Valladares: en el poder, mujeres indígenas y afrodescendientes amalgaman identidad y lucha


Resumen:

En el libro Tres décadas de activismo político de las mujeres indígenas y afrodescendientes en México (1990-2023), la investigadora Laura Raquel Valladares de la Cruz reflexiona sobre la diversidad de agendas de este sector, que no compiten entre sí, sino que tienen igual importancia al ser "una amalgama entre su identidad, su pertenencia y la lucha por sus pueblos".

Transcripción:

En el libro Tres décadas de activismo político de las mujeres indígenas y afrodescendientes en México (1990-2023), la investigadora Laura Raquel Valladares de la Cruz reflexiona sobre la diversidad de agendas de este sector, que no compiten entre sí, sino que tienen igual importancia al ser "una amalgama entre su identidad, su pertenencia y la lucha por sus pueblos".

"Es buen momento para evaluar qué hay de nuevo, cuáles son los cambios más significativos en los procesos reivindicativos de las mujeres y saber qué hay en el escenario", dijo en la octava edición del Congreso Mexicano de Antropología Social y Etnología, realizado en la UAP.

Publicado por el Instituto Nacional Electoral como parte de una serie de seis libros sobre temas electorales que reúnen a un núcleo de mujeres académicas, el volumen analiza la participación de las mujeres en ese ámbito, los cambios en las formas de organización, en las movilizaciones, en las demandas y en las conquistas del sector.

Además, el libro, de consulta y acceso abierto en el sitio electrónico del instituto, vuelca la mirada hacia las mujeres que están a cargo de alguna representación política, "una arena de disputa del poder muy importante y distinta, que no es sencilla de analizar".

Desde el edificio de la Aduana Vieja de la universidad, Valladares expuso que el libro hilvana varias preguntas en torno a la labor de las mujeres indígenas y afrodescendientes en el poder: si hay distinción entre ser una mujer indígena diputada y ser una diputada que no lo es; si se mantiene la agenda indígena; si se convierten en mujeres políticas como las que no son indígenas ni afrodescendientes; si es distinto ejercer el poder; si hay mayor sensibilidad o apertura hacia ellas, y qué ha implicado para la sociedad mexicana tener cuotas afirmativas.

En ese sentido, la profesora investigadora del Departamento de Antropología de la Universidad Autónoma Metropolitana campus Iztapalapa definió que la lucha de las mujeres indígenas es múltiple y diversa: "luchan por los territorios, por sus derechos y por detener la violencia estructural; siempre su pertenencia, su identidad y la lucha por sus pueblos son una amalgama".

Valladares subrayó que en su libro la propuesta gira en torno a los movimientos de mujeres indígenas y a mostrar cómo una agenda no es mejor que otra, sino simplemente diferente. "Son distintas arenas, son distintas luchas, porque así es la realidad nacional y así es la complejidad", sostuvo.

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Agregó que, en estas tres décadas de estudios, que son las que analiza el libro, ha habido cambios positivos para las mujeres: "hace 30 años las mujeres pedían derecho a hablar, pedían su derecho a casarse con quien quisieran, que no las casaran ni les impidieran salir; hoy la realidad es otra, muchas jóvenes que conocí hace 20 años en talleres sobre derechos humanos hoy son líderes muy importantes. Sí ha cambiado la vida de una generación a otra, pero estos cambios de vida han sido de enorme complejidad".

Al comentar el libro, María Magdalena Gómez Rivera, profesora de tiempo completo de la Universidad Pedagógica Nacional, consideró que Tres décadas de activismo político de las mujeres indígenas y afrodescendientes en México (1990-2023) refleja un trabajo minucioso de reconstrucción de una trayectoria de lucha de tres décadas, con nombre y apellido, sobre todo de las organizaciones.

"Reconocemos que hay una problemática de género en el país y en los pueblos y comunidades indígenas, pues las mujeres habían sido excluidas del gobierno indígena", dijo la abogada al recordar que se pensaba que las mujeres, en asambleas, eran "muy liosas y difíciles".

Apuntó que, si bien la problemática de género atraviesa a las sociedades, se reconocen cambios en las comunidades, cambios derivados de la lucha de las mujeres indígenas organizadas, que reivindican su papel pese a ser acusadas de dividir a los pueblos.

"Se han organizado en tanto mujeres, y este es un dato importante que reconstruye Laura en su libro en estas tres décadas, la primera de ellas marcada por la idea de la resignación pasiva de las mujeres".

La también colaboradora de La Jornada resaltó que el libro reconstruye el contexto político nacional en torno a problemáticas que afectan particularmente a los pueblos, como el extractivismo, la lucha por el territorio o las reformas a la Constitución. "No deja de lado al zapatismo, pues es parte de la historia. La Ley Revolucionaria de las Mujeres Zapatistas, por ejemplo, es una norma pionera en el país al poner énfasis directo en las mujeres indígenas", consideró María Magdalena Gómez.

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