Transcripción:
EDUCACIÓN FINANCIERA DESDE LA INFANCIA: UNA BASE PARA DECISIONES DE VIDA
ANA LUIS SAAVEDRA*
economia@elfinanciero.com.mx
El ambiente familiar se presta para que se toquen temas que a veces se consideran 'tabú'
Cada vez es más evidente cómo la forma en que las personas se relacionan con el dinero influye directamente en su bienestar. Esto no surge de un día para otro. Comienza a construirse desde la niñez y la juventud, en etapas donde se forman hábitos que suelen mantenerse a lo largo de la vida.
Aprender sobre dinero no debería depender únicamente del entorno familiar, ya que esto puede llevar a replicar creencias y comportamientos. Por ello, la enseñanza de estos temas desde etapas tempranas en el entorno escolar cobra relevancia. La lógica es simple: entender desde joven qué es el ahorro, cómo planear gastos y cómo tomar decisiones informadas ayuda a construir una relación ordenada con el dinero.
De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la educación financiera engloba conciencia, conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos necesarios para tomar decisiones acertadas y alcanzar bienestar financiero. Se considera una competencia fundamental del siglo XXI, vinculada con la inclusión financiera y la protección del consumidor.
La relevancia del tema también se refleja en evaluaciones internacionales. La prueba PISA de educación financiera, coordinada por la OCDE, se aplica como competencia opcional desde 2012 y evalúa a estudiantes de 15 años en conocimientos financieros, manejo del dinero y toma de decisiones económicas. Más allá de su carácter técnico, su objetivo es medir qué tan preparados están los jóvenes para enfrentar la vida adulta, ya sea en estudios superiores o en el ámbito laboral.
Los resultados más recientes muestran que aún existen retos importantes. En los 14 países evaluados en PISA 2022, en promedio, el 18% de los estudiantes no alcanza un nivel básico de alfabetización financiera. Esto implica dificultades para aplicar sus conocimientos en situaciones reales relacionadas con decisiones económicas.
Esto es importante porque al mismo tiempo, la niñez y la juventud tienen cada vez más contacto directo con el sistema financiero. Según PISA 2022, alrededor de 60% de los estudiantes de 15 años cuenta con una cuenta bancaria o tarjeta de débito, y más de 85% realizó compras en línea durante el último año.
La evaluación también muestra que el interés (disfrutar hablar de dinero) y la confianza (capacidad para administrar el dinero) están positivamente correlacionados con el resultado de la prueba.
A esto se suma la experiencia práctica. Los estudiantes con mayor autonomía en el manejo de sus recursos tienden a tener un mejor desempeño, incluso al considerar factores como el nivel socioeconómico o el entorno familiar. Esto sugiere que aprender haciendo, junto con conocimientos básicos, fortalece las habilidades financieras.
La relación entre lo que se sabe y lo que se hace también es clara. Los estudiantes con mayor nivel de alfabetización financiera muestran conductas más responsables: quienes obtienen mejores resultados tienen 72% más probabilidad de ahorrar y 50% más probabilidad de comparar precios antes de realizar una compra, en comparación con quienes presentan menores niveles.
La evidencia de PISA 2022 refuerza una idea central: la educación financiera es una habilidad para la vida. No se limita al uso de servicios financieros, sino que incluye conocimientos y hábitos que acompañan a las personas a lo largo del tiempo.
*Directora de educación financiera de Coppel.
A LA PAR DE LOS PRIMEROS PASOS
Enseña desde pequeños que no se peleen con el dinero.
Asegura que en la escuela se hable de temas como ahorro.
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Ilustración: LORENA MARTÍNEZ.