UG obtiene tercer lugar por turbosina verde sostenible aviación


Resumen:

Guanajuato, Gto., 07 de enero de 2026. Académicos de la Universidad de Guanajuato (UG) ganaron el tercer lugar del concurso "Sustainable Aviation Fuels México 2025", convocado por aerolíneas mexicanas con el proyecto de Turbosina Verde.

Transcripción:

Guanajuato, Gto., 07 de enero de 2026. Académicos de la Universidad de Guanajuato (UG) ganaron el tercer lugar del concurso "Sustainable Aviation Fuels México 2025", convocado por aerolíneas mexicanas con el proyecto de Turbosina Verde.

Guanajuato se hizo acreedor al reconocimiento con la propuesta "Transformando Residuos Agroindustriales en Combustibles Sostenibles: Innovando con la Ruta de Furanos para la Producción de SAF en México", que plantea la producción de bio turbosina a base de paja de maíz.

El objetivo consiste en aprovechar residuos agrícolas para la producción de "turbosina verde", una novedosa propuesta de biocombustible más limpio, factiblemente económico y rentable para el mercado.

El equipo multidisciplinario está conformado por el Dr. Eduardo Sánchez y el Dr. Juan Gabriel Segovia Hernández, profesores del Departamento de Ingeniería Química en la División de Ciencias Naturales y Exactas (DCNE) del Campus Guanajuato, junto al Dr. César Ramírez Márquez, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

Además del Dr. Juan José Quiroz, del Centro de Innovación Aplicada en Tecnologías Competitivas (CIATEC) en León, y el Dr. Gabriel Contreras, de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, quienes obtuvieron el tercer lugar.

"Desde hace varios años nos hemos dedicado a la obtención de productos químicos a partir de materia orgánica, literalmente de basura orgánica. En los últimos años hemos trabajado con residuos agrícolas, dado que en esta zona de México generamos principalmente maíz, sorgo, trigo, entre otros compuestos orgánicos", explicó el Dr. Juan Gabriel Segovia Hernández.

El académico de la UG señaló que, hace varios años, el entonces Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) les aprobó un proyecto enfocado en producir combustible a partir de residuos agrícolas para generar turbosina, utilizada en aviones. En ese momento surgió un gran interés a nivel nacional por el estudio y desarrollo de estas alternativas, lo que permitió conformar un amplio consorcio entre diversas universidades.

Los proyectos ganadores del primer y segundo lugar siguieron la ruta de los alcoholes, una vía más explorada académicamente, pero con variaciones que permiten hacerla más eficiente y económica.