Transcripción:
El cadete de nuevo ingreso a la Escuela Militar de Ingeniería fue golpeado en una "novatada", agresión que repercute en la movilidad del cuello, rostro y que lo podría dejar fuera de la Fuerzas Armadas
José Luis Pérez / La Prensa
El sueño de la segunda generación de militares dentro de la familia Rendón Monjez parece desvanecerse, esto luego de que el menor de la familia, Aldo, fue brutalmente golpeado dentro de la Escuela Militar de Ingeniería, una supuesta "novatada" que le ha dejado secuelas y la impotencia de ver pasar el tiempo sin que intervenga alguna autoridad.
Han pasado más de seis meses desde que Aldo, estudiante del primer año en el plantel militar ubicado en la Ciudad de México, fue víctima de una agresión física cuyo presunto responsable, según la denuncia interpuesta ante la Fiscalía General de Justicia Militar, fue otro alumno del mismo plantel.
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Los meses pasan y la denuncia parece no prosperar, tampoco las quejas interpuestas ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), razón por la que el padre del agredido, Aldo Rendón, visitó la Redacción de La Prensa para narrarnos esta injusticia.
"Mi hijo está estudiando en la Escuela de Ingeniería del Ejército y me lo golpeó un cadete de tercer año, no tengo esa información, pero al parecer es junior, es decir, que es hijo de un ... pesado", explicó el ex tornero de la Marina.
Argumenta que previo a las agresiones hubo violencia psicológica y amenazas, que llevaron al cadete a ocultar la verdadera causa de la lesión, que conforme pasan los meses, deja severas repercusiones en su salud.
Peligrosa novatada
Todo comenzó durante las últimas semanas del mes de marzo del año en curso cuando Aldo Rendón, cadete de primer año en la Escuela Militar de Ingenieros de la Secretaría de la Defensa Nacional (DEFENSA), comenzó a ser víctima de constantes agresiones verbales por parte de otros cadetes de su misma nivel, así como de otras generaciones.
Entre burlas y discriminación, Aldo recibió un sobrenombre, mote que ofendió a otros cadetes, sobre todo a José Zaid "N", quien intensificó el bullying en contra de Rendón ordenandole la realización de planas con la leyenda "No debo de faltar el respeto a mis superiores".
Ante la negativa de Rendón vinieron las agresiones físicas infringidas por el mismo cadete, quien en la zona de lockers y minutos previos al "acueste", le propinó, en la zona del cuello, tres golpes contundentes con el canto de su mano.
Luego de la agresión perpetrada la noche del jueves 3 de abril, vinieron días de intenso dolor, seguido de una fuerte inflamación que se extendió por cuello y hombro, dolor que se intensificó al grado que el domingo 6 de abril, Aldo acudió a la enfermería del plantel militar para que le suministraran un calmante.
Ante el temor de que su agresor tomara represalias, Aldo ocultó a la médico militar la causa que originó la lesión, argumentando que posiblemente fue consecuencia de una mala postura al dormir, versión que la médico en turno dudó, pero tampoco hizo algo por aclarar lo que estaba pasando.
Por miedo, el cadete tampoco comentó a sus padres lo que ocurría, mismos que reclaman no haber sido informados por las autoridades del plantel, a quienes inclusive acusan de haber incrementado los arrestos en contra de su hijo, presuntamente para que disminuyera la hinchazón y el dolor en un intento de ocultar la agresión.
Un regreso diferente
Días después y ante la llegada del periodo vacacional de Semana Santa el cadete logró salir del plantel militar rumbo a Manzanillo, Colima, para pasar unos días junto a su familia, quienes notaron que su actitud no era la misma.
Fue al momento de compartir los alimentos que los padres de Aldo se percataron que parte de la mandíbula no le funcionaba, impidiéndole digerir sus alimentos. Fue en ese momento que, al preguntar qué es lo que pasaba, el joven trató de ocultar la agresión asegurando que la inflamación y moretones fueron producto de un incidente mientras nadaba.
"Al ver como se le caía la comida de verdad nos mortificamos y fuimos con un médico para que lo revisara", explicó el señor Aldo en su visita a La Prensa, teniendo en mano el expediente clínico.
Tras realizarle radiografías y resonancia magnética Aldo no pudo ocultar más la agresión, sumado a la opinión del experto alertando que los golpes fueron con la intención de matarlo.
"Que supuestamente le dieron "chiriquasos", pero siento que no solo fue eso, porque eso de que tiene en las hernias discales es diferente, no sé si le hayan pegado con una pistola", explicó el señor Aldo, que por su experiencia dentro de las Fuerzas Armadas, sabe que ese tipo de golpes son una constante durante el adiestramiento.
De acuerdo al dictamen médico, realizado por un especialista en Manzanillo, Aldo presenta un esguince cervical grado 3, una lesión considerada de alta gravedad ante posibles afectación de estructuras importantes de la columna vertebral. Pérdida de la curvatura normal del cuello y otras afectaciones en la vértebra cervical, son parte del diagnóstico de un estudio de resonancia magnética realizado por la Universidad Autónoma Metropolitana plantel Iztapalapa.
Denuncia que no prospera
Tras revelarse las causas de la agresión y luego de que Aldo la reconociera ante las autoridades de la Escuela Militar de Ingeniería, junto a su padre han recorrido un largo camino en busca de justicia, proceso que aseguran, ha sido obstaculizado.
"Yo fui a levantar la queja a la escuela y me trataron como mamá gallina, como un llorón, como sobreprotegiendo a mi hijo", refiriéndose a la mañana del 15 de abril cuando ambos regresaron a la Ciudad de México decididos a interponer la denuncia ante la Fiscalía General de Justicia Militar.
El padre de la víctima cuestionó el procedimiento de la supuesta denuncia, ya que fue realmente fue el plantel escolar quien se comprometió a presentarla, sin que su hijo recibiera ningún tipo de asesoría como tampoco fue llamado a ratificarla, sin que hasta el momento tengan acceso a un número de expediente.
"Yo les exigí el número de expediente o folio y no me lo dieron. Que supuestamente, la Fiscalía me va hablar y me va a dar número de folio, pero no he recibido nada. Quiere desviar la investigación, que fue un accidente, que un choque... ", acusa.
Tras intentar formalizar la denuncia, Aldo continuó siendo hostigado ahora no solo por cadetes, sino inclusive, dice su padre, por las autoridades del plantel.
"Me lo estaban arrestando para llenar el expediente y de un momento a otro, me lo van a correr... De las agresiones y el acoso, hasta alguna vez mi hijo decía, papá por favor, prende una veladora... me lo corren y ya no va a servir ni para cargar por eso de las hernias discales. O sea, que lo piden sanito y me lo entregan madreado", reclama con la voz entrecortada el denunciante.
Con este tipo de irregularidades, tanto hijo como padre sospechan que la institución pretende, en primera, deslindarse de la responsabilidad por la agresión, como tampoco castigar al responsable, además de buscar la oportunidad para dar de baja a la víctima sin que ésta reciba justicia.
"Pues supuestamente, ahí tengo el audio del Teniente Coronel, que son como mentadas "novatadas", pero esos golpes son con saña de dañar a mi hijo, esos golpes son intento de asesinato... un poquito más recio y me lo dejan paralítico. Reconocen que el chamaco golpeó, pero que no fue lo que lo que ocasionó esas secuelas que tiene él... al rato van a decir que sufrió un accidente", denuncia el señor Aldo, acusando la omisión por parte de las autoridades del plantel militar.
Queja ignorada y conflicto de interés
En busca de justicia, el señor Aldo y su esposa presentaron una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, un largo proceso que, dice la CNDH, concluyó el pasado 29 de septiembre, supuestamente porque "no se remitió información complementaria", una sentencia por la que la familia ya interpuso una denuncia ante el Órgano Interno de Control.
"Yo le di todas las evidencias, yo era un "machetito de palo", porque a mi me interesa, le mandaba correos electrónicos. Es injusto que me hayan puesto que no proporcioné nada, si todo entregué a su debido tiempo", reclaman quienes el pasado 10 de octubre interpusieron la queja por el mal actuar de funcionarios de la comisión.
Se trata del expediente CNDH/2/2025/7299/Q, que de acuerdo a los denunciantes, se integró con la entrega en tiempo de documentación médica, fotografías, escritos y material audiovisual que acreditan plenamente la agresión y la falta de respuesta institucional.
"Siempre estuve, ¿qué es lo que ocupan? Que esto, que lo otro, y me decía, todo está bien, no te preocupes... y ahorita salen con esta resolución que yo no les proporcioné nada", reclama molesto el señor Aldo, quien asegura que tiene "las puertas cerradas", por lo que pide la intervención de la misma Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, reconocida como la Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas.
El señor Aldo denuncia además, un presunto conflicto de interés, luego de que tras interponer su denuncia por el mal actuar de los funcionarios de la CNDH, al solicitar información en el órgano interno de control, eran los mismos funcionarios señalados por su mal actuar, quienes contestaban las llamadas telefónicas.
"Yo en ningún momento estoy pidiendo daños y perjuicios ni nada, nada más que se le haga justicia a mi hijo y no me lo vayan a correr. Yo no quiero sacar provecho de nada, he gastado mucho dinero, y de verdad, más que nada es por la ilusión de mi hijo que quiere sacar la carrera ahí, y el está contento y orgulloso de pertenecer a la Escuela Militar".
José Luis Pérez
Redactor web en el periódico La Prensa. También cuento historias con fotos. Me interesan los asuntos de la metrópoli y las emergencias.