Remesas a México cayeron 8.3% en agosto; ingresaron US5,578 millones


Resumen:

Finanzas y Dinero

Es el quinto mes consecutivo en contracción.

Transcripción:

Finanzas y Dinero

Es el quinto mes consecutivo en contracción.

Las remesas a México cayeron 8.3% en agosto; ingresaron 5,578 millones de dólares.

La menor fortaleza de la economía de Estados Unidos, el miedo a las deportaciones y la política migratoria, entre los factores.

Los envíos ingresaron a través de 13.8 millones de operaciones, según el Banxico.

El pico de las transferencias a México fue en noviembre pasado, alcanzando 65,020 millones de dólares, descendiendo luego a 62,212 millones anuales.

Cinco meses de contracción.

En agosto, hogares recibieron 5,578 millones de dólares de remesas, una caída anual de 8.3%.

Pueden estar detrás la menor fortaleza de la economía de Estados Unidos y su capacidad para generar empleos; el miedo a las deportaciones y la política migratoria de Estados Unidos, entre otros.

Las familias receptoras de remesas experimentaron en agosto una nueva caída en estos ingresos mensuales de 8.3%, respecto de la entrada observada el mismo mes del año anterior, según estadísticas del Banco de México.

En el octavo mes del año, los 4.1 millones de hogares beneficiados por estos recursos recibieron 5,578 millones de dólares, un flujo que, sin embargo, resultó inferior al captado en el mismo mes de 2024, cuando recibieron un histórico ingreso de remesas por 6,082 millones de dólares.

Cabe destacar que agosto resultó el quinto mes consecutivo donde se experimentó una caída en el flujo mensual de remesas respecto del ingreso histórico observado en 2024.

De hecho, durante dos meses del año pasado, en junio y agosto, los trabajadores mexicanos desplazados en el exterior enviaron más de 6,000 millones de dólares, en forma de remesa.

Expertos en remesas del Centro de Estudios Monetarios de Latinoamérica (Cemla), BBVA México y Goldman Sachs coincidieron en que esta caída en los flujos anuales de envíos de dólares es multifactorial.

Así, mencionan la menor fortaleza de la economía de Estados Unidos y su capacidad para generar empleos; el miedo a las deportaciones y la política migratoria de Estados Unidos; la caída de los cruces migratorios de mexicanos, evidente desde 2023; la edad promedio del migrante mexicano que vive en Estados Unidos; la fortaleza del peso mexicano, que va en detrimento de cómo llegan los recursos al bolsillo del hogar receptor, y la caída de los migrantes en tránsito que también recibían remesas entre 2023 y 2024 en México.

Las cifras del banco central muestran que las remesas ingresaron a través de 13.8 millones de operaciones, lo que significó una moderación respecto de los 14.9 millones de transacciones observadas el mismo mes del año pasado.

En entrevista, el director del foro de remesas de América Latina del Cemla, Jesús González Cervantes, precisó que la caída de los llamados migrantes en tránsito que entre 2023 y 2024 también recibían remesas en México, así como el factor demográfico de los migrantes mexicanos en Estados Unidos, son determinantes de esta moderación en el ritmo de entrada de remesas.

A mayor edad del trabajador mexicano en Estados Unidos, adquiere más compromisos económicos allá y menos lazos en México para enviar remesas al hogar de origen. Comentó que otro factor a considerar es la caída en la masa salarial de los originadores de remesas, que fue evidente entre julio y agosto.

Cervantes González observó que el pico de las remesas a México se alcanzó en noviembre del año pasado, cuando ascendieron a 65,020 millones de dólares en su registro anual.

Desde ahí, comenzó una caída hasta 62,212 millones de dólares.

Aparte, el economista senior de BBVA, Juan José Li Ng, estimó que en los próximos dos años, los flujos de remesas fluctuarán en torno a montos cercanos a los del 2025, es decir, el equivalente a 3.1 o 3.4% del PIB.

Tomó como referencia la primera administración del presidente Donald Trump, cuando las remesas a México crecieron en 50%, impulsadas por un mejor desempeño de la economía estadounidense que favoreció la creación de empleo.

Recordó que la mayor caída de las remesas se presentó entre 2008 y 2009, con un descenso del 20% anual, y estuvo ligada a la situación económica de Estados Unidos.

La información del Banco de México muestra que en el periodo de enero a agosto de este año, el valor del ingreso por remesas que llegó al país a través del sector financiero mexicano resultó de 40,467 millones de dólares.

Esta entrada es inferior al registro histórico del año pasado, cuando las familias beneficiadas recibieron 43,001 millones de dólares.

Esto significa que, al paso de un año, se presentó una moderación en la entrada de remesas del 5.9%.

Cabe destacar que el fortalecimiento del peso frente al dólar que se experimentó en agosto también tiene un impacto negativo en los ingresos de remesas en pesos mexicanos.

Desde Nueva York, el economista para América Latina en Goldman Sachs, Alberto Ramos, explicó que se presentó una nueva caída en el poder adquisitivo de las remesas en pesos, de 13.1% real.

Con él coincidió el experto de BBVA, quien acotó que los trabajadores que originan las remesas también toman en cuenta la cotización del peso para hacer los envíos.

Entienden que si el peso está fuerte, su familia en México recibe menos pesos por cada dólar enviado, así que prefieren esperar antes de girar la remesa.

De acuerdo con el Banco de México, las 4.1 millones de familias beneficiadas recibieron, en promedio, 402 dólares por este concepto, con lo que se hilvanaron tres meses consecutivos de remesas promedio superiores a 400 dólares.

Para ponderarlo, basta recordar que la remesa promedio más alta captada en México en el último lustro ingresó en junio de 2024, y fue de 419 dólares.

Cabe recordar que expertos mundiales en el tema de remesas han explicado que existen hogares receptores donde dos o más personas son beneficiarios de estos recursos.

El flujo de remesas acumulado recibido hasta agosto cayó 5.9% anual.

La caída anual de los envíos de remesas es multifactorial. El pico se alcanzó en noviembre del año pasado; de ahí comenzó un descenso que se mantiene.