Día con Día // Ecos de la Nueva España (subrayados)


Resumen:

HÉCTOR AGUILAR CAMÍN "Nunca entendí qué era una alhóndiga: a mí me sonaba como 'albóndiga' de Granaditas".

Transcripción:

HÉCTOR AGUILAR CAMÍN

"Nunca entendí qué era una alhóndiga: a mí me sonaba como 'albóndiga' de Granaditas"

DÍA CON DÍA

Ecos de la Nueva España (subrayados)

Escribe Úrsula Camba en la introducción a su libro Ecos de Nueva España (Grijalbo, 2026):

"Pocos recuerdos gozosos nos quedan de nuestras clases de Historia. Estudiábamos solo con el libro de texto de la SEP, las enciclopedias y las monografías de la papelería: símbolos patrios, nombres de los Niños Héroes, próceres de la Independencia, protagonistas de la Revolución.

Recordamos fechas que repetíamos bajo los rayos del sol inclemente en el patio de la escuela. Cada año escuchábamos lo mismo, las palabras clave, los antagonistas de siempre: el malvado traidor Santa Anna, el dictador Porfirio, el cruel avaricioso Hernán Cortés; Guelatao, el pueblito de crepúsculos arbolados; 'bueno' de Madero la bendita Expropiación Petrolera.

El Pípila era el mayor héroe popular y teníamos que dibujarlo en una cartulina en el momento en que le prendía fuego a la puerta de la alhóndiga de Granaditas para que los 'ejércitos' del cura Hidalgo mataran a todos los españoles que se habían atrincherado. Bueno, esto último no nos lo decían. (Yo nunca entendí qué era una alhóndiga: en realidad a mí me sonaba como 'albóndiga' de Granaditas)".

En las efemérides que repasábamos los lunes de honores a la bandera, jamás se hablaba de Hernán Cortés, de la Nueva España. De los siglos que precedieron a la insurgencia se nos enseñaba poco mal. Que los españoles habían matado a cientos de miles de indígenas: por codicia y que existía algo que se llamaba las castas, no unas señoritas vírgenes, sí sistema rígido de idéntico al que prevalecía en la India".

"Este libro nació de la fascinación del mundo nuevo que resultó del enfrentamiento, choque, destrucción y mestizaje de aquellas formas de vida que nada tenían en común. Intentaré escuchar las voces de aquel complejo, a veces tan lejano, a veces más familiar de lo que pensaríamos, que se fue construyendo a través de muchos siglos, cual forma parte esencial de los mexicanos, aun no somos conscientes de ello".

Lean este libro. No se arrepentirán.

hector.aguilarcamin@milenio.com