Transcripción:
INICIA CUARTA SEMANA DE CONFLICTO
Irán escala tensión: revira con amenaza de destrucción al ultimátum de Trump
Teherán advierte que atacará instalaciones esenciales en toda la región si EU daña sus centrales eléctricas; entre éstas, de infraestructura energética, hidráulica y tecnológica
Plazo fijado por la Casa Blanca para liberar Estrecho de Ormuz vence hoy; el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dice que su país tiene "fondos de sobra" para la guerra págs. 38 y 39
SUSANA VALLES
Ultimátum de 48 horas a Teherán
Irán amenaza a la energía global ante presión de Washington
EL RIESGO PETROLERO mundial aumenta; la ofensiva militar contra Teherán entra a su cuarta semana; Estados Unidos asegura tener el financiamiento suficiente
CRISIS EN MEDIO ORIENTE
EFECTOS INTERNACIONALES
Por Susana Valles
susana.hernandez@razon.com.mx
La guerra en Oriente Medio entró en su cuarta semana con un nuevo punto de inflexión: la amenaza directa de Irán de atacar la infraestructura energética regional si el mandatario estadounidense, Donald Trump, cumple su ultimátum de 48 horas para reabrir el estrecho de Ormuz, plazo que vence este lunes. La advertencia eleva el riesgo de una escalada que podría impactar no sólo en el terreno militar, sino en el equilibrio energético global.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, dejó clara la postura de Teherán al advertir que cualquier ataque contra instalaciones eléctricas del país tendrá consecuencias irreversibles en toda la región. "La infraestructura vital, así como la infraestructura energética y petrolera de toda la región, se considerarán objetivos legítimos y serán destruidas irreversiblemente", afirmó en un mensaje difundido en redes sociales.
La declaración se produjo horas después de que el magnate advirtiera que Estados Unidos "arrasará" las centrales eléctricas iraníes si no se garantiza la libre navegación en Ormuz. El estrecho, por donde circula cerca del 20 por ciento del petróleo mundial, se ha convertido en el epicentro de la crisis tras el bloqueo de facto impuesto por Irán desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero.
ESCALADA MILITAR. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica advirtió que cerrará completamente el estrecho si se concretan ataques contra su infraestructura energética, además de ampliar su ofensiva hacia instalaciones vinculadas a Estados Unidos en la región.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, reforzó el mensaje al rechazar las amenazas externas y defender la soberanía de su país. "Las amenazas y el terror sólo fortalecen nuestra unidad", afirmó, al tiempo que sostuvo que la vía marítima permanece abierta, excepto para quienes considera enemigos de Irán.
A su vez, el portavoz militar Ebrahim Zolfagari dijo que una ofensiva estadounidense desencadenaría una respuesta inmediata que incluiría el cierre total de Ormuz, ataques contra infraestructuras en Israel y acciones contra intereses energéticos en países del Golfo que alberguen bases militares estadounidenses.
El conflicto ha evolucionado rápidamente en las últimas semanas. Irán ha intensificado el uso de drones y misiles contra objetivos en Israel, así como contra instalaciones militares en la región. Las sirenas antiaéreas han sonado de forma constante en ciudades israelíes, reflejo de una dinámica de confrontación que no muestra señales de contención.
IMPACTO EN MERCADOS. El efecto más inmediato de esta escalada se ha reflejado en los mercados internacionales. El precio del petróleo ha registrado un alza sostenida, con el crudo Brent superando los 110 dólares por barril y el West Texas Intermediate por encima de los 100 dólares, niveles no vistos en varios años.
El cierre parcial del estrecho de Ormuz ha generado la peor crisis petrolera desde la década de 1970. La interrupción del tránsito marítimo ha afectado directamente el suministro de crudo y gas natural licuado, elevando los costos energéticos y alimentando temores de inflación global.
Analistas advierten que el escenario podría deteriorarse aún más si se concretan ataques a infraestructura energética. La posibilidad de que refinerías, plantas eléctricas o instalaciones de desalinización sean alcanzadas incrementa el riesgo de una crisis humanitaria en países del Golfo, altamente dependientes de estos sistemas para su funcionamiento cotidiano.
PRESIÓN POLÍTICA. En este contexto, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, defendió la capacidad de su país para sostener el conflicto y reforzó el mensaje de firmeza de la administración. "Tenemos dinero de sobra para financiar esta guerra", afirmó en una entrevista, al tiempo que descartó la necesidad de aumentar impuestos para cubrirlos costos.
Bessent también subrayó que la estrategia estadounidense incluye el uso de herramientas económicas para debilitar a Irán. "Estamos utilizando su propio petróleo en su contra", explicó, al referirse a las medidas que buscan limitar los ingresos energéticos de Teherán.
El funcionario sostuvo que todas las opciones permanecen abiertas, incluida una escalada militar si no se cumplen las condiciones planteadas por Washington. "A veces hay que escalar para luego desescalar", señaló, en una declaración que refleja la lógica de presión que guía la política estadounidense en este conflicto.
Mientras tanto, en el Congreso estadounidense persisten las tensiones sobre la financiación adicional solicitada para la guerra, en un contexto de creciente debate político interno sobre el costo y la duración de la intervención.
ISRAEL informó ayer que alista un ataque al sur de Líbano siguiendo el modelo que aplicó en Gaza.
LA INFRAESTRUCTURA vital, así como la infraestructura energética y petrolera de toda la región, se considerarán objetivos legítimos y serán destruidas irreversiblemente. MOHAMMAD BAGHER GHALIBAF Presidente del Parlamento iraní.
el dato
EL DEPARTAMENTO de Estado de EU aconsejó a sus ciudadanos en el extranjero, especialmente en el Medio Oriente, a "extremar las precauciones".
20 Por ciento del petróleo mundial pasa por el estrecho de Ormuz
112 Dólares por barril, cerró el crudo Brent ayer
MANIFESTANTES sostienen carteles que representan a Donald Trump y a Benjamin Netanyahu, en Madrid, el 21 de marzo pasado.