Transcripción:
La corrupción está sembrada en diversas partes de la estructura gubernamental; para solucionar el problema, primero debe reconocerse.
"Lleva tiempo"
Bien que la Presidenta afirme que, en el caso de las monumentales cantidades de huachicol incautadas, se va a investigar a fondo y "no se va a proteger a nadie". Pero mal, por otro lado, que afirme -sonando como excusa- que se "lleva tiempo" investigar y detener a los culpables.
Ahora resulta que una prioridad del régimen es integrar bien las carpetas de investigación, sin que el tiempo sea factor. Esto, sin importar que las cabecillas huyan, se amparen o se protejan tejiendo una red de mentiras encubridoras. Al parecer, ahora la FGR se ha vuelto bien meticulosa y pulcra en esa labor.
Tenemos el elefante en la sala (buque tanque y 129 vagones con 15 millones de litros de huachicol incautados), pero lo más importante para la 4T es saber con plena certidumbre cómo fue que se metió la bestia a la sala. Para nada parece interesarles quién le abrió la puerta y quién fue el cuidador que con el gancho lo condujo ahí. Mientras tanto, el General que antes era subdirector de "Salvaguarda Estratégica" en PEMEX, Eduardo León Trauwitz, afirma que él le entregó un informe detallado a la entonces Secretaria de Energía, Rocío Nahle (ahora Gobernadora de Veracruz), sobre el robo de huachicol, y que este sirvió como mapa informativo para "maximizar" el robo durante el pasado sexenio. Acusación que, por supuesto, niega la Gobernadora Nahle.
Afirma la Presidenta que la investigación es "a todos los niveles" y que no se protegerá a nadie. Permítannos, estimados lectores, abrigar cierto escepticismo, ya que quien eso ofrece es la misma persona que se tomó la foto con el Gobernador de Sinaloa justo cuando Ovidio Guzmán se declaraba culpable ante cortes norteamericanas, dejando en el aire las preguntas: ¿quién le facilitó a Ovidio la realización de las actividades de las que se declaró culpable, entre ellas el tráfico de fentanilo? ¿Cómo le hacía para vivir tan campante en Culiacán, sin temor a ser detenido o molestado siquiera? (Y cuando por fin fue detenido, resultó liberado por órdenes del Tlatoani Tropical, aunque posteriores presiones norteamericanas obligaron finalmente a entregarlo).
En ese mismo mensaje, nuestra Presidenta afirmó que "demandaría por difamación" al abogado Jeffrey Lichtman, defensor de "El Ratón" Guzmán. Si acaso la Presidenta dispone de tal cosa parecida a un consejero o consejera, debería este recomendarle que no pierda su tiempo concentrándose en los dichos, sino atendiendo los hechos. Es un hecho demostrable que en México hay corrupción y que los corruptos están sembrados en diversas partes de la estructura gubernamental: para solucionar un problema, primero debe reconocerse.
Si se deja crecer el cáncer de la corrupción dentro de las estructuras de la 4T, este acabará por destruir el movimiento con todo y cacique. La Presidenta aún no cumple un año en el Gobierno y ya se perciben en su Administración muestras de desgaste prematuro que, con el paso del tiempo, pueden tornarse en debilitantes grietas. Se desvive ella en tapar los grandes boquetes que le heredaron, y mucho se esmera en proteger la imagen de su mentor/padrino, procura en todo seguir "su línea" y acabar las tareas destructivas que le encomendaron: acabar con los organismos autónomos, someter al Poder Judicial y, en puertas, realizar una "reforma electoral" cuyo fin es anular por completo a la oposición.
No se requiere remarcarlo, pero esta relación entre el ideólogo y su ejecutora conlleva un precio muy grande: con el tiempo y con el desgaste que el ejercicio del poder genera -agravado por una economía débil, por la violencia persistente, la pérdida de empleos y el golpeteo incesante del Presidente Trump-, no se requiere ser el Oráculo de Delfos para pronosticar un mal fin para este sexenio, ya no digamos para todo México.
Preciso resulta sacudir anclas, romper ataduras y actuar con independencia ajena a ideologías obsoletas.
MANUEL J. JÁUREGUI