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La Alameda Central, convertida en "tierra de nadie": ahora es invadida por jóvenes en motocicleta, según vecinos
En medio del desorden que prima en la Alameda Central, un grupo de jóvenes a bordo de motonetas invadió ayer al mediodía el considerado primer parque de América Latina.
La zona se ha convertido "en tierra de nadie, donde mandan los líderes de ambulantes, muchos de los cuales no son de la Ciudad de México", indicaron vecinos de la colonia Centro, quienes piden que se devuelva el parque a los ciudadanos.
"Este es un espacio de remanso para muchos transeúntes que, como yo, diariamente cruzamos la Alameda para dirigirnos a nuestros trabajos", comentó Margarito, quien se emplea en un hotel cercano al Zócalo.
"Mire cuántos policías hay aquí, pero de todas maneras el que no quiere, no viene aquí a hacer lo que guste y mande", añadió.
La policía se justifica diciendo que "nos tienen amarradas las manos y no podemos actuar", como este martes, cuando seguían las pintas que personas hicieron el domingo en la noche, afectando la fachada del Palacio de Correos, indicó el empleado.
Ayer al mediodía, los jóvenes a bordo de motonetas circulaban dentro del parque a pesar de la presencia policiaca y de que en todo el perímetro de la Alameda existen anuncios que señalan la prohibición de circular con estos vehículos dentro del parque.
Deploran agresión a persona trans
En tanto, el Congreso capitalino deploró los hechos de violencia del domingo pasado en la Alameda, cuando una mujer trans, integrante de un colectivo de comerciantes informales, resultó lesionada, y exhortó a la Secretaría de Gobierno a elaborar protocolos para garantizar que las acciones para el reordenamiento de la vía pública se realicen de manera pacífica y con pleno respeto a los derechos humanos de todas las personas, con énfasis en los integrantes de la diversidad sexual y de género.
Si bien se reconoció la necesidad de garantizar el orden en la vía pública, "la solución nunca debe ser la violencia", señaló la diputada Diana Sánchez Barrios, al presentar la proposición en la que se reconoció la pronta reacción de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, para condenar los hechos, en los que fueron detenidos y presentados ante la autoridad ministerial los servidores públicos responsables. "Los policías justifican su inacción al decir: nos tienen atados de manos y no podemos actuar".