Consecuencias económicas internacionales de la guerra contra Irán/Vidal Ibarra Puig


Resumen:

Por Vidal Ibarra Puig[1]

Transcripción:

Por Vidal Ibarra Puig[1]

En el año 2003 impartimos una conferencia con el título "Consecuencias económicas internacionales del conflicto del Golfo pérsico", en relación a la guerra que Estados Unidos desató contra Irak. Hoy, 23 años más tarde, Estados Unidos es una vez más protagonista de un conflicto de este tipo en aquella región del mundo, pero ahora contra Irán.

¿Qué tienen en común Irak e Irán? Petróleo.

En los momentos de la guerra de EEUU contra Irak, un general de alto rango llegó a declarar que los intereses vitales de Estados Unidos (en el Golfo Pérsico) se hallaban establecidos en el largo plazo, ya que el 65 % de las reservas petroleras mundiales se hallan en los Estados del Golfo, por lo que EEUU y los países aliados deberían tener libre acceso a los recursos de la región. Este punto de vista de búsqueda del petróleo fue reforzado incluso por el expresidente de la Fed, Alan Greenspan, en sus memorias.

Ahora bien. Si bien es cierto que ambos países son islamistas, Irak estaba gobernado en aquella época por la rama sunita, con una población mayoritariamente chiíta; y era un gobierno proclive a los EEUU y duró hasta que dejó de serles útil, haciendo eco de la famosa frase de Kissinger de que es peligroso ser enemigo de los Estados Unidos, pero ser su amigo es fatal. En la actualidad, Irán está gobernado por una cúpula teocrática de tendencia chiíta, en un país que es mayoritariamente practicante de esta variante.

¿Por qué hacemos estos señalamientos? Porque algunos analistas y el mismo Trump, con sus actitudes de hacer oración en la Casa Blanca, tienden a explicar esta guerra contra Irán por arte de EEUU e Israel, como un choque de civilizaciones, como un enfrentamiento de Occidente vs Oriente, lo cual, como ya señalamos, está muy alejado de la realidad: el interés de EEUU es el petróleo. Y a eso se suma la animosidad de Israel por llevar a cabo la creación del Gran Israel.

Sobre este último punto, es conveniente recodar que este proyecto impulsado por los sionistas (que no por todos los judíos), abarca una amplia zona que involucra áreas que actualmente pertenecen a algunos países árabes y donde, además, se encuentran grandes yacimientos de petróleo, como se aprecia en el siguiente mapa.

Desde el inicio de la guerra contra Irán por parte de estos dos países, EEUU e Israel, las bolsas de valores de prácticamente todo el mundo están con tendencia a la baja; incluso el índice TA 35 de la bolsa de Israel tuvo un fuerte tropiezo a la baja al inicio de la guerra, para después tener una serie de movimientos mixtos, sin una tendencia clara.

Estas tendencias a la baja en las bolsas de valores nos indican que la guerra no les está gustando a los inversionistas, a pesar de las ganancias que algunos sectores pueden estar experimentando, como las industrias de armamentos. Es de llamar la atención el caso del sector petrolero, el cual, de acuerdo a las estimaciones de algunos analistas, han obtenido a nivel mundial pingües ganancias.

Se estima que las principales petroleras mundiales han acumulado alrededor de 281,000

millones de dólares en beneficios, impulsados por la subida de precios. Por su parte, se calcula que el sector petrolero estadounidense ha obtenido ganancias adicionales de unos 63,000 millones de dólares debido a la inestabilidad en la región. En lo que toca a Rusia, no le ido nada mal: las compañías petroleras rusas han registrado un incremento en sus beneficios de unos 21,000 millones de dólares desde el inicio del conflicto (https://www.instagram.com/reels/DV9ULEcghoE/, consulta del 22 de marzo de 2026).

Situación muy diferente es el del sector de la aviación: se han cancelado más de 23,000 vuelos, siendo afectadas aerolíneas tan variadas como Emirates, Etihad, Flydubai, Lufthansa, British Airways y Air France/KLM.

¿Cuál será el impacto a futuro de este conflicto?

En Europa las presiones inflacionarias ya son muy fuertes, lo mismo que en los EEUU, lo cual ha llevado a Trump a declaraciones incluso contradictorias respecto a las acciones a tomar y el futuro curso de la guerra: el capitán de esta guerra da la impresión por momentos de que no sabe qué hacer, lo cual es muy peligroso, pues ni siquiera ha pensado en una retirada honrosa. De ahí que proseguirá una fuerte volatilidad en las bolsas de valores alrededor del mundo. Lo que es un hecho es que la falta de planeación de esta guerra se ha hecho evidente, pues nos enteramos que el Pentágono ha solicitado 200,000 millones de dólares para este esfuerzo bélico. Claro que este es dinero de los estadounidenses y lo van a pagar esos contribuyentes, pero no podemos dejar de preguntarnos por qué mejor no se utiliza ese dinero para, por ejemplo, mejorar el nivel de vida de los homeless en dicho país. La guerra cuesta a los contribuyentes estadounidenses casi 900 millones de dólares al día ¿se imaginan qué se podría hacer al interior de Estados Unidos con todo ese dinero?

Ahora bien. La incertidumbre de la guerra ha hecho que suban las tasas de interés y esto frenará el descenso de la tasa de la Fed, ante los temores de un repunte de la inflación, lo que hará que se asome el riesgo de una caída en la actividad económica.

En el caso de México, si bien el alza en los precios del petróleo nos beneficia pues somos exportadores de petróleo, este efecto se ve ampliamente eliminado por los altos precios de la gasolina: México importa el 60 por ciento de la gasolina que se consume en el país, y no hay ya recursos para seguir subsidiando las alzas en los precios de la gasolina. El panorama, entonces, no es muy favorable.

En Asia, la caída de las bolsas refleja la alta dependencia petrolera de la región respecto a la gasolina del golfo pérsico, y su impacto en la inflación y la probable caída en su PIB.

Por su parte, los países africanos son mayoritariamente importadores de petróleo, por lo que los impactos en su economía serán también fuertes.

Y en los países del golfo pérsico, al detenerse la producción de petróleo, sus flujos de divisas se frenan y tendrán una caída en si PIB, además de que los mismo sucederá en sus niveles de vida.

Pero lo más preocupante para estos países serán la falta de alimentos y agua, productos que pasan por el estrecho de Ormuz y a los cuales no se frena, todavía, su navegación.

En conclusión, si el mundo cae en una recesión, estimado lector, estimada lectora, será responsabilidad de los EEUU y de Israel, que subestimaron, y mucho, la capacidad de respuesta de Irán y la resistencia de ese pueblo que tiene miles de años de cultura y resiliencia, algo de lo que no pueden presumir sus atacantes.

[1] Doctor en Relaciones Económicas Internacionales por Sciences Po París; profesor del Departamento de Economía de la UAM Azcapotzalco