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COMUNIDAD
Drenaje profundo opera al límite de su vida útil sistema, inaugurado en 1975 y previsto para durar 50 años, funciona entre desgaste, obsolescencia y pérdida de pendiente, alertan especialistas. 18
DRENAJE PROFUNDO DE LA CDMX
DESALOJA AGUA A MARCHAS FORZADAS
AL LÍMITE DE SU VIDA ÚTIL, proyectada de entre 30 a 50 años, el sistema opera en situación crítica ante desgaste, obsolescencia y pérdida de pendiente, alertan especialistas
POR HILDA CASTELLANOS
hilda.castellanos@gimm.com.mx
Con más de 272 kilóme
tros de túneles de siete
metros de diámetro y me
dio siglo de operación, el
sistema de drenaje pro
fundo de la CDMX opera
al límite de su vida útil.
La falta de mantenimien
to adecuado y el enveje
cimiento de su
infraestructura lo pone en
una situación crítica, que
ha derivado en inundacio
nes cada vez más frecuen
tes, alertan expertos.
Inaugurado en 1975
como una solución al his
tórico problema de las
inundaciones en la capital,
este sistema hidráulico fue
diseñado para funcionar
de manera óptima durante
entre 30 y 50 años.
"Ese tiempo ya se cum
plió", alertó Juan Francisco
Bustamante Ruisanchez,
maestro en Gestión de In
fraestructura por la Yoko
hama International
University, de Japón.
"El drenaje profundo
está rebasado. Perdió la
pendiente hace más de 30
años y se requieren plan
tas de bombeo para mover
las aguas hacia el Túnel
Emisor Oriente", dijo en
entrevista para
Excélsior.
La red está colapsada
en varios tramos debido a
hundimientos del terreno,
lo que impide el flujo por
gravedad, enfatizó el ex
integrante de la Agencia
Nacional de Seguridad,
Energía y Ambiente.
"Esto ha obligado a ins
talar costosas plantas de
traspaleo y sistemas de
bombeo que operan a mar
chas forzadas", dijo.
"La mayoría de los com
ponentes mecánicos e hi
dráulicos de la red son
obsoletos, o están al límite
de su vida útil, y ya no tie
nen esa capacidad para
desfogar toda el agua, tan
to del drenaje como del
agua de lluvia, las aguas
residuales", detalló.
AI desgaste por antigüedad, se suma la falta de mantenimiento a la estructura, lo que deriva en fugas. "Aunque se le da mantenimiento en temporada de estiaje, no es suficiente. La red presenta desgaste estructural y fugas que, en muchos casos, comienzan en las conexiones domiciliarias y terminan contaminando pozos de agua potable, como ocurrió en Benito Juárez el año pasado", recordó.
Agregó que esa situación no sólo pone en riesgo la infraestructura, sino también la salud pública, ante la posibilidad de contaminaciones cruzadas entre drenaje y sistemas de agua potable.
REZAGO NORMATIVO Además del deterioro físico, el sistema opera en un entorno urbano que ha crecido de forma desordenada. El Plan Maestro de Manejo Hidráulico de la
Ciudad de México, que debía presentarse en 2022 e integrar acciones para el mantenimiento mayor del drenaje profundo, sigue pendiente, lo que agrava la crisis.
El 22 de marzo pasado, el gobierno capitalino presentó el Programa de Gestión Integral de los Recursos Hídricos 20252030, conformado por siete ejes y acciones cuya finalidad principal es garantizar a la población el derecho al acceso al agua.
Sin embargo, no incluye la atención directa al drenaje profundo.
Para garantizar que la red siga operante y atender su desgaste, se requiere "un plan de acción para que atienda las necesidades actuales en materia de densidad poblacional", dijo Faustino de Luna Cruz, doctor en Ingeniería Hidráulica por el Instituto de Ingeniería de la UNAM e integrante del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada.
Esto, al alertar que el diseño original del drenaje profundo partía de proyecciones poblacionales que quedaron rebasadas desde los años 80 del siglo pasado.
"El Sistema de Drenaje Profundo fue pensado en los años 60-70s, y para esa época se esperaba un crecimiento poblacional en la Ciudad de México menor al registrado. Actualmente vivimos más de 9.2 millones de personas sólo en CDMX". Sin embargo, el total de habitantes de la Zona Metropolitana es de 22 millones.
"La proyección del drenaje profundo fue superada por la realidad. Crecimos hasta los años 80, crecimos mucho más de lo que se había proyectado", recalcó.
A este indicador se suma el desgaste de la red, que incrementa la presencia de rupturas y fugas, derivado de "su operación al límite". "(El sistema) está funcionando a su máxima capacidad. Lo estamos forzando de una manera mucho más constante. Se está acelerando el desgaste con la aparición de fugas" y con ello las recurrentes inundaciones en temporada de lluvia, afirmó.
El académico advirtió que las consecuencias no se limitarán a inundaciones severas en partes bajas, también podrían comprometer la estabilidad de vialidades e infraestructura urbana.
A las fracturas en el sistema, se suma el problema de fugas de la red primaria, provenientes de las tomas domiciliarias, advirtió Bustamante.
"Se requiere un mantenimiento mayor, un mantenimiento correctivo a los sistemas tecnológicos de la red o ir cambiando secciones, que prevengan y eviten las fugas de la red macro. Pero el problema también de las fugas es que son en la red primaria, de las tomas en viviendas", acotó De Luna.
Para ambos expertos consultados, la solución no está únicamente en reparar lo existente, sino en cambiar de fondo el enfoque con que la ciudad maneja su recurso más vital.
Es decir, "dejar de depender exclusivamente de la extracción de acuíferos del desalojo del agua, y apostar por la captación y tratamiento de aguas pluviales", afirm ó Bustamante.
"Tenemos que pensar en un modelo que permita aprovechar el agua de lluvia, tratar 100% de esa agua y utilizarla incluso para fines potables.
"Si no lo hacemos, vamos directo al colapso. Las escenas de calles convertidas en ríos, colapsos viales y daños costosos por fuertes lluvias, serán la constante", concluyó.
EN EDAD DE JUBILACIÓN
J.S
Situación actual del sistema de drenaje profundo capitalino
Sus componentes mecánicos e hidráulicos son obsoletos o a
punto de serlo.
Hay colapsos en varios tramos de la red debido a hundimientos del
terreno.
La constante
falta de
mantenimiento
a la estructura
ha derivado en fugas.
Perdió la pendiente y se requieren plantas de bombeo para desalojar agua.
Las recientes inundaciones son una consecuencia del desgaste del drenaje.
Fotos: Daniel Betanzos Alejandro Aguilar