más visible, aunque no necesariamente con el nivel deseado.Hoy, según datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) entre otrasinstituciones más, se estima que cerca del 35% de los estudiantes universitariosen México cursan sus estudios en instituciones privadas, lo que representa unaparte sustancial del ecosistema educativo nacional. Sin embargo, detrás de esta aparente contribución cuantitativa se oculta unarealidad preocupante: muchas de estas universidades funcionan más comoempresas orientadas al lucro, que como verdaderos centros de formaciónacadémica, investigación y generación de conocimiento.Esta problemática no es un secreto. Diversos diagnósticos, oficiales y académicos,han venido describiendo el bajo nivel educativo y la falta de investigación en granparte del sector privado, especialmente en aquellas instituciones de menortamaño, con menos de mil alumnos y con estructuras académicas poco exigentes.La Ilusión del Prestigio: Escudos sin ContenidoCaminar por los pasillos de ciertas universidades privadas pequeñas puede dar laimpresión de un proyecto educativo vibrante, con docentes atentos, aulas nuevasy una buena infraestructura. Sin embargo, esa apariencia no siempre se traduceen calidad real. Muchas de estas instituciones se respaldan con nombrespomposos, escudos institucionales y lemas inspiradores, pero carecen del rigoracadémico que caracteriza a universidades de verdadero impacto. Y no existen
pruebas contundentes que respalden esas promesas de fortalezas clave lascuales no tienen más valor que el costo del papel en el que están plasmadas.El primer indicio de esta debilidad es la falta de acreditación de excelenciaeducativa. Según datos de la Alianza para la Educación Superior (ALPES), menosdel 1 % de las aproximadamente 3,200 universidades privadas en México cuentancon certificación de excelencia y calidad educativa. Esto es alarmante: la mayoríade estas instituciones ni siquiera cumplen con los estándares mínimos que unorganismo evaluador reconoce como prueba fehaciente de calidad académica.La lógica de mercado ha inundado la educación superior privada: ofrecer títulosrápidos y accesibles a cambio de colegiaturas elevadas, sin necesariamentegarantizar que el estudiante adquiera conocimientos sólidos, habilidadesprofesionales o un pensamiento crítico desarrollado. La certificación, que deberíaser un requisito prioritario para cualquier universidad que se diga seria, seconvierte más bien en una excepción.Acreditación y Aseguramiento de Calidad: Un Sistema VoluntarioEs importante aclarar que en México la acreditación institucional es voluntaria paratodas las universidades, públicas y privadas, aunque es vista como una buenapráctica de garantía de calidad. Sin embargo, la participación en procesos seriosde aseguramiento de calidad es escasa entre las instituciones que más inflan susnúmeros con publicidad agresiva y estrategias de mercado.La Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior(FIMPES) el organismo que agrupa a varias universidades privadascomprometidas con la calidad solo representa a una minoría dentro del total deinstituciones privadas, con aproximadamente 109 universidades afiliadas. Esdecir, una proporción significativa de escuelas privadas quedan al margen demecanismos transparentes de evaluación de calidad.
Los organismos acreditadores serios buscan verificar que una institución cumplecon lo que promete, desde infraestructura, planta docente y modelos educativoshasta resultados de aprendizaje y vinculación con el entorno profesional. Pero esteideal no se traduce en la realidad práctica para aquellas universidades que operancomo "cajas registradoras" de títulos.Profesores con Títulos Medios: Otro Síntoma del ProblemaOtro de los indicadores preocupantes es la exigencia académica a los profesores.En universidades prestigiosas, tanto públicas como privadas de alto nivel, elprofesorado suele tener grados de maestría o doctorado, especialmente aquellosinvolucrados en investigación y formación avanzada. Sin embargo, en muchasinstituciones privadas de menor tamaño, la exigencia mínima para contratar a undocente puede ser apenas una licenciatura, con poca o ninguna experienciainvestigativa o profesional relevante. De hecho un gran porcentaje de losprofesores con grados superiores han sido otrorgados por sus propiasinstituciones para poder cumplir con el requisito de acreditación.Esto no solo afecta la calidad de la enseñanza, sino que también limita lacapacidad de estas universidades para ofrecer experiencias formativasenriquecedoras, desarrollar investigación de calidad o fomentar una culturaacadémica basada en la curiosidad y el rigor científico.Además, buena parte de la investigación académica en México está concentradaen instituciones con fuertes programas de investigación y alto número deprofesores con doctorado. Por ejemplo, universidades públicas como laUniversidad Autónoma Metropolitana (UAM) destacan por su enfoqueinvestigativo, la cantidad de profesores-investigadores y su producción científica,señalando el contraste con muchas instituciones privadas. La Investigación: Una Asignatura Pendiente
El papel de las universidades no debería limitarse a impartir clases; deben sertambién centros de generación de conocimiento. Esta función es especialmentecrítica en un país como México, que enfrenta rezagos persistentes en ciencia,tecnología e innovación. Como señaló un análisis sobre la situación de la cienciaen México, la región latinoamericana y el país tienen una presencia limitada enecosistemas globales de innovación, lo que exige más que esfuerzos superficialesen educación superior. Sin embargo, en la educación privada muchas instituciones no solo no impulsaninvestigación propia, sino que apenas tienen programas básicos para vincular aestudiantes con proyectos científicos. La mayoría de la investigación financiadapor el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) se concentra en unascuantas universidades, y las privadas han sido relegadas, en muchos casos, a unaparticipación marginal o nula.Percepción y Realidad: El Estigma del "Título Fácil"Existe, además, una percepción social creciente que equipara a muchasuniversidades privadas pequeñas con la idea de "universidad patito": institucionesque ofrecen títulos sin exigir esfuerzo académico significativo ni verdaderascompetencias profesionales. Un artículo internacional sobre educación superiordescribía cómo estas universidades "patito" admiten estudiantes sin exigencia realy tienen bajos estándares de instrucción, con poca supervisión académica. Aunque es importante reconocer que existen universidades privadas en Méxicocon altos estándares académicos por ejemplo, algunas que aparecen enrankings internacionales o que están acreditadas por agencias serias, elproblema radica en la proliferación de instituciones que se escudan en laformalidad legal (es decir, que tienen registro oficial de estudios) sin ofrecer unaformación de calidad. Tener un título con validez oficial no garantiza que se hayaadquirido un nivel de comprensión, habilidades o preparación laboral equivalenteal de una institución comprometida con la excelencia.
La Apariencia como Estrategia ComercialEn la era de las redes sociales y la publicidad digital, muchas universidadesprivadas han aprendido a vender una experiencia más aspiracional queacadémica: aulas modernas, eventos sociales, convenios con empresas ytestimonios de graduados exitosos inundando páginas web. Sin embargo, esaimagen no siempre se sustenta en contenido educativo sólido.Este fenómeno se acentúa en instituciones con pocas exigencias de ingreso yprogresión académica, donde la presión para "retener" estudiantes lleva aflexibilizar estándares de aprobación, tesis superficiales o incluso la ausencia deestos requisitos, y donde la investigación es un concepto ajeno al currículo.¿Qué se Debe Hacer?La educación superior es un elemento fundamental para el desarrollo económico,social y cultural de México. No puede reducirse a un mero comercio de títulos. Serequieren políticas claras que incentiven la participación en procesos deacreditación, financiamiento que promueva la investigación y mecanismos deevaluación independientes que expongan la calidad real de cada institución.Por otro lado, las universidades mismas especialmente las privadas debeninteriorizar que su papel no es solo formar profesionales con un título, sino formarciudadanos críticos, con capacidades analíticas y competencias para enfrentar losretos del siglo XXI. Esto implica invertir en profesores altamente capacitados,fomentar la investigación y elevar los estándares académicos, en lugar de priorizaruna oferta educativa de bajo costo y baja exigencia.Es posible construir un sistema de educación superior más justo, riguroso yrelevante. Pero para lograrlo, las universidades privadas deben dejar de lado elmarketing vacío y apostar por la esencia de lo que significa educar: unatransmisión profunda de conocimientos, una cultura de investigación y uncompromiso real con sus estudiantes y con la sociedad mexicana.
Existen pocas Universidades Privadas en México que ofrecen el nivel del cualtanto presumen, por citar solo 2 casos, la Universidad La Salle, rica en slogans deintegridad por sus raíces católicas, las cuales se respaldan en la enseñanza de laeducación primaria para la cual fueron formados sus Maestros y que ahoraostentosamente quieren abarcar niveles superiores de los cuales tienen pocacapacidad. Y es en este punto dónde quisieramos dejar muy en claro que la famade la Universidad de la que hablamos se refiere exclusivamente a la Ciudad deMéxico y los demás 14 campus se protegen con el efecto paraguas y con el puro ysimple nombre se cuelgan de la fama de la matriz.La Universidad La Salle Victoria tiene ya 8 años que su nivel decayó en formaescandalosa, pero al amparo del nombre famoso en la CDMX y acreditaciones amodo se mantiene mintiendo sobre su nivel educativo.Son el tipo de Universidades que venden edificios y comodidades a sus alumnos,pero el fondo real que es una educación de calidad, se está quedando muy lejosde lo que se presentaba hace 10 años o más.Caso similar es el Tec de Monerrey, con sus montones de estrategias para hacercreer a los estudiantes pudientes del país que entrar a cualquier Tecnológico deMonterrey ya tendrán la misma calidad, situación que es completamente falsa.Dejémonos de solapar, mentiras y contribuyamos a construir un escenarioeducativo más digno para nuestros jóvenes.P.D. Vaya resbalones que se da la Presidente Scheinbaum con sus declaraciones,un día y otro también. Le urgen asesores, se le nota perdida y hasta desorientadaen cada problema que le presenta el panorama mundial.Gracias.farriaga349@gmail.com