Transcripción:
El Sol de México con ensayos de The New York Times Turning Points
Adentro:
Ezra Klein
Armando Arrieta
Alaa Murabit
Diane von Furstenberg
Cómo la ficción puede dar sentido a la realidad por Diego Luna
Diego Luna: Cómo la ficción puede dar sentido a la realidad
DIEGO LUNA
Uno de los grandes placeres de la ficción es que nos permite explorar el misterio que envuelve la realidad. Esa grieta por la que apenas se puede ver es un espacio que la ficción puede imaginar y representar de infinitas maneras.
Pero si te interesa ese espacio esquivo, el misterio que rodea la experiencia y comportamiento humano, te enfrentas a un reto particular en el mundo actual, donde la realidad se ha vuelto tan extrema que la ficción corre el riesgo de quedarse corta.
Piensa en cómo se refleja nuestra sociedad en los personajes que ostentan el poder: políticos que parecen gobernar desde un escenario, mienten abiertamente, reaccionan con ira a las críticas y ejercen su poder sin el más mínimo atisbo de inhibición. Nuestra realidad se ha convertido en un programa de telerrealidad.
Andrés Manuel López Obrador, el expresidente de México, centró su mandato en algo inédito: gobernar desde una conferencia de prensa en vivo al parecer interminable. Anunciaba la agenda del día, atacaba a la prensa e intentaba resolver, en tiempo real, los problemas que afligían a la sociedad, mientras daba voz o ignoraba lo que le convenía. Básicamente, eliminó a los intermediarios, es decir, los medios de comunicación, y les habló a sus seguidores directamente y sin filtros, en un circuito en el que se premiaban las apariencias y la superficialidad.
En un panorama mediático en rápida evolución, López Obrador es un ejemplo casi moderado de los personajes absurdos y exagerados que han sacado provecho de su nebulosa relación con la verdad y la ficción.
El presidente Donald Trump, por supuesto, es uno de ellos. Revivió su carrera en la televisión y ha transformado su presidencia en un espectáculo ininterrumpido. Ha tergiversado los hechos y la realidad, además de utilizar el poder del gobierno estadounidense y el de su propia red social para atacar a cualquier persona o medio de comunicación que considere su enemigo.
En Venezuela, el presidente Nicolás Maduro, cuyo gobierno ha sido acusado de crímenes de lesa humanidad, utiliza múltiples programas de televisión para dar una visión optimista de su gobierno. Asimismo, el presidente Javier Milei de Argentina saltó a la fama como un comentarista teatral y colérico; hizo campaña con una motosierra y utilizó las redes sociales para canalizar su ira contra los periodistas y otras personas.
La lista continúa. El expresidente Jair Bolsonaro de Brasil, que fue condenado por tratar de dar un golpe de Estado tras las elecciones nacionales de su país en 2022, atacó sin fundamento durante años el sistema electoral brasileño en discursos, transmisiones en vivo y publicaciones en redes sociales. El presidente Nayib Bukele de El Salvador, quien según los fiscales estadounidenses hizo un trato corrupto con los líderes de la pandilla MS-13 mientras intercambiaba favores por debajo de la mesa con el gobierno de Trump, ha gobernado durante mucho tiempo gracias al poder de su propia marca y se ha autodenominado "el dictador más 'cool' del mundo".
En 2023, después de que Sheynnis Palacios, de Nicaragua, fuera coronada Miss Universo, el gobierno autoritario de su país instituyó una represión digna de una telenovela, con el argumento de que la selección de Palacios para representar a Nicaragua formaba parte de una "conspiración antipatriótica" contra el presidente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.
A un escritor de ficción le costaría imaginar situaciones más absurdas que las que vemos cada día en las noticias. No hay ninguna grieta por la que asomarse, ningún misterio, porque parece que no hay vergüenza ni miedo a las posibles consecuencias.
Quizá la única ficción útil, si hablamos de política, es la que trata sobre el ciudadano, la persona que elige a su líder. Una ficción que analiza y se enfrenta a la sociedad que ha puesto el poder en manos de aspirantes a dictadores.
Al hacer Andor, sentimos que era esencial reflexionar sobre el pasado, mostrar lo que sucede cuando despierta una sociedad que se enfrenta al autoritarismo y la represión. Quisimos identificar el momento en el que la gente dice "basta".
Nuestro objetivo era retratar el clima social y político de esta galaxia lejana durante lo que la serie denomina "el auge de la rebelión".
Para los 24 episodios de la serie, Tony Gilroy, su creador, se inspiró en una mezcla de acontecimientos históricos recientes y no tan recientes para mostrar el rostro humano de la revolución: la organización, los retos y el sacrificio. Sin que nosotros lo pidiéramos, Andor resultó ser un reflejo del presente, del entorno político de aquí y ahora. Cuando se hace bien, la ciencia ficción es una herramienta excelente para hacer eso precisamente: canalizar las preocupaciones del presente.
La línea entre la ficción y la realidad es compleja. Por un lado, hay quienes buscan convertir la realidad en una ficción que respalde sus convicciones ideológicas. Por otro, hay quienes vemos las ficciones creativas como experiencias que pueden ser tan reales como cualquier acontecimiento real.
Desde que era joven, el cine ha sido una puerta de entrada que me ha ayudado a comprender el mundo. Empecé a afinar mi gusto por el cine cuando era adolescente, y mi curiosidad me llevó a ver películas de diferentes épocas, todas con un elemento de crítica social o política. Las veía en el reproductor de VHS de mi papá, primero a escondidas y más tarde con él. Discutíamos y debatíamos sobre Dr. Strangelove, de Stanley Kubrick, lo que le permitía a mi papá hablarme de la Guerra Fría y calmar mis preocupaciones sobre la bomba; Todos los hombres del presidente, de Alan J. Pakula, que cuenta la historia del escándalo Watergate y la caída del presidente Richard Nixon; La cucaracha, dirigida por Ismael Rodríguez con fotografía del gran Gabriel Figueroa y protagonizada por María Félix y Emilio "El Indio" Fernández, que tiene lugar durante la Revolución mexicana.
En esos contextos, se podría decir que la ficción existe en relación con una realidad que merece ser cuestionada, una realidad que, desde la perspectiva narrativa, merece ser revelada de formas que tú solo no podrías. Pero tal vez la verdadera pregunta es esta: ¿Por qué necesitamos la ficción como mediadora para ayudarnos a comprender ciertas realidades?
El escapismo que supone reunirse como comunidad en el aislamiento de una sala de cine, sumergirse en una historia contada desde una perspectiva diferente y experimentar una película sin interrupciones es, de hecho, una oportunidad para la transformación. Cuando bajas la guardia, una historia que parecía tan lejana puede conmoverte de repente y reflejar algo personal y privado. En ese momento, la experiencia de esa ficción se convierte en tuya y permanecerá contigo para siempre. Cuando el cine es crítico, cuando es perspicaz y político, la experiencia es beneficiosa para todos.
Diego Luna es un actor, director y productor conocido por sus papeles en "Andor" y el largometraje "Y tu mamá también"
Distribuido por New York Times Licensing. c.2025 The New York Times Company y Diego Luna
PUNTO DE INFLEXIÓN: En septiembre, Jair Bolsonaro, el expresidente de Brasil, fue condenado por intentar un golpe de Estado para invalidar los resultados de las elecciones brasileñas de 2022.
A MEDIDA QUE SE DESDIBUJA LA LÍNEA ENTRE LA VIDA REAL Y LA FICCIÓN, EL CINE Y LA TELEVISIÓN PUEDEN AYUDARNOS A ENTENDER EL MUNDO CAMBIANTE
Diego Luna protagoniza "Andor", serie que retrata respuestas al autoritarismo y la represión.