No desdeñar disputa por el CIDE


Resumen:

El Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) fue fundado en los tiempos de la euforia echeverrista de 1974 como una especie de fábrica de pensamiento crítico pero institucional en el tema de la economía, pero muy pronto se extendió a otras especialidades de las ciencias sociales.

Transcripción:

El Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) fue fundado en los tiempos de la euforia echeverrista de 1974 como una especie de fábrica de pensamiento crítico pero institucional en el tema de la economía, pero muy pronto se extendió a otras especialidades de las ciencias sociales.

La 4T lopezobradorista quiso convertirlo en una alternativa de pensamiento crítico a la izquierda del progresismo desinflado del PRI que se había acurrucado fuera de las universidades. Pero López Obrador nunca quiso rebasar el progresismo del PRI, a pesar de tener en su grupo a figuras del pensamiento crítico antisistémico y distrajo al CIDE en temas de ciencia y tecnología prácticas y no de política y economía.

En un escenario de disputa del pensamiento, la educación superior en México se agotaba en la UNAM y la UAM como centros públicos y el Tec de Monterrey y el ITAM como espacios privados de reflexión, y en medio el Colegio de México conjuntos públicos tuvo en los setenta y los ochenta la capacidad de promoción de preocupaciones críticas.

El CIDE quedó atrapado entre lo que se quería que fuera, pero sin recursos presupuestales necesarios y perdido en el vacío burocrático que pudiera captar y canalizar la reflexión crítica para el Estado que los otros centros habían perdido por haber sido copadas y capturadas por grupos intelectuales ajenos al desarrollo político institucional.

Los datos que hemos publicado en El Independiente aportan indicios de la disputa por el pensamiento crítico en el CIDE, pero atrapado en las redes burocráticas de grupos internos de poder, con el dato revelador de que paulatinamente el Centro fue usado como extensión de la burocracia gubernamental o académica.

El abandono de las tareas de la reflexión de la economía, la cultura y la sociedad dejó espacio para intentar convertir al CIDE en una especie de fábrica de productos utilitarios que correspondían más a las tareas del Conacyt.

El CIDE debe regresar al espacio institucional pero independiente y convertirse en un centro de think tank o centro de reflexión que está requiriendo la 4T ante su incapacidad de reorganizar el área educativa académica de posgrado. Y es ahí donde la vieja academia del PRIANREDE no quiere soltar los espacios y siguen representando al pensamiento del viejo régimen priista.

La crisis en el CIDE ha descubierto que la izquierda de la 4T no ha podido desplazar a la derecha académica de la misma 4T y bastaría revisar el listado de académicos del CIDE para descubrir nombres que vienen de los centros conservadores de pensamiento como la UNAM, el INE de Woldenberg y Córdova Vianello hasta de (A)Nexos y Letras Libres.

La papa caliente del CIDE está quemando la oficina de la secretaria Rosaura Ruiz y su falso progresismo de izquierda.

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