FES Aragón y Zaragoza, puertas de la UNAM a zonas marginadas


Resumen:

Ambas sedes cumplen 50 años en medio de regiones urbanas con carencias.

Transcripción:

FES Aragón y Zaragoza, puertas de la UNAM a zonas marginadas

Ambas sedes cumplen 50 años en medio de regiones urbanas con carencias

LILIAN HERNÁNDEZ OSORIO

La polvareda que hace 50 años envolvía los primeros edificios de las facultades de Estudios Superiores (FES) Aragón y Zaragoza ha sido despejada con los vientos de la enseñanza, la investigación y el logro académico, en medio de zonas urbanas donde las carencias de todo tipo siguen ahí desde hace mucho más tiempo.

Ambas unidades multidisciplinarias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han sabido destacar por sus planes de estudio innovadores y no pocos triunfos en competencias estudiantiles, por encima de otras instituciones públicas y privadas del país.

Por ejemplo, en noviembre del año pasado, el equipo Aragods de la FES Aragón obtuvo el primer lugar en la Olimpiada del Conocimiento de Ingeniería Civil, mientras que ocho carreras de la FES Zaragoza cuentan con acreditación internacional por su calidad educativa.

Además, en esta facultad se levanta una escultura monumental del artista Sebastián titulada El abrazo del maíz, instalada hace dos semanas como reconocimiento al aporte y consolidación de la FES en la zona oriente de la Ciudad de México.

La creación de las entonces escuelas nacionales de Estudios Profesionales (ENEP) Aragón y Zaragoza, hoy facultades, demuestra que la descentralización de la educación superior, hace cinco décadas, en el nororiente y oriente de la zona conurbada de la Ciudad de México, no sólo fue una apuesta histórica pertinente, sino un éxito de expansión que rebasó las expectativas, aseguran sus directores Araceli Romo Cabrera, de la FES Aragón, y Vicente Hernández Abad, de la FES Zaragoza.

La visión del entonces rector Guillermo Soberón abrió las puertas a miles de jóvenes de zonas marginadas del estado de México y del oriente de la capital del país, como Chalco, Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, Ecatepec, Amecameca, Chicoloapan, Los Reyes, Ixtapaluca, e incluso Hidalgo y Tlaxcala, quienes han tenido la oportunidad de cursar una carrera profesional en la máxima casa de estudios.

Ambos directivos subrayan que la extensión académica, docente y de investigación de la UNAM en colonias cuyas aulas parecía imposible llenar, hoy destacan como pilares clave en la formación de estudiantes a nivel profesional.

Entre el polvo y el lodo

Hace 50 años, el polvo durante la sequía y el lodo en tiempo de lluvias que había en lo que hoy es la FES Aragón mostraba un panorama poco alentador para convertirse en un polo extensivo de la UNAM, relata la doctora Romo al señalar que en ese entonces, la zona vecina al lago de Texcoco se percibía lejana y desolada, sobre todo para dar cabida a 2 mil alumnos que integraron la primera generación.

Hoy, tras el paso de cinco décadas, la matrícula es de casi 22 mil estudiantes, es decir, 11 veces más de los que tuvo en su arranque con 10 carreras, que hoy ya suman 14 en el sistema escolarizado, organizadas en la División de Ciencias Físico-Matemáticas e Ingenierías, la de Ciencias Sociales, y la de Humanidades y Artes.

Algo similar detalla el director de la FES Zaragoza, al recordar que el terreno donde se asentó la facultad aún suele tener partes en las que los hundimientos del suelo revelan la memoria del lago que existió hace siglos en esta zona de Iztapalapa.

Para el doctor Hernández, recibir jóvenes de esta parte del valle de México es como entrar en sus casas, "entonces hay un cachito de la universidad en cada una de ellas", al tiempo que "la universidad agarra un cachito de esas familias, de esa sociedad, para nutrirse como institución pública".

Eso demuestra que "no podemos pensar en la universidad sin la sociedad, que el mural El pueblo a la universidad, la universidad al pueblo, de David Alfaro Siqueiros, es una alegoría que se vuelve realidad en estos campus de las FES", subraya el también ex alumno de sicología de la decimoquinta generación de esta facultad.

El mismo rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, destacó que las FES marcaron un hito en la expansión de la educación pública, autónoma y de calidad del país.

Sin estas unidades multidisciplinarias, el crecimiento de la matrícula de la universidad nacional habría sido muy bajo, pues estudian en las cinco facultades (Acatlán, Cuautitlán, Iztacala, Zaragoza y Aragón) 40 por ciento de los alumnos de licenciatura de la UNAM, con una población de cerca de 92 mil jóvenes.

Ciudad Universitaria ya era insuficiente

"Pensar en la sociedad es algo que la universidad siempre lleva en el corazón, desde el lema 'Por mi raza hablará el espíritu', porque nosotros tenemos que dar cuenta de lo que está pasando en la sociedad, y una parte muy importante fue dar respuesta a esta gran demanda que había y que ya era insuficiente en Ciudad Universitaria", destaca la también pedagoga Romo Cabrera.

Entrevistados por separado, ambos directores coinciden en que la variedad de oferta académica concentrada en un mismo espacio es otra de las riquezas que aportan las FES, además de contar con planes de estudio innovadores y competitivos a escala internacional.

De las dos facultades han egresado 138 mil profesionistas y hoy atienden a cerca de 35 mil estudiantes: casi 13 mil en Zaragoza y 22 mil en Aragón.

Sin embargo, aún existen carencias y falta de espacios. Hernández Abad señala que en Zaragoza, más que otro edificio, hace falta un tercer campus en el que puedan impartir nuevas carreras, pues "ya nos volvimos expertos; desde el inicio fuimos muy buenos, pero me parece que hoy somos mejores y lo que le falta a la FES Zaragoza es otro campus que nos permita rediseñar los procesos que ya tenemos y pensar en otras alternativas de crecimiento".

Los dos directivos concluyen que las FES que dirigen son dos polos educativos de la UNAM que significan oportunidades de desarrollo para miles de jóvenes de zonas vulnerables, quienes en sus aulas no sólo cursan una carrera, sino que desde la perspectiva social y humanística, les permiten pensar, razonar, criticar y construir.

Dos mil alumnos integraron la primera generación de estudiantes de la sede ubicada en el estado de México. Foto Jair Cabrera Torres

Para Araceli Romo, directora de la FES Aragón, pensar en la sociedad es algo que la universidad lleva en el corazón, de ahí que la creación de la institución a su cargo buscara satisfacer la demanda. Foto Jair Cabrera Torres

En la FES Zaragoza hace falta un tercer campus para rediseñar los procesos e impartir nuevas carreras, considera su director, Vicente Hernández, para quien recibir a un joven de Iztapalapa es "como entrar en su casa". Foto María Luisa Severiano