Andar y Ver // Una batalla tras otra


Resumen:

Andar y Ver JESÚS SILVA-HERZOG MÁRQUEZ jshm00.

Transcripción:

Andar y Ver JESÚS SILVA-HERZOG MÁRQUEZ jshm00

Una batalla tras otra

P.T. Anderson fue cocinando la idea de llevar a la pantalla Vineland, una novela de Thomas Pynchon, durante más de dos décadas. Muchos proyectos fueron imponiéndose en el camino, incluso la adaptación de otro relato de Pynchon, Puro vicio. El director escribía y reescribía un guion a partir de los personajes la atmósfera de esa historia de revolucionarios fracasados, pero no encontraba el tono de la película. Poco a poco fue apartándose de la novela para situarla en nuestro tiempo. El resultado es Una batalla tras otra, una de las mejores cintas de este año que termina.

La novela de Pynchon cubre el radicalismo de los setenta hasta la llegada de Reagan; la película de An derson acerca la acción al presente: empieza con las deportaciones de Obama y termina con el regreso de Trump. En ambos casos, una sociedad marcada por la locura de sus radicalismos, su violencia y su paranoia. La pasión revolucionaria que da paso al tedio doméstico. Una batalla cuenta la historia de un grupo de guerrilleros que, tras la derrota de su causa, intenta rehacer su vida. Un comando revolucionario es desarticulado los sobrevivientes se ven forzados mimetizarse en la sociedad que aborrecen. El experto en detonaciones se convierte en padre entregado al cuidado de su hija. En sus dos encarnaciones, Leonardo DiCaprio da vida a un idiota encantador.

Primero sigue sin chistar las instrucciones sexuales y revolucionarias de su superiora y amante. Después cuida a su hija con la poca cabeza que le queda después de tanta ideología, droga y alcohol. Lo anticipaba su suegra en un diálogo breve. Ustedes no tienen nada que ver.

Mi hija viene de una larga historia de revolucionarios, tú estás perdido. Ella es una corredora; tú eres un tronCO. Desde ahí se anunciaba la separación. El guerrillero que vivio salto de mata volando los puentes que se le ordenaba volar termina envuelto en una bata y atado a su sofá, perdido entre borracheras pasones. De la fantasía de cambiar al mundo a través de la violencia purificadora, a las reuniones con la directora del colegio de su hija. El hombre atrapado por la fantasía de la violencia redentora abraza ahora la ilusión de entender el lenguaje de su hija adolescente y la utopía de un mundo sin celulares -y sin contraseñas.

El director de Boogie Nights y de Magnolia, de El hilo fantasma y de Licorice Pizza cuenta en su nueva cinta otras historias de vulnerabilidad. Lo hace con esa destreza de malabarista que pone a volar múltiples tramas y tiempos. Un carnaval vertiginoso divertido que retrata una de las persecuciones más emocionantes que recuerdo.

Una batalla tras otra es, seguramente, la cinta más política de las que haya escrito dirigido P. T. Anderson. Rebeldes frente represores. Guerrilleros, soldados y supremacistas. Pero aquí la política es esencialmente el bastidor del absurdo que gobierna la vida humana. Es también la marca de una sociedad perseguida por sus propios delirios. En una conversación de Anderson con DiCaprio publicada en la revista Esquire, el director tomaba distancia de la lectura política de su cinta. Ver películas políticas es como comer verduritas, decía. En realidad, son pocos los grandes filmes políticos. Lo úniCO que me interesa en una película es ver una historia con la que me puedo vincular. Y lo único que importa es lo emocional. Eso que amamos y eso que odiamos.

Cuando un director empieza a pontificar yo dejo de oír.

En un momento de la cinta, confundida por el caos interno de su padre, la hija pregunta: "¿Quién eres?" "Soy tu papá" es la respuesta.

Esa es la nuez de la cinta.

UNA BATALLA OTRA Una batalla tras otra, película de P.T. Anderson estelarizada por Leonardo DiCaprio.