Transcripción:
PESOS Y CONTRAPESOS
EL 2025 (3/3)
POR ARTURO DAMM ARNAL
Vimos, en los dos anteriores Pesos y Contrapesos, que la economía mexicana está atrapada en un círculo vicioso: deterioro del Estado del derecho igual a mayor desconfianza empresarial para invertir directamente, igual a crecimiento negativo de la inversión fija bruta en instalaciones, maquinaria y equipo, igual a menor crecimiento de la producción de bienes y servicios, igual a menor crecimiento del consumo, igual a menor bienestar.
Analizando el comportamiento de las variables consideradas (Estado de derecho, confianza empresarial, inversiones directas, producción de bienes y servicios, compra de satisfactores), hay un claro deterioro, que se muestra por un menor crecimiento o decrecimiento, sobre todo a partir de 2024.
Este breve análisis de los resultados económicos del 2025 estaría incompleto si no incluimos la inflación (la pérdida en el poder adquisitivo de nuestro dinero y de nuestro trabajo), que sigue presente y que, mientras el Banco de México tenga metas de inflación (tema que debe discutirse seriamente), lo seguirá estando.
Hay que tener en cuenta, ¡va de nuevo!, que el fin de la economía es el bienestar de las personas. Para conseguirlo se requiere que la oferta de bienes y servicios, ya sea por producción nacional o importaciones, sea la mayor posible; que los satisfactores se ofrezcan al menor precio posible; que el dinero aumente su poder adquisitivo, para lo cual se requiere que haya deflación, propuesta que, para la mentalidad keynesiana, que sigue muy presente, es un despropósito.
En México no sólo no se discute el tema de la deflación (debiendo distinguirse entre la mala y la buena, véase: https://www.razon.com.mx/opinion/2024/07/12/deflacion-la-buena-y-la-mala/), sino que el Banco de México tiene una meta de inflación puntual (que es la que hay que exigirle y en función de la cual hay que calificar la eficacia de su política monetaria), del 3%. ¿Cómo nos fue, del 2022 al 2025, en la materia?
En 2022 la inflación fue 7.82%. En 2023, 4.66%. En 2024, 4.21%. En 2025, 3.69%. Lo bueno, inflación cada vez menor. Lo malo: todavía por arriba de la meta puntual del 3% (en 2025 resultó 0.65 puntos porcentuales mayor, el 21.67%). Lo cuestionable: que el Banco de México (como muchos otros bancos centrales: hay 45 países, más la Eurozona, cuyos bancos centrales tienen metas de inflación), tenga meta de inflación. Lo preocupante: que ninguno de los involucrados en el tema, comenzando por los integrantes de la junta de gobierno del banco central, pasando por la mayoría de los economistas, hasta llegar a los legisladores, está interesado en, por lo menos, discutir el tema.
En materia de economía, en el 2025, se confirmó la tendencia, propia del círculo vicioso en el que estamos atrapados, hacia crecimientos menores (de la producción y la compra de bienes y servicios), y negativos (de la inversión fija bruta en instalaciones, maquinaria y equipo, parte principal de la inversión directa), círculo vicioso que se explica por la degeneración del Estado de derecho en Estado de chueco, parte esencial del proyecto de la 4T, y que se revertirá únicamente con la regeneración del Estado de chueco en Estado de derecho, para lo cual el gobierno de la 4T debe dar un giro de 180 grados, ¡debe dejar de ser la 4T!, lo cual es poco probable. Saque cada quien su conclusión.
arturodamm57@gmail.com / @ArturoDammArnal