Transcripción:
El Informe Oppenheimer
ANDRÉS OPPENHEIMER
@oppenheimera
El atraso de AL en I.A. y educación
Un nuevo estudio del Banco Mundial que proyecta un crecimiento menor al esperado para América Latina en 2026 y 2027 provocó lamentos en muchas partes. Pero hay otros reportes todavía más preocupantes que revelan el retraso de la región en inteligencia artificial y educación, y que deberían encender muchas más alarmas que los vaivenes económicos del momento.
Según las nuevas proyecciones del Banco Mundial anunciadas el 8 de abril, América Latina crecerá 2.1 por ciento en 2026 y 2.4 por ciento en 2027, por debajo de los pronósticos anteriores. Entre las causas: la guerra de Estados Unidos contra Irán, que debilitará la demanda externa de productos latinoamericanos, y frenará la inversión.
El informe, titulado "Panorama económico de América Latina y el Caribe", pronostica crecimientos mínimos en las dos principales economías de la región: Brasil (1.6 por ciento) y México (1.3 por ciento) este año.
Argentina crecería 3.6 por ciento, Chile 2.4 por ciento, Colombia 2.2 por ciento y Perú 2.7 por ciento, afirma. Una vez más, la región será la de menor crecimiento del mundo emergente.
Como era de prever, el estudio cayó como una mala noticia y generó recriminaciones políticas. Pero no es el fin del mundo: poco pueden hacer México o Brasil si se debilita la demanda de Estados Unidos o China, sus principales mercados, este año.
Lo verdaderamente grave está en otro frente. Un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas revela que toda la región atrae apenas el 1.1 por ciento de la inversión mundial en inteligencia artificial.
Leyeron bien: aunque América Latina representa casi 7 por ciento de la economía global y 9 por ciento de la población mundial, sólo recibe 1.1 por ciento de la inversión mundial en I.A. En la era de la economía digital, ese dato debería quitarle el sueño a todos los gobernantes de la región. Es un presagio funesto para el futuro.
Otros estudios igualmente alarmantes muestran que el deterioro educativo de la región continúa agravándose. Algunos países, como México, han dado marcha atrás a las reformas para mejorar la calidad educativa, condenando a los jóvenes a seguir atrapados en la pobreza.
Según la prueba PISA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), 75 por ciento de los jóvenes de 15 años en Latinoamérica no alcanza el nivel mínimo internacional en matemáticas, y 55 por ciento falla en comprensión de lectura.
De acuerdo con esa prueba, realizada en más de 80 países, los estudiantes latinoamericanos tienen un atraso educativo equivalente a cinco años comparados con los del resto de países de la OCDE.
El Banco Mundial también advierte sobre el rezago en inteligencia artificial y educación en su nuevo reporte, aunque sus advertencias pasaron casi inadvertidas entre los titulares sobre el débil crecimiento económico.
Según el estudio, las universidades latinoamericanas todavía gradúan pocos estudiantes en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, y "ocupan un lugar bajo nivel mundial, con pocas entre las 1000 primeras". Además, tienen poca interacción con el sector privado.
El resultado, concluye el Banco, "es una fuerza laboral poco capacitada y una reserva muy reducida de posibles empresarios y técnicos".
¿Qué hacer al respecto? Obviamente, es esencial un mayor esfuerzo de los Gobiernos por mejorar la calidad educativa, la formación técnica y el desarrollo gerencial, como recomiendan los organismos internacionales.
Pero como pude observar en mis viajes a China, Japón, India y otros países que visité cuando escribí mi libro "Basta de Historias", sobre las mejores políticas educativas del mundo, lo que más hace falta en América Latina es una cultura familiar de obsesión por la educación.
Mientras en China y otros países asiáticos las familias invierten buena parte de su tiempo y dinero en la educación de sus hijos, enviando a los niños a institutos privados nocturnos para complementar lo que aprenden en la escuela, en Latinoamérica esa obsesión familiar simplemente no existe.
Es hora de incentivarla con campañas mediáticas e incentivos como premios millonarios de empresas para los estudiantes sobresalientes. En América Latina sobran los jóvenes que sueñan con ser futbolistas, pero faltan los que aspiran a ser físicos nucleares o innovadores en I.A.
El crecimiento económico de este año es un fenómeno transitorio, en parte debido a factores externos. En cambio, el desarrollo de la I.A. y la educación de calidad son temas estructurales. De ellos va a depender el éxito o el fracaso de América Latina en las próximas décadas.