Casa del Tiempo de la UAM, sede de la jornada Un mil grullas por la paz


Resumen:

Número 503

Transcripción:

Número 503

El acto cultural conjunto UAM-PILARES busca promover una cultura de paz a 80 años del bombardeo que puso fin a la segunda guerra mundial

Se recordó a Sadako Sasaki, niña japonesa que sobrevivió el ataque a Hiroshima que falleció de leucemia 10 años después debido a las radiaciones recibidas

En el 80 aniversario del bombardeo atómico sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, Japón, la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Coordinación Académica de Artes Plásticas y Visuales de PILARES de la Ciudad de México realizaron la jornada Un mil grullas por la paz, uniendo manos por la memoria y por la esperanza, en la que la actividad principal fue la construcción de mil aves de origami en conmemoración de aquel acontecimiento que marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Más de 50 personas organizadas en siete equipos se dieron cita en el Centro Cultural Casa del Tiempo para elaborar los coloridos animales de patas y cuello largos, con lo que se honra la memoria de Sadako Sasaki, una niña japonesa que a sus dos años sobrevivió al ataque sobre su ciudad, pero que una década después fue diagnosticada con leucemia debido a las radiaciones recibidas.

"A ocho décadas de estos hechos, deseamos que la cultura de paz sea promovida en todos los espacios de formación, pues es urgente sumarnos a los llamados por la paz mundial y el desarme atómico, sobre todo ahora que tenemos en el corazón a los niños de Palestina", comentó la maestra Cynthia Martínez Benavides, responsable del recinto.

Víctor Manuel Portillo Rodríguez, coordinador académico de Artes Plásticas y Visuales de PILARES, del Subsistema de Educación Comunitaria en la CDMX, explicó que la tradición japonesa indica que "si logras construir mil grullas de origami uno de tus sueños será cumplido, así que en 1955, la niña Sadako puso manos a la obra con el deseo de curarse, pero la enfermedad solo le permitió crear 650 piezas, y cuando murió, sus amigos se hicieron cargo del resto para darle el último adiós con el millar completo; por ello, hoy esas aves son un símbolo de paz.

Dijo que al cumplirse 80 años del trágico evento que marcó a la humanidad, "parecería que se trata de una historia de terror que no volvería a repetirse; sin embargo, sabemos que nos encontramos en un momento crítico a nivel mundial, y por eso nos parece importante encontrarnos, reflexionar, acercarnos, repensar nuestros vínculos y nuestros afectos como comunidad, hacer un llamado a la paz mundial y decir no al armamento nuclear ni de ningún tipo".

En apariencia la leyenda es muy simple, sin embargo "hoy tenemos que hacer mil piezas y unirlas con hilos para que venga una grulla mitológica y nos conceda un deseo, el de lograr un poco más de paz entre la humanidad, y es por eso que, para nosotros, es muy importante esta jornada".

Reconoció la colaboración de esta casa de estudios en esta actividad, "al recibirnos con una gran grulla en este espacio cultural", realizada en cartonería por el tallerista José de Jesús Cortés Mejía, perteneciente a la Academia de Oficios PILARES.

El 6 de agosto es un día de luto, pero también "un día para manifestar nuestro deseo de paz, para repensar nuestros vínculos, el cariño mutuo y celebrar la amistad y la vida, replantear nuestros imaginarios, donde la guerra no tenga lugar, donde cada vida pueda expandir su existencia con libertad y donde las diferencias nutran el tejido de la convivencia".

Además de los talleres para crear grullas de papel, se llevaron a cabo diversas actividades como un taller de caligrafía Shod, presentaciones de Kamishibai (teatro de papel), funciones de danza But y Teatro Nh, todo esto mientras las mil grullas fueron unidas y colgadas con un hilo que penderá en el vestíbulo recinto cultural de la UAM.

También se contó con la participación de artistas como el cantante Juan Pablo Almaraz, tallerista de música de PILARES, quien presentó Cuerdas, voz y canto por la paz; el ensamble musical San Pedro Social Club, así como el ensamble vocal Hana no Ne, con cuya participación se clausuró la jornada.