Transcripción:
El mes de mayo se caracteriza por ser el mes para festejar a las madres, sin embargo, también es un buen momento para recordar y reflexionar sobre los pendientes y deudas que se tiene con la salud materna a nivel global y, en específico, en México.
La salud materna, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se define como el estado de bienestar físico, mental y social de las madres durante el embarazo, el parto y el posparto. Además circunscribe la planificación familiar y la atención perinatal para garantizar la reducción de la morbilidad y mortalidad materna. Dentro de los ideales para asegurar con éxito el desenlace del embarazo, y con ello garantizar el bienestar de la madre y el recién nacido, la OMS menciona que todos los partos deben ser atendidos por profesionales de salud capacitados.
Dentro de las preocupaciones para garantizar una salud materna adecuada, está la prevención de la mortalidad materna, la cual es comprendida como "la muerte de una mujer mientras está embarazada o dentro de los 42 días siguientes a la terminación del embarazo, independiente de la duración y el sitio del embarazo, debido a cualquier causa relacionada con o agravada por el embarazo mismo o su atención, pero no por causas accidentales o incidentales".
Uno de los indicadores que permite conocer cómo se encuentra la mortalidad materna es la Razón de Muerte Materna (RMM), que es una medida que permite conocer cómo se presenta la mortalidad materna en todas las regiones del mundo, y se calcula midiendo el número de muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos en un año. La cifra que se registra de la RMM del lugar de medición es un acercamiento para conocer el panorama aceptable o de gravedad de la situación. Además, el escenario que demuestren los datos de la RMM es el detonador para estar al tanto de cómo se encuentra la calidad de la atención de salud perinatal en las regiones. Con este preámbulo, veamos cómo se encuentra la RMM.
A nivel mundial, según la OMS, 260 mil mujeres murieron durante el embarazo o en el parto en el 2023, siendo los países con bajos y medianos ingresos los que presentaron el 92% de los desenlaces maternos, los cuales, declarado por este mismo organismo internacional, podrían haberse evitado. En ese mismo año, la RMM entre países con ingresos bajos versus países con ingresos altos fue de 346 por 100 mil nacidos vivos, y 10 por 100 mil nacidos vivos, respectivamente, evidenciando tremenda diferencia en la presencia de la mortalidad materna.
Las diferencias enormes de la RMM entre esas regiones deja claro cómo las desigualdades están determinadas por el factor económico, es decir, entre pobres y ricos. Claramente, la pobreza es uno de los detonantes principales que abre brechas en la distinción de cómo se presenta la salud materna mundialmente, y aporta en las distinciones sociales, culturales, étnicas y de clases.
En México, según cifras oficiales, en 2025 se tuvo una RMM de 25 defunciones por cada 100 mil nacimientos con base en un total de 470 muertes maternas, presentadas en aquellas entidades con mayor rezago y seguridad social y seguridad. De acuerdo al Observatorio de Muerte Materna (OMM) de la semana 1 a la 16 del presente año se registraron 136 muertes maternas. Con base en ello, este organismo estima que para este 2026 se podría lograr una RMM de 21.9 muertes por 100 mil nacimientos. Esperemos que se logre.
Un compromiso necesario en la mejora de la salud materna
Como se puede ver, la situación de la morbimortalidad materna a nivel mundial y nacional es inconcebible, sobre todo cuando las muertes pueden ser evitables. Sería conveniente que, en verdad, por convicción humana y con base en los derechos reproductivos de las mujeres, los gobiernos se comprometan en mejorar la salud materna. Para ello, es necesario comenzar a reconocer las deficiencias de las acciones y/o estrategias que cada año proponen en el marco del desarrollo de sus programas nacionales. Una de tantas tareas es voltear a ver cómo se presentan las desigualdades en la calidad de los servicios de salud perinatal entre los distintos grupos sociales, aquellas embarazadas que viven en zonas urbanas o rurales.
Ciertamente, las embarazadas que habitan las ciudades tienen a su alcance, en cantidad, servicios médicos perinatales que les favorece para llevar su control prenatal, sin embargo, no del todo les garantiza un favorable desenlace de su embarazo, ya que en ocasiones la calidad del servicio no es la adecuada. Para el caso de las mujeres rurales indígenas embarazadas, la realidad es que su situación es más vulnerable, tanto en términos cuantitativos como de calidad de los servicios médicos, debido a que no todas tienen cerca de donde viven un servicio médico o las condiciones y el personal de salud son insuficientes.
La deficiencia de la calidad de la atención perinatal en la embarazada rural indígena también está relacionada con la falta de reconocimiento de la partería tradicional por parte de las autoridades. La partería tradicional es fundamental para el cuidado del embarazo indígena. La embarazada y la artera viven un acompañamiento de complicidad al compartir el mismo bagaje cultural del cuidado del embarazo; además, el habitar cercanamente le garantiza a la embarazada una atención oportuna. Con todo lo expuesto, podemos decir que la falta de garantías de una atención adecuada y el acceso desigual a los servicios de atención perinatal para todas las embarazadas es la punta de iceberg de la inadecuada condición de la salud materna.
MAYRA CHÁVEZ COURTOIS
Es Doctora en Ciencias Antropológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, en la Ciudad de México. Realizó una Especialización en Estudios de la Mujer en la UAM Xochimilco. Investigadora en Ciencias Médicas del Instituto Nacional de Perinatología, México, desarrollando líneas de investigación sobre la salud sexual y reproductiva, embarazo adolescente, morbimortalidad y salud materna desde la perspectiva de la antropología sociomédica, simbólica, cultural y género.
Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores Nivel 1. Vocal del Consejo Directivo de la Asociación Mexicana de Investigadores de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad AMIINSHAE, A.C. Es autora del libro titulado "Infertilidad y Reproducción Asistida: Una mirada antropológica. Dimensiones del cuerpo, género y parentesco".
FB: @mayra.chavezcourtois