Transcripción:
Nos pegará
MANUEL J. JÁUREGUI
Que no se piense que, por lejano, el conflicto bélico que hoy sacude a Medio Oriente no nos afectará en este México afligido por la autocracia que no nos deja crecer económicamente ni quiere conservar nuestra democracia. México importa la mayor parte del GAS NATURAL que se consume en el País, así como las gasolinas que compramos todos. Los requiere nuestra industria, la cual clama a un Gobierno sordo genere CERTEZA y confiabilidad, respondiéndole éste con lo opuesto: el gas natural lo consume la CFE para producir electricidad y, por supuesto, la gasolina representa la sangre que alimenta el cuerpo económico de un México que, con su raquítico crecimiento, muere de inanición.
Como bien saben, Irán tiene estrangulado el Estrecho de Ormuz, zanja marítima de poco más de 30 kilómetros por donde pasa el 20 por ciento del crudo que consume el mundo... ¡Y también el gas natural! No se requiere ser un Paul Krugman (Nobel de Economía) para deducir que, hasta que EU no libere por completo el Estrecho de Ormuz (que tiene en una costa a Omán y en la otra a Irán), los PRECIOS SUBIRÁN. México, parece inevitable, PAGARÁ MÁS por las importaciones que realiza tanto de gasolinas como de gas natural.
SUBIRÁ el costo de todo (claro está, además del precio del amor a Morena, del PT y del PVEM, que se hacen los rejegos —buena y sanamente— ante la tiránica "Reforma Electoral Presidencial", que no es otra cosa que un mañoso ¡TODO PARA MORENA, nada para nadie más!), y como les decíamos, al elevarse el precio de la energía se generarán presiones inflacionarias que tenderán a frenar nuestro ya de por sí raquítico crecimiento económico. ¡Y ahí van para abajo los pronósticos de crecimiento de este 2026 para así sumar OCHO AÑOS DE CERO, o cerca de cero, incremento en el PIB!
No desestimamos las PIFIAS de los cuatroteros, que han contribuido a matar la inversión, reducir el número de patrones y hacer crecer a niveles récord la economía informal. México está hoy en un serio embrollo —interno y externo—, y se suman factores de toda índole para entorpecer nuestra buena marcha; éramos, no hace mucho, el país de la gran promesa económica: que el "nearshoring", que la megainversión de Tesla en una "Gigafactory", que México se colocaba en la punta del trampolín para lanzarse al estrellato. ¿Y qué pachó?
Que les pegó con fuerza la soberbia a nuestros gobernantes —y la violencia, la incertidumbre y el mal gobierno— de los últimos ocho años, y sólo se han dedicado a castigar el emprendedurismo, a penalizar al ciudadano productivo —premiando al improductivo—, desatando el terrorismo fiscal, uno que, con los jueces de acordeón, acaba de decidir unilateralmente que cuando el SAT regresa impuestos cobrados indebidamente NO PAGARÁ intereses por lo retenido. Dicho de otra manera, creó incentivos para emplear el DINERO AJENO sin pagar por su uso.
Mucha culpa tiene de lo que hoy sucede el CAMBIO tan brusco percibido en la Señora Comandanta en Jefa: de serena y ecuánime ahora le ha dado por echárseles encima hasta a sus ex aliados, que hicieron posible llevarla al poder. Ayer mismo, volvió a descalificar las críticas de los petistas por no estar de acuerdo con el contenido de la tetera que los pretenden obligar a consumir, aunque para ellos SEA VENENO. Como en la antigua Tenochtitlán, la Suprema Sacerdotisa pretende que se inmolen ante el tótem del cuatroterismo sus antes aliados.
Urge no sólo un cambio de rumbo, sino también de actitud: INCLUSIÓN, PLURALIDAD, CONSENSO, TOLERANCIA, convencer y no imponer, apegarse a las buenas prácticas que las costumbres democráticas imponen.
ADENDUM: Nuestro reconocimiento sincero, admiración y respeto mandamos desde este modesto espacio a nuestros colegas de estas páginas de opinión; orgullosísimos nos sentimos por el inmerecido honor de compartir espacios con gigantes del periodismo independiente, incansables luchadores a favor de la libertad, la democracia y las garantías individuales de los mexicanos; plumas talentosísimas como las de Enrique Krauze, Denise Dresser, Sergio Sarmiento y demás compañeros que desde esta trinchera soñamos y luchamos en incansable brega por un México próspero, justo y libre.
El conflicto bélico que sacude a Medio Oriente nos afectará. México, parece inevitable, pagará más por las importaciones que realiza tanto de gasolinas como de gas natural.