Nanopartículas bioinspiradas: desarrollo científico desde México para enfrentar bacterias resistentes a antibióticos


Resumen:

La investigación combina nanotecnología y compuestos naturales para atacar biopelículas

Transcripción:

La investigación combina nanotecnología y compuestos naturales para atacar biopelículas

bacterianas, uno de los principales mecanismos detrás de infecciones hasta mil veces más

resistentes a los antibióticos.

Ciudad de México, Enero de 2026.- Las bacterias resistentes a los antibióticos podrían

convertirse en el futuro cercano en uno de los retos más urgentes para la salud pública a

nivel global. Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud

(OMS), la ONU y la FAO advierten que, de no modificarse las tendencias actuales, este

fenómeno podría convertirse en la principal causa de muerte en el mundo hacia 2050, con

hasta 10 millones de fallecimientos anuales. El problema se ve agravado por la

automedicación, la mala praxis médica, el uso indiscriminado de antibióticos y la

capacidad de las bacterias para compartir genes de resistencia entre ellas.

En este contexto, un proyecto de investigación desarrollado en el Tecnológico de

Monterrey, liderado por las doctoras María Luisa Del Prado Audelo y Alejandra Romero

Montero, profesoras investigadoras de la Escuela de Ingeniería y Ciencias (EIC) en el

Campus Ciudad de México, explora una alternativa no antibiótica para enfrentar

infecciones bacterianas persistentes: el uso de nanopartículas poliméricas biodegradables

capaces de liberar compuestos naturales con actividad antimicrobiana de forma

controlada.

Uno de los principales retos para el tratamiento de infecciones resistentes es la formación

de biopelículas bacterianas, estructuras microscópicas que permiten a las bacterias

adherirse a superficies como heridas, catéteres o implantes médicos. Estas biopelículas

funcionan como una barrera protectora que limita la acción de los antibióticos y puede

hacer que las bacterias sean hasta mil veces más resistentes que en su forma libre,

favoreciendo infecciones crónicas y difíciles de erradicar, especialmente en entornos

hospitalarios.

La investigación encabezada por la Dra. Del Prado Audelo se enfoca precisamente en

romper esta barrera, atacando uno de los mecanismos más complejos de la resistencia

antimicrobiana, combinando cápsulas de nanotecnología e inspiración en la medicina

ancestral mexicana.

El proyecto desarrolla nanopartículas poliméricas biodegradables que encapsulan

fitoquímicos presentes en aceites esenciales, como los derivados del orégano, el tomillo y

el comino, ingredientes conocidos desde la medicina tradicional por sus propiedades

antimicrobianas.

A diferencia de los antibióticos convencionales, que suelen actuar sobre objetivos

moleculares específicos, estos compuestos naturales presentan un mecanismo de acción

multifactorial, lo que dificulta que las bacterias desarrollen resistencia. No obstante, su

aplicación directa presenta limitaciones como baja solubilidad, volatilidad y sensibilidad a

factores ambientales.

La nanotecnología que se está desarrollando en el Tecnológico de Monterrey permite

superar estas barreras, al encapsular los compuestos en nanopartículas de entre 150 y

200 nanómetros, que protegen las moléculas y permiten su liberación controlada

directamente en el sitio de infección.

La Dra. María Luisa Del Prado Audelo, puntualiza que gracias a su tamaño nanométrico,

las partículas pueden penetrar la biopelícula bacteriana y liberar los compuestos

bioactivos desde el interior, en una estrategia que la investigadora describe como un

enfoque tipo Caballo de Troya, "de esta forma, es posible desestabilizar la estructura

protectora de la biopelícula y atacar a las bacterias sin recurrir a antibióticos tradicionales",

señala.

Las nanopartículas están fabricadas con PLGA (ácido poliláctico-co-glicólico), un polímero

biocompatible y biodegradable aprobado por la FDA, ampliamente utilizado en

aplicaciones médicas. Tras cumplir su función, el material se degrada en subproductos

que el organismo puede metabolizar sin generar residuos tóxicos ni impactos ambientales

negativos.

El proyecto surgió inicialmente con un enfoque en dispositivos médicos, donde la

colonización bacteriana representa un riesgo constante. Posteriormente, la investigación

se amplió hacia el tratamiento de heridas crónicas, un problema de salud pública

relevante en México y otros países, particularmente en pacientes con enfermedades

metabólicas como diabetes u obesidad.

A mediano y largo plazo, la plataforma nanotecnológica podría tener aplicaciones en

superficies hospitalarias, sistemas de desinfección, tratamiento de agua, industria

alimentaria y otros entornos donde el control microbiano es crítico, abriendo la puerta a

soluciones preventivas además de terapéuticas.

La filosofía del proyecto: ciencia colaborativa con impacto social. La investigación se

desarrolla en el laboratorio Inbiotech, adscrito a la Escuela de Ingeniería y Ciencias del

Tecnológico de Monterrey, y cuenta con la colaboración de instituciones nacionales como

la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a través del Instituto de

Investigaciones en Materiales, y la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad

Iztapalapa. Estas alianzas fortalecen el análisis teórico, computacional y experimental del

comportamiento de los materiales a escala nanométrica.

Actualmente, el proyecto se encuentra en una etapa avanzada de validación experimental,

mientras se analizan mecanismos de protección intelectual que permitan avanzar hacia su

transferencia tecnológica. Si bien las aplicaciones clínicas requieren procesos rigurosos

de evaluación preclínica y clínica, otras implementaciones podrían avanzar en plazos más

cortos.

Este proyecto se alinea con el enfoque de investigación de la Escuela de Ingeniería y

Ciencias, que impulsa soluciones científicas orientadas a salud, sostenibilidad,

envejecimiento e industria, bajo una visión de impacto social, económico y ambiental.

La Dra. Del Prado Audelo, propone un cambio de paradigma frente a la resistencia

antimicrobiana: reducir la dependencia exclusiva de antibióticos y avanzar hacia

estrategias que limiten la capacidad adaptativa de las bacterias, conectando el

conocimiento científico con las necesidades reales de la sociedad.

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Acerca del Tecnológico de Monterrey

El Tecnológico de Monterrey (http://www.tec.mx) es una universidad privada y sin fines de lucro, reconocida por su excelencia académica,

innovación educativa y visión global. Fue fundada en 1943 y actualmente tiene presencia en 33 municipios de 20 estados de México, cuenta

con una matrícula de 60 mil estudiantes de nivel profesional y posgrado, así como más de 27 mil alumnos de preparatoria. Acreditada por la

SACSCOC desde 1950. Se ubica en el puesto #187 del QS World University Rankings 2026 y en la posición #7 en América Latina según el

THE Latin America University Rankings 2024. Destaca también en empleabilidad global y programas de emprendimiento, siendo parte de

redes internacionales como APRU y U21.

Acerca de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey

La Escuela de Ingeniería y Ciencias (EIC) del Tecnológico de Monterrey es una institución líder en la formación de ingenieros y científicos en

México y América Latina. Con un enfoque en la excelencia académica, la investigación de vanguardia y la vinculación con la industria, la EIC

prepara a sus estudiantes para enfrentar los desafíos del siglo XXI y convertirse en agentes de cambio en sus comunidades.

Su estrategia de investigación está enfocada en ciencia aplicada y se centra en tres núcleos principales de investigación: Salud (Aplicación

de biotecnología, nanotecnología, informática y electrónica para mejorar la salud humana), Clima y Sustentabilidad (Abordaje de

problemáticas ambientales como el cambio climático y la transición a energías renovables) y Transformación Industrial (Implementación de

tecnologías digitales, inteligencia artificial y procesos innovadores en la fabricación y cadenas de suministro). Estos núcleos están

interconectados con tres iniciativas estratégicas: la primera, dedicada a la inteligencia artificial, la segunda a la nanotecnología y la tercera a

los semiconductores.

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