Transcripción:
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ANÁHUAC GLOBAL
FERNANDO OCTAVIO HERNÁNDEZ* EDUARDO EVANGELISTA OROPEZA*
La construcción del Tren Maya ha generado controversia mientras sus detractores han criticado el impacto ambiental de tal obra. No obstante, México no es el único país donde se construye una línea ferroviaria en este momento. En países como China, Indonesia, Kazajistán e India se avanza con la construcción de modernas obras ferroviarias; además, en Alemania, Kenia, España, Laos, Etiopía, Nigeria y la propia China corren ahora líneas de reciente inauguración, con lo que se destaca el valor concedido por las autoridades de esas naciones al tren como un medio de transporte capaz de desplazar pasajeros y carga con gran rapidez, menores costos y con menor impacto ambiental, en comparación con aviones y camiones impulsados por diésel. Al respecto, debe destacarse el impulso realizado en China a la modernización de su sistema ferroviario nacional en los años recientes: A partir de 2008, el gobierno chino ha promovido la actualización y expansión de su red ferroviaria, enlazando a las principales ciudades del país -incluso la distante Urumgi- con los parques industriales y los puertos desde donde se embarcan los distintos productos que se envían a todo el mundo.
Al respecto, destaca la construcción de una modernísima red de trenes de alta velocidad equiparables al “tren bala” japonés y el TGV de Francia que emplea más de nueve mil trenes al día, desplazando miles de pasajeros y cientos de toneladas de carga por toda la extensión de aquella nación asiática. Como antes lo hicieron las potencias europeas y Estados Unidos, ahora China se encuentra ocupada en la frenética expansión y mejoramiento continuo de su red ferroviaria, apostando por convertir al tren en el principal medio de movilización de personas y mercancías, no sólo dentro de su territorio sino también para la vinculación con el extranjero. No obstante, las obras en China impactan pues Beijing está concretando en unos cuantos años lo que a las potencias occidentales llevó décadas. Además, el sistema chino de trenes de alta velocidad también exhibe el gran avance tecnológico del gigante asiático al reunir los logros de áreas como la ingeniería y la programación informática pues ahora China no sólo produce sus propios trenes, sino que los dota de equipo de alta tecnología e incluso ya emplea robots para el mantenimiento de su red ferroviaria y la atención automatizada para los usuarios de la misma.
Hoy en día, ya hay un tren que vincula a China con Laos y se proyecta extender dicha vía hasta Singapur, mientras al oeste los planes de Beijing contemplan extender la red hasta los países de Asia central, Medio Oriente y la propia Europa, como parte del megaproyecto conocido como “la Nueva Ruta de la Seda”. Con el impulso al tren de gran velocidad, China no sólo exhibe sus nuevas capacidades como una de las mayores economías del mundo sino que también extiende su influencia hacia otras regiones.
Ante la inminente terminación de las obras del tren entre la Ciudad de México y Toluca, el avance de las obras en el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y la cercana inauguración del Tren Maya, cabría reflexionar seriamente sobre los beneficios económicos y sociales que nuestro país obtendrá al impulsar al ferrocarril como medio en enlace terrestre para la nación, cuando China justo está demostrando en los hechos que apuesta por el ferrocarril para que éste sea el motor del comercio y la cooperación en el mundo del siglo XL *Coordinador de la Licenciatura Relaciones Internacionales **Egresado de la licenciatura Relaciones Internacionales