Eugenio Segura Vázquez, senador de Morena, reportó en su declaración patrimonial que no posee ninguna propiedad. Peeero... en Instagram aparecen fotos que no pasan desapercibidas. En varias publicaciones se le ve viviendo o al menos disfrutando largas estancias- en Puerto Realty, uno de los desarrollos más exclusivos de Cancún, donde un departamento ronda los dos millones de dólares. ¿No es suyo? ¿Prestado? ¿Renta de amigo generoso? Porque una cosa es no tener propiedades en papel... y otra muy distinta es el estilo de vida que se presume en redes. Cuando el río suena, ya sabes.
Transcripción:
Eugenio Segura Vázquez, senador de Morena, reportó en su declaración patrimonial que no posee ninguna propiedad. Peeero... en Instagram aparecen fotos que no pasan desapercibidas. En varias publicaciones se le ve viviendo o al menos disfrutando largas estancias- en Puerto Realty, uno de los desarrollos más exclusivos de Cancún, donde un departamento ronda los dos millones de dólares. ¿No es suyo? ¿Prestado? ¿Renta de amigo generoso? Porque una cosa es no tener propiedades en papel... y otra muy distinta es el estilo de vida que se presume en redes. Cuando el río suena, ya sabes.
Adriana Marín, encargada de comunicación digital de Morena en el Congreso de la CDMX, anda en el ojo del huracán digital... y no por una estrategia exitosa. En un programa que circula fuerte en redes, se aventó una declaración que ya le está costando críticas: aseguró que no se puede combatir al crimen organizado porque genera más de cien mil empleos al año, y que el problema es "complejo" porque el Estado no es capaz de ofrecer esas oportunidades laborales. La frase cayó como bomba. En redes la están acusando de normalizar al narco, justificarlo y hasta de ponerlo como "alternativa económica, algo que muchos consideran incompatible con el discurso oficial de Morena. Adriana insistió en que esa es "la realidad". Una cosa es hablar de las causas sociales de la violencia... y otra muy distinta es admitir, en voz alta, que el narco genera el empleo que el Estado no puede. Y cuando la encargada de comunicación digital dice eso en redes, el problema ya no es solo el mensaje... sino quién lo está diciendo.