Resumen:
Como quiera que se le vea, la propuesta de adelantar el fin de cursos escolares fue un error político. Mantener a Mario Delgado en la SEP es otro error, pero ahora de la presidenta Sheinbaum, por no reparar en la torpeza, improvisación y falta de oportunidad de las decisiones de uno de sus principales miembros del gabinete. El autor es profesor del Tec de Monterrey.
Transcripción:
La SEP: no soltemos el tema
ARTURO SÁNCHEZ
PROFESOR INVESTIGADOR DE LA ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES Y GOBIERNO DEL TECNOLÓGICO DE MONTERREY
@ArturoSanchezG
Como quiera que se le vea, la propuesta de adelantar el fin de cursos escolares fue un error político. Mantener a Mario Delgado en la SEP es otro error, pero ahora de la presidenta Sheinbaum, por no reparar en la torpeza, improvisación y falta de oportunidad de las decisiones de uno de sus principales miembros del gabinete. Los errores deberían tener consecuencias, pues se proyecta una imagen de desprecio por la educación por parte del oficialismo, pero la virtud del gobernante estaría en tomar el toro por los cuernos y plantear una reflexión profunda sobre lo que está pasando con la educación en México.
Por principio, no debería ser posible que en medio del ciclo escolar alguien pudiera tomar una decisión como la que se buscaba, salvo en casos de emergencia. Por eso no extraña la inmediata movilización en contra de múltiples sectores, especialmente padres de familia. Hasta allá llegó el error. A quién se le ocurre anunciar una política así el día en que las mamás asistían a las escuelas al festival del Día de las Madres, que se convirtió en crítica, preocupación y enojo contra la SEP. Más allá de corregir, como se hizo, la visión de Estado llamaría al análisis objetivo de la situación educativa del país. Nuestro sistema atiende a más de 30 millones de personas diariamente en miles de escuelas de todo el país. Aunque siempre podría mejorar, la cobertura es muy alta. Ahí no está todo el problema.
Después del error de estos días, el debate puso de manifiesto que el principal problema está en la calidad de la educación y en la concepción de las autoridades de lo que buscaría un sistema centrado en el desarrollo integral de las personas. Es hora de preguntarnos seriamente por qué nuestros niños y niñas no compiten en ejercicios como la prueba PISA, o las causas del rezago educativo y la deserción en la educación media. O simplemente habría que preguntarnos por qué nuestro sistema educativo permite que, si lo que dice el secretario de Educación es cierto, el último mes del curso no tenga un propósito pedagógico.
Ante el error, valdría la pena que la autoridad revisara si, en efecto, fue correcto desaparecer las instancias infantiles o modificar el esquema de las escuelas de tiempo completo. Si en realidad se busca el pleno desarrollo integral de las personas, la escuela sí es un lugar de cuidado, de alimentación, de convivencia, de protección contra la violencia, además del proceso de enseñanza-aprendizaje, además de que la educación de las infancias no puede separarse de las necesidades laborales de los padres.
Los acontecimientos de estos días abrieron este debate que no debiéramos dejar que se extinga, como si no hubiera pasado nada. Seguramente existen muchas respuestas a las críticas que surgieron, pero también muchas realidades que urge atender. Una vez más, se abre una oportunidad para que el gobierno actúe con visión de Estado y encare el problema, lo que incluye al sindicato. ¿Soy muy optimista?