Omar García Harfuch puso el dedo en la herida que más le arde al gobierno: la extorsión. Reconocen que es el delito que no han logrado frenar, el que más desgaste político genera y el que más presión trae encima a la nueva administración. Pues ahora Harfuch salió con una jugada que está levantando murmullos: apagar la telefonía en 27 penales del país. Anunció que para el primer trimestre de 2026 quedará bloqueada la señal en todos los penales federales y los de la CDMX, porque desde ahí salen miles de llamadas de cobro de piso, amenazas y fraudes. En corto, varios funcionarios admiten que esta movida es un mensaje directo: si no cortan ese flujo de extorsiones, la crisis de seguridad se les puede desbordar. Y por eso Harfuch quiere apagar, de tajo, la "centralita" desde donde opera medio crimen organizado. El ambiente político está caliente porque algunos gobernadores ya empezaron a preguntar si ese bloqueo también aplica para sus estados... Por eso el chisme corre así: Harfuch quiere apagar las llamadas, pero lo que de verdad busca es apagar el incendio político que deja la extorsión. Veremos si le funciona.
Transcripción:
Omar García Harfuch puso el dedo en la herida que más le arde al gobierno: la extorsión. Reconocen que es el delito que no han logrado frenar, el que más desgaste político genera y el que más presión trae encima a la nueva administración. Pues ahora Harfuch salió con una jugada que está levantando murmullos: apagar la telefonía en 27 penales del país. Anunció que para el primer trimestre de 2026 quedará bloqueada la señal en todos los penales federales y los de la CDMX, porque desde ahí salen miles de llamadas de cobro de piso, amenazas y fraudes. En corto, varios funcionarios admiten que esta movida es un mensaje directo: si no cortan ese flujo de extorsiones, la crisis de seguridad se les puede desbordar. Y por eso Harfuch quiere apagar, de tajo, la "centralita" desde donde opera medio crimen organizado. El ambiente político está caliente porque algunos gobernadores ya empezaron a preguntar si ese bloqueo también aplica para sus estados... Por eso el chisme corre así: Harfuch quiere apagar las llamadas, pero lo que de verdad busca es apagar el incendio político que deja la extorsión. Veremos si le funciona.
Francisco Cervantes, presidente saliente del CCE, salió muy elegante felicitando al que será su sucesor, José Medina Mora Icaza, destacando su liderazgo para mantener unido al sector y empujar acuerdos para el crecimiento del país. Pero lo que encendió las alertas fue la reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum, mucho más seca de lo esperado. En el círculo rojo todos saben por qué: la nueva dirigencia del CCE está más cerca de la oposición, algo que podría generar tironeos en la relación con el gobierno. En resumen: hubo abrazos formales... pero el clima político se puso helado.