Revela el NYT que México es el principal usuario del sistema de espionaje Pegasus


Resumen:

Una investigación del diario The New York Times reveló ayer que México fue el primer gobierno del mundo y principal cliente en usar el software de espionaje conocido como Pegasus y, al menos hasta mediados de 2022, lo seguía utilizando. Narra cómo fueron los primeros acercamientos de empresarios israelíes con personal militar para la contratación de esta herramienta.

Transcripción:

Vanguardia. Una investigación del diario The New York Times reveló ayer que México fue el primer gobierno del mundo y principal cliente en usar el software de espionaje conocido como Pegasus y, al menos hasta mediados de 2022, lo seguía utilizando. Narra cómo fueron los primeros acercamientos de empresarios israelíes con personal militar para la contratación de esta herramienta.

Los contactos empezaron en marzo de 2011, cuando un general bajo el mando del entonces presidente Felipe Calderón se reunió con ejecutivos de NSO Group, empresa israelí que desarrolló el software. La primera reunión fue accidentada y el general los citó a un nuevo encuentro. PAGS 10-11 Un trabajo de Natelie Kitroeff y Ronen Bergman, de The New York Times, relata el uso del sistema adquirido a Israel; en un oscuro cabaret de la CDMX se gestó la compra Investigación Los israelíes habían venido a México para cerrar una venta importante: el Ejército mexicano estaba a punto de convertirse en el primer cliente que compraba el programa espía más avanzado del mundo.

Pero antes de que pudieran cerrar el trato, estalló una discusión sobre el precio y la rapidez de entrega. El general mexicano que supervisaba las negociaciones pidió una pausa hasta la noche, según dos personas que estuvieron presentes en las conversaciones y una tercera que conoce cómo negociaron.

“Los recogeremos en su hotel y nos aseguraremos de que haya mejor ambiente”, recuerdan que dijo el general.

ENTRE BAILARINAS Y TRAGOS DE TEQUILA Esa noche, un grupo de automóviles llegó al hotel de los israelíes y los trasladó a un club de estriptís en el corazón de Ciudad de México. El equipo de seguridad del general le ordenó al resto de la clientela que abandonara el club, según las tres perso nas que conocen las negociaciones.

Fue en marzo de 2011, en ese oscuro cabaret donde las mujeres bailaban sobre el escenario y entre tragos de tequila, donde se gestó el uso del arma cibernética más poderosa que existe.

El programa Pegasus se ha convertido desde entonces en sinónimo mundial del escalofriante alcance de la vigilancia estatal. Desde Europa hasta Medio Oriente, los gobiernos han usado esa herramienta para piratear miles de teléfonos móviles.

Ningún lugar ha tenido más experiencia con las capacidades y los peligros de esta tecnología que México, el país que inauguró su difusión por todo el mundo.

Pegasus es excepcionalmente potente. Puede infectar tu teléfono sin ningún signo de intrusión y extraer todo lo que tiene mientras vigila todo lo que haces con el dispositivo, en tiempo real.

Puede grabar todas las pulsaciones del teclado, incluso cuando se utilizan aplicaciones cifradas, y vigilar a través de la cámara del teléfono o escuchar a través de su micrófono, incluso si está apagado.

El programa se ha usado para luchar contra la delincuencia para desarticular redes de abusos a menores y detener a figuras célebres, como Joaquín Guzmán Loera, conocido como El Chapo.

SU OTRO USO, LA REPRESIÓN

Pero Pegasus también ha sido usado de manera ilegal por gobiernos con el fin de espiar y reprimir a defensores de los dere chos humanos, activistas de la democracia, periodistas y otros ciudadanos que de safían la corrupción y los abusos.

... Y SE SIGUE USANDO EN MÉXICO Alarmado por el uso de Pegasus, en 2021 el gobierno de Joe Biden incluyó en su lista negra a NSO Group, la empresa israelí que fabrica el programa espía.

Poco después, el Ministerio de Defensa de Israel —que debe aprobar la exportación de Pegasus — dijo que prohibiría las ventas a naciones donde hubiera riesgo de violaciones de los derechos humanos.

Sin embargo, a pesar de las numerosas pruebas de los abusos de Pegasus en México, el gobierno israelí no ha ordenado finalizar su uso en el país.

De hecho, el Ejército mexicano no solo es el cliente más antiguo sino que también ha atacado más celulares que cualquier otra agencia gubernamental del mundo.

El programa se sigue usando en el país, y no solo para combatir la delincuencia.

PROMETIÓ ELIMINARLO...PERO NO LO HIZO Después de que las revelaciones del uso de Pegasus contra los críticos del gobierno afectaron la gestión de su predecesor, el presidente López Obrador prometió detener las prácticas de espionaje del pasado, a las que calificó de “ilegales”.

Pero no lo hizo. Pruebas que no habían sido reveladas hasta este momento muestran que, en la segunda mitad de 2022, Pegasus se infiltró en los celulares de dos de los principales defensores de los derechos humanos, quienes brindan representación legal a las víctimas de una de las desapariciones masivas más graves en la historia de México.

HISTORIAL DE ABUSOS Y VIOLACIONES

El Ejército tiene un historial de abusos a los derechos humanos y su papel en esa desaparición ha sido uno de los focos de la investigación durante años. Y, a medida que en el último año han aparecido nuevas acusaciones contra los militares en el caso, ambos defensores fueron objetivo de Pegasus, según las pruebas forenses realizadas por Citizen Lab, un instituto de investigación en la Universidad de Toronto.

El Ministerio de Defensa israelí no quiso hacer comentarios. La Sedena no quiso hablar sobre el reciente hackeo, pero dijo que seguía la postura del gobierno, que afirma que los procedimientos de recopilación de información de inteligencia “de ninguna manera están dirigidos” a invadir la vida privada de personalidades políticas, cívicas y medios de comunicación.

Se trata de la segunda oleada de ataques contra el teléfono de Santiago Aguirre, uno de los defensores de los derechos humanos. Él también había sido objetivo de Pegasus durante el gobierno anterior, de acuerdo con Citizen Lab.

“En este gobierno, tantas promesas se hicieron de que las cosas iban a ser diferentes”, pero “no puede ser que otra vez estemos en la misma”, dijo Aguirre.

Un portavoz del presidente mexicano declinó hacer comentarios. En un comunicado, NSO Group dijo que “se adhiere a una regulación estricta y no puede revelar la identidad de sus clientes”. La empresa cuestionó la contundencia de los análisis forenses de Citizen Lab, mientras que la organización dijo que no tenía dudas sobre sus conclusiones.

Para verificar si Pegasus hackeó a los dos defensores en los últimos meses, NSO Group dijo que necesitaría que le “dieran acceso a los datos”. Pero los defensores dijeron que no estaban dispuestos a darle al socio del espionaje gubernamental más información privada.

BAJO EL MANTO DE LA SECRECÍA

Durante mucho tiempo, los inicios del uso de Pegasus en México han estado rodeados de secretismo. Después de la noche en el club de estriptís, los ejecutivos israelíes de NSO Group, regresaron a Tel Aviv con los lineamientos generales de su primera venta. Vendría el contrato formal.

Así que, unos meses después, un equipo de representantes de NSO regresó a México para hacerles demostraciones a personas poderosas del país.

El 25 de mayo de 2011, Eran Reshef, un ejecutivo israelí de la industria de defensa que ayudó a negociar el acuerdo, dijo en un correo electrónico al presidente de NSO y a sus dos fundadores que “la demostración al secretario de Defensa y al presidente se hará el próximo viernes”, refiriéndose al presidente Felipe Calderón, y a su secretario de Defensa, Guillermo Galván Galván. Una copia del correo electrónico fue presentada en una demanda israelí por las comisiones de la venta de Pegasus a México.

LA PRIMERA DEMOSTRACIÓN

Dos de las personas que asistieron a la demostración dijeron que se efectuó en una extensa base militar ubicada al borde de Ciudad de México, donde se instalaría la primera máquina de Pegasus.

Por temor a las filtraciones, el Ejército mexicano hizo esperar a los ejecutivos israelíes en una diminuta habitación para que nadie los viera.

Cuando Calderón y Galván Galván llegaron, se sentaron frente a las grandes pantallas y vieron cómo hackeaban un teléfono, según contaron los asistentes.

Udi Doenyas, director de tecnología de NSO Group, quien inventó la arquitectura Pegasus y dirigió el equipo que escribió el código de la primera versión del programa, confirmó que conectó el sistema a una pantalla y entregó un teléfono BlackBerry a altos funcionarios mexicanos. Luego les pidió que lo utilizaran. Pegasus comenzó a extraer todos los datos y los transmitía a la pantalla.

EL SUPERPODER ESPÍA Miguel Angel Sosa, portavoz de Calderón, reconoció que el expresidente visitó las instalaciones de la Sedena, donde “le fueron hechas diversas presentaciones, incluidas la recopilación de información e inteligencia”.

Pero también dijo que a Calderón nunca le informaron si finalmente compraron el programa, y que al expresidente nunca se le comunicaba qué medios se utilizaban para capturar a los delincuentes.

En ese momento, México necesitaba con urgencia una forma fiable de piratear los teléfonos BlackBerry, uno de los dispositivos preferidos de los temibles cárteles de la droga. Desde el inicio de su mandato en 2006, Calderón había impulsado la llamada estrategia del capo para enfrentar al crimen organizado y sus líderes.

Los capos eran cautos, “no te daba tiempo de montar el operativo”, dijo Guillermo Valdés, exdirector del CISEN, equivalente de la CIA, de 2007 a 2011.

A “la hora que apagaba el teléfono”, dijo Valdés, “ya no sabíamos dónde estaba”.

Hasta ese momento, México había dependido mucho de Estados Unidos.

“La presión sobre el Ejército para que mejorara sus capacidades de inteligencia era intensa”, dijo Alejandro Hope, exfuncionario de inteligencia en el gobierno de Calderón. También explicó que un atractivo potencial de Pegasus era que le daría a México su propio sistema.

CAPACITACIÓN A MILITARES

En septiembre de 2011, unos 30 empleados de NSO, volaron a México para instalar Pegasus, probarlo e instruir a un equipo de unos 30 soldados y oficiales mexicanos sobre cómo operarlo, según tres personas familiarizadas con el proceso. La unidad mexicana elegida se llama Centro Militar de Inteligencia, una rama hermé.tica del Ejército de la que se tiene poca información pública.

Cuando los mexicanos estuvieron listos para manejar Pegasus, se llevó a cabo una breve ceremonia como una forma de “entregar las llaves”, dijeron dos de las personas que conocen los pormenores.

Un documento de 2019, que forma parte del enorme hackeo de correos electrónicos militares en México que se efectuó el año pasado, indica que el centro de inteligencia está alojado en un complejo con forma de herradura. Tres personas familiarizadas con las instalaciones dicen que los comandantes miran a través de paredes de cristal internas, mientras la información se despliega en pantallas.

En un documento de 2021, que también fue divulgado, el Ejército dice que uno de los principales riesgos a los que se enfrenta el centro es “que se evidencien ante la opinión pública las actividades que se realizan en este centro”.

Pegasus fue adoptado por las autoridades mexicanas, y después de que Enrique Peña Nieto asumiera la presidencia en 2012, dos agencias gubernamentales más lo compraron: la oficina del fiscal general y el CISEN, según funcionarios.

En pocos años, el programa espía comenzó a infiltrarse en los teléfonos de algunos de los abogados de derechos huma nos, periodistas y activistas anticorrupción más destacados de México.

Las críticas no se hicieron esperar, tanto en el país como en el extranjero, y el escándalo persiguió a Peña Nieto durante el resto de su presidencia. México ha gastado más de 60 millones de dólares en Pegasus, según funcionarios mexicanos.

El Ejército ha reconocido que solo tuvo Pegasus entre 2011 y 2013. Pero un grupo de expertos independientes que investigan la desaparición de 43 estudiantes de Iguala afirmó que los militares tenían Pe gasus cuando estos fueron secuestrados en 2014, y que estaba espiando los teléfonos de implicados en el crimen durante la noche en que sucedieron los hechos.

Después de que López Obrador asumió el cargo en 2018, disolvió la Policía Federal y la sustituyó por una nueva entidad.

Desde 2019 hasta hoy, solo los militares han tenido Pegasus, dicen cuatro personas con conocimiento del caso. Y durante ese tiempo, el programa se ha seguido usando contra periodistas, defensores de derechos humanos y un político de oposición, según los análisis de Citizen Lab.

Según la legislación mexicana, las entidades gubernamentales necesitan la autorización de un juez para espiar las comunicaciones privadas. Pero en declaraciones públicas, el Ejército no ha hecho ninguna solicitud para intervenir esas comunicaciones en los últimos años.

Un jueves por la tarde del pasado diciembre, Aguirre recibió un correo electrónico que parecía sacado de una novela.

“Apple cree que usted es un objetivo de atacantes patrocinados por el Estado que están tratando de comprometer remotamente el iPhone asociado a su ID de Apple”, decía el mensaje, que fue revisado por el Times. “Es probable que estos atacantes lo estén vigilando, de manera individual, por quien es o por lo que hace”.

En 2021, Apple anunció que empezaría a enviar esas advertencias a los usuarios cuyos teléfonos móviles hubieran sido hackeados por programas espía. El correo electrónico continuaba diciendo que “los datos sensibles” del teléfono de Aguirre podrían estar comprometidos, “incluso la cámara y el micrófono”.

Años antes, Aguirre, quien es el director ejecutivo del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, había sido blanco de Pegasus.

Se le revolvió el estómago al pensar que espías del gobierno revisaban toda su vida digital. Luego se dio cuenta: otros también podrían estar en peligro.

Corrió por el pasillo hasta el despacho de María Luisa Aguilar, la defensora principal que lleva el trabajo internacional del grupo. Ella había recibido el mismo correo.

Ambos se pusieron en contacto con el grupo mexicano de derechos digitales R3D, que hizo analizar sus datos telefónicos por Citizen Lab. Confirmó que ambos fueron hackeados múltiples veces por Pegasus entre junio y septiembre de 2022.

“Ante los ojos de las fuerzas armadas, representamos un riesgo”, dijo Aguilar. “No quieren perder el poder que han acumulado” e Natalie Kitroeff reporteó desde Ciudad de México y Ronen Bergman, desde Tel Aviv. Natalie Kitroeff es la jefa de la corresponsalía del Times para México, Centroamérica y el Caribe. (Nataliekitro

Ronen Bergman es reportero del staff de

The New York Times Magazine y vive en Tel Aviv. Su libro más reciente es Rise and Kill First: The Secret History of Israel's Targeted Assassinations, publicado por Random House.



Desde 2019 hasta

hoy, solo los militares han tenido Pegasus y durante ese tiempo, el programa Pegasus se ha seguido usando



Recopilan testimonios de personas cercanas a las negociaciones que aseguran cómo fue probado Pegasus en instalaciones del Ejército con teléfonos BlackBerry, muy usado por los narcos.