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La segunda visita de Donald Trump a China está enmarcada por una tregua comercial, aunque persisten diferencias clave por Taiwán, la tecnología y la situación en Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aterrizó este miércoles en Pekín para iniciar una visita de Estado a China que se alargará hasta este viernes, su segunda al país asiático desde la realizada en 2017 durante su primer mandato.
Trump, que viaja acompañado por el secretario de Estado, Marco Rubio, y una delegación de altos ejecutivos estadounidenses como Elon Musk, Jensen Huang y Tim Cook, se reunirá este jueves con su homólogo chino, Xi Jinping, en una visita marcada por la tregua comercial entre ambas potencias, las tensiones tecnológicas, Taiwán y la guerra en Irán.
El mandatario estadounidense fue recibido a pie de pista por el vicepresidente chino, Han Zheng, junto al embajador de China en Estados Unidos, Xie Feng, y el viceministro chino de Exteriores Ma Zhaoxu, en una ceremonia de bienvenida en la que participaron unos 300 jóvenes chinos, además de una banda militar y una guardia de honor.
Antes de su llegada a Pekín, delegaciones lideradas por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, mantuvieron este miércoles en Seúl unas consultas económicas «constructivas» para avanzar en la resolución de sus tensiones arancelarias, afirmó la agencia de noticias china Xinhua.
Los temas que China le prohíbe a Trump en su visita de estado a Xi Jinping
La embajada de China en Estados Unidos emitió una advertencia directa sobre los límites diplomáticos de la reunión bilateral. Mediante una publicación en la plataforma social X, el gobierno chino definió cuatro "líneas rojas" que, según afirman, no deben ser desafiadas durante el encuentro con el presidente Xi Jinping, de acuerdo con The Hill.
Las restricciones impuestas por Pekín se centran en cuatro ejes fundamentales: la "cuestión de Taiwán", la "democracia y los derechos humanos", las "trayectorias y los sistemas políticos" y el "derecho de China al desarrollo".
Estas declaraciones buscan blindar temas de soberanía y política interna ante posibles presiones de la administración estadounidense.
Tensiones por Taiwán y derechos humanos
A pesar de las advertencias de Pekín, el presidente Trump llega a la cumbre bajo una fuerte presión bipartidista en su país. Un grupo de ocho senadores, tanto republicanos como demócratas, ha instado al mandatario a proceder con la venta de armas a Taiwán por un valor de 14,000 millones de dólares, una transacción que China considera una violación a su integridad territorial.
En cuanto a la línea roja sobre derechos humanos, el presidente estadounidense ha declarado su intención de interceder por ciudadanos detenidos. Trump señaló a la prensa que mencionará la liberación del pastor Ezra Jin y del magnate de los medios Jimmy Lai, a pesar de las exigencias chinas de no intervenir.
Los temas claves entre Trump-Xi Jinping
Los temas para conversar entre ambos líderes mundiales son diversos, pero al gigante asiático lo que más le interesa es mantener un ambiente internacional estable para llevar a cabo sus metas de política económica y que además no se toque a Taiwán, anticipó el internacionalista e integrante del grupo de trabajo de China en el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), Eduardo Tzili Apango.
Estados Unidos tiene más intereses y una agenda más abierta, relacionada con el desacople tecnológico para dejar de ser tan independiente de semiconductores chinos; también están los temas de la guerra de Irán, la posición de Taiwán, así como el comercio entre México y China, continuó el profesor del departamento de Política y Cultura de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Un tema de última hora que pudiera meter ruido en la cumbre entre Estados Unidos y China es la decisión de la alcaldesa de Arcadia, California, Eileen Wang, de declararse culpable de actuar como agente ilegal del gobierno chino y renunciar a su cargo, lo que además la puede llevar a 10 años de prisión.
Comercio, en el centro de la discusión
La agenda comercial seguirá, no obstante, en el centro de la cita, después de que la tregua de Busan rebajara parte de la presión arancelaria, permitiera reactivar compras chinas de productos agrícolas estadounidenses y aliviara parcialmente las restricciones chinas sobre tierras raras.
En marzo, He y Bessent encabezaron en París una ronda "constructiva" de dos días de negociaciones comerciales en la que también participó el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer.
En aquellas conversaciones, las delegaciones abordaron las tierras raras, el déficit comercial estadounidense, posibles compras chinas de productos agrícolas, energía y aviones, y la creación de una especie de "junta de comercio" para gestionar los intercambios bilaterales.
kach