Cobijado


Resumen:

Los morenistas no están dispuestos a ser cuestionados o exhibidos. Su meta y visión no es convencer, sino someter.

Transcripción:

Los morenistas no están dispuestos a ser cuestionados o exhibidos. Su meta y visión no es convencer, sino someter.

Cobijado,

Si algo quedó aparente después del "show" que montaron en el Senado Fernández Noroña y Adán Augusto López, cuando "compareció" este último para dar explicación de cómo fue que nombró y sostuvo a un policía corrupto, Hernán Bermúdez (hoy prófugo), supuesto líder del cártel "La Barredora" en Tabasco y autor de enemil atrocidades en dicha entidad. Es que AAL goza de absoluta protección desde lo más alto del cuatroteísmo. Morena y su aplanadora en el Senado lo arroparon y defendieron, sin percatarse de que, al hacerlo, se tornan en COMPLICES del desorden que azotó a Tabasco durante el Gobierno de AAL (y después).

La oposición, tal cual es su deber en representación del pueblo, lo intentó todo para lograr que AAL explicara y respondiera con elementos fundados, no con evasivas, como finalmente lo hizo. Llamó la atención que el ex Gobernador y ex jefe del policía corruptísimo ni una sola vez haya pedido disculpas a la ciudadanía por el "descuido" de supuestamente ignorar sus fechorías o, como mínimo, de condenar inequívocamente los delitos de su subalterno. AAL se sentía seguro, cómodo, con la coraza que sólo el saberse impune puede brindar.

En el Senado, como se ha vuelto costumbre, destacaron los cuestionamientos del Senador Ricardo Anaya y de la siempre aguerrida Senadora Lilly Téllez. Ambos se toparon con el cinismo de un Fernández Noroña (presidente del Senado) que se dedica, sea por afición o por sumisión, a defender lo indefendible. Como gran "guarura", se interpuso este señor entre AAL y los dardos certeros que le lanzaba la oposición con preguntas no sólo legítimas, sino de supremo interés público, pues los cuestionamientos que penden como espada de Damocles sobre la cabeza del compadre del inquilino de "La Chingada" no son asunto menor.

Queda demostrado que a los de Morena les interesa muy poco SABER, y mucho menos castigar, que algunos de sus miembros sean "narcopolíticos". Lo de ellos es una sistemática negación de todo; les preocupan más los intereses partidistas, tapar y defender todo lo que rodea al Mahoma Macuspano en lo que se refiere a los "pecadillos" del movimiento, que el imperio de la ley. Que este partido o algunos de sus miembros pudieran estar haciendo "narcopolítica" los tiene, aparentemente, muy sin cuidado, haciendo de paso caso omiso a su deber de defender los intereses ciudadanos.

Este episodio vergonzoso de nuestra vida parlamentaria exhibe el interés de los morenistas por debilitar aún más la oposición: no están dispuestos a ser cuestionados o exhibidos por los partidos que no comulgan con sus ideas. Para burlar la rendición de cuentas se ha formado esta "Comisión Presidencial para la Reforma Electoral" en la que SÓLO ELLOS participan. Para estos señores no hay más verdad que la de ellos, y ninguna otra voz digna de escuchar más que la del morenismo. Esta gente representa la forma y sustancia de los sistemas autoritarios, siendo para ellos ANATEMA la disensión.

En estos momentos de la vida de México, con fundamento, la oposición debe sentirse impotente, pues no hay nada más descorazonador que predicar en el desierto, que defender principios reconocidos universalmente -como el de la inclusión y la participación- para dar vida a los cimientos más básicos de la democracia, solo para ser ignorados o, en la degradación del ejercicio parlamentario, ser objeto de burlas y de la imposición de una mayoría abultada mañosamente y convertida en destructiva aplanadora. Misma que no se apega a ningún principio realmente democrático, pues su meta y visión no es convencer, sino SOMETER.

Para darle aún más peso y tamaño a su APLANADORA, es que han formado esta "Comisión Presidencial", integrada con puros miembros de los mismos, negando todo pluralismo. Su sueño es que, en el futuro, ningún AAL de Morena tenga que responder a cuestionamiento alguno por sus actos -u omisiones- como servidor público. Cada Gobernador un reyecito -quieren- y cada presidente, un EMPERADOR.

MANUEL J. JÁUREGUI