Valor Civil // Educación Vial


Resumen:

VALOR CIVIL ...

Transcripción:

VALOR CIVIL
EDUARDO LÓPEZ BETANCOURT
elb@unam.mx

Educación Vial

CIVISMO URGENTE

Un componente formativo de enorme relevancia fue, durante años, abordado en las clases de Civismo, materia fundamental que de manera insensata y perversa fue eliminada del plan académico de las escuelas secundarias durante el sexenio del "gringuito" Ernesto Zedillo, junto con su nefasto secretario de Educación, Miguel Limón Rojas.

Lo indispensable, tanto para quienes caminan por la vía pública como para quienes conducen automotores, es actuar con conciencia y prudencia, colocando siempre la integridad física como prioridad. En la actualidad, el peatón suele desplazarse con total descuido, convirtiéndose en no pocas ocasiones en generador de accidentes de consecuencias graves.

En cuanto a los operadores de vehículos, resulta absurdo que se otorguen permisos de conducción sin acreditar habilidades mínimas. Bajo estas condiciones, la temeridad y la negligencia se manifiestan de forma cotidiana. En zonas urbanas resulta lamentable observar cómo, de manera imprudente, automovilistas, y con mayor gravedad unidades de carga y transporte colectivo, transgreden sistemáticamente las normas de tránsito: ignoran señales luminosas, invaden pasos peatonales, se estacionan en sitios restringidos y, en no pocos casos, agreden deliberadamente a caminantes, ciclistas y motociclistas, aunque estos últimos tampoco suelen respetar el orden establecido.

El conflicto vial se intensifica en caminos federales, donde unidades de gran tonelaje han provocado tragedias de alto impacto. Sin embargo, quienes actúan con mayor irresponsabilidad son algunos transportes turísticos: rebasan por la derecha, utilizan indebidamente los acotamientos en momentos de alta circulación y se reincorporan sin precaución, generando riesgos severos para quienes carecen de experiencia en la conducción carretera y desconocen las normas básicas de seguridad.

Durante los periodos vacacionales, el panorama se vuelve alarmante, consecuencia directa de la evidente carencia de formación vial. La ineptitud se multiplica, sin mencionar la conducción bajo fatiga extrema, donde el sueño se convierte en un detonante mortal.

Resulta urgente implementar acciones contundentes: únicamente deben manejar vehículos motorizados quienes demuestren aptitud, responsabilidad y solvencia moral, evitando así que las calles y carreteras se transformen en auténticos ataúdes rodantes.