Transcripción:
Ocurren en Cerro de la Estrella 6 de cada 10 incendios en montes
EL SITIO registró 33 siniestros entre 2019 y 2025, indica Protección Civil; alteración del ecosistema, factor de riesgo, afirma investigador; 9 de cada 10 siniestros, por culpa de humanos
Por Fernanda Rangel
La alteración del ecosistema del Cerro de la Estrella, en Iztapalapa, así como la presencia humana son factores para que, de acuerdo con la Secretaría de Gestión Integral de Riesgo y Protección Civil en este sitio ocurran seis de cada 10 incendios en montes de la Ciudad de México.
El profesor del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Lerma, Derick Castillo Guajardo, explicó a La Razón que este espacio verde de mil 183 hectáreas ha enfrentado cambios que lo ponen en riesgo, por ejemplo, árboles y plantas que no deberían crecer allí como los eucaliptos.
El investigador detalló que estos ejemplares producen aceites que los vuelven inflamables y que, al mínimo contacto con una colilla de cigarro o una quema de basura, se incendian.
"El cerro no presenta las condiciones de los bosques de la Faja Transvolcánica, donde predominan pinos y encinos. Aquí hay una vegetación muy alterada, con fuerte presencia de eucaliptos. Sus hojas y corteza contienen aceites esenciales altamente inflamables, por lo que cualquier chispa puede detonar un incendio que se propaga rápidamente", advirtió.
De acuerdo con el académico de la UAM, el eucalipto además inhibe el crecimiento de vegetación nativa, lo que dificulta la regeneración del ecosistema y mantiene condiciones propicias para nuevos siniestros.
Datos de la SGIRPC muestran que los incendios en el Cerro de la Estrella han sido constantes en los últimos años, aunque con variaciones.
En 2019 la dependencia local registró 11 siniestros; en 2020, seis; en 2021, tres; en 2023, seis; en 2024, tres, y hasta marzo de 2025, cuatro. En total suman 33 episodios, lo que contrasta con otros montes, pues en los mismos años, el segundo sitio con más casos fue Los Dinamos, en Magdalena Contreras, con ocho.
Castillo Guajardo mencionó que estas cifras reflejan que, si bien no siempre hay un aumento sostenido en el número de siniestros, el riesgo permanece activo en esta zona.
Además, el académico de la UAM explicó que, en caso de incendio, el impacto en la fauna es diferenciado, pues mientras algunos animales con mayor movilidad, como perros y gatos, pueden escapar con mayor facilidad, otras especies son altamente vulnerables al fuego.
"Las principales afectaciones se dan en fauna pequeña como serpientes, lagartijas y roedores, que tienen menor capacidad de desplazamiento y terminan siendo alcanzados por el fuego", indicó.
Asimismo, el profesor subrayó que los incendios afectan a los llamados "renuevos", es decir, los brotes jóvenes de plantas que representan la recuperación natural del ecosistema.
"Cuando se queman estos brotes, se pierde la oportunidad de regeneración y se tiene que empezar desde cero", explicó.
En este contexto, el origen de los incendios es, en su mayoría, atribuible a la actividad humana, explicó en entrevista con este diario el ingeniero forestal Óscar Díaz Carrillo.
El experto detalló que, con base en informes de la Comisión Nacional Forestal, precisó que a nivel nacional nueve de cada 10 incendios forestales tienen causas antrópicas, mientras que los de origen natural representan una proporción mínima (uno o menos por cada 10 casos) están asociados principalmente a descargas eléctricas durante tormentas secas.
En particular, el Cierre Estadístico 2025 de la Comisión Nacional Forestal señala que la principal causa de incendios fue de origen desconocido, con 33 por ciento de los casos; es decir, en estos siniestros las autoridades no lograron determinar cómo iniciaron.
Le siguen las actividades agrícolas, con 21.9 por ciento; los incendios intencionales, con 19 por ciento; las actividades pecuarias, con 7.7 por ciento; las fogatas, con 5.2 por ciento, y la caza, con 4 por ciento.
Díaz Carrillo explicó que, en el caso de las actividades agrícolas y pecuarias, el uso del fuego es una práctica común durante la temporada de estiaje para preparar terrenos o renovar pastizales; sin embargo, cuando no se maneja adecuadamente, puede salirse de control y provocar incendios forestales.
A menor escala también se registran incendios por la quema de basura a cielo abierto y por el uso de fuego en festividades o rituales.
Lagartijas, roedores... en peligro en Iztapalapa.
LA COMISIÓN Nacional de Áreas Naturales Protegidas indica que el tipo de vegetación que hay en el Cerro de la Estrella es agrícola, forestal y pecuario.
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FUEGO EN ÁREAS VERDES. En los últimos años, el cerro con más incendios forestales ha sido el de La Estrella, en Iztapalapa con 33 hechos, casi cuatro veces más que en Los Dinamos.
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