Transcripción:
México en la obra de un modesto revolucionario
JAIME ORTEGA*
La figura más asediada en estos días de ofensiva anticubana es Raúl Castro, cuyo segundo nombre parece ser performativo de su actitud frente al proceso revolucionario isleño: Modesto. Esta seña de identidad fue reconocida por su biógrafo y amigo, el ruso-soviético Nikolai Leónov. En los ambientes políticos de izquierda su práctica discursiva es menos referida, y sólo en tiempos recientes, con la aparición de los nueve tomos de sus Obras Escogidas (en colaboración con la República Popular China), podemos adentrarnos a un panorama más completo de su visión política. Antecedentes importantes fueron los dos tomos titulados Selección de discursos y artículos, que recogen apariciones públicas entre 1976 y 1986, y los dos volúmenes titulados Revolución: la obra más hermosa con alocuciones entre 2006 y 2018. En México fueron publicadas algunas intervenciones en la Revista de la Universidad en 1959, y en la década de 1970 en Cuadernos Políticos, e Historia y Sociedad.
Tal como señalaron los historiadores de la Oficina de Asuntos Históricos, José Luis Aneiros y Dayli Sánchez, durante la Feria Internacional del Libro de La Habana, en agosto pasado, estos tomos permiten el descubrimiento de un personaje cuya riqueza lingüística va acompañada de la pasión política. Es cierto que a diferencia de su hermano Fidel, Raúl es un hombre mucho más abocado al mundo cubano. Aunque sus intervenciones a propósito de América Latina o de las cuestiones globales no faltaron, lo cierto es que su oficio político e intelectual se encuentra, sobre todo, en la construcción de la institucionalidad cubana, especialmente del conjunto de la Defensa.
Las más de 5 mil páginas nos permiten acceder a documentos que nutren las fuentes documentales sobre el proceso revolucionario. Caso más emblemático es el tomo primero, en donde se incluyen sus diarios durante la lucha insurreccional. Un fragmento fascinante de su diario es cuando escribe cómo le ha llegado al Ejército Rebelde libros de historia de Cuba, que serán usados para la capacitación ideológica, pero también un libro de álgebra solicitado por el "polifacético" Guevara, a quien reconoce ser el autor del encargo de todo el material bibliográfico que llegó al frente.
Además de esto, que seguro nutrirá la composición historiográfica de la lucha armada, podemos encontrar algunos datos interesantes a propósito de México. Por ejemplo, se incluye la entrevista que hiciera Gerardo Unzueta, el veterano y autodidacta periodista comunista mexicano. En pleno 1959 Unzueta -a la sazón, director del órgano del PCM La Voz de México- entrevistó al Che Guevara (Revista Memoria número 299) y también a Raúl, a quien le pregunta, apenas en agosto de aquel año, su caracterización sobre la revolución. El general, sorprendido, responde: "sinceramente todavía ningún periodista, desde que acabó la guerra, me había hecho una pregunta tan compleja y extensa en tan breves palabras".
Otro dato interesante que puede reconocerse en estas páginas es la presencia de el general Cárdenas, a quien Raúl se refiere en numerosas ocasiones, como "ilustre hijo de México", a quien reconoce el "gesto tan desprendido que lo traía a nuestras playas a luchar como un soldado más de la revolución". En otro momento lo había denominado como "esa gloria, no de México, sino de América". Muchos años después, en septiembre de 1975, Raúl evoca en un discurso en presencia del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, los valientes actos y gestos de su padre, y obsequia al nieto del general "que tiene el honor y la gloria de llevar su nombre" una "metralleta imperialista M-3" y le dice: "a tu abuelo no pudimos entregársela, se la entregamos a otro Lázaro Cárdenas". Estas piezas conjugan elementos para reflexionar del diálogo, fragmentario pero interrumpido, entre las dos revoluciones más profundas y de mayor alcance en el continente.
Finalmente, en la década de 1990, en una entrevista publicada en El Sol de México hecha por Mario Vázquez Raña, Raúl Modesto le cuenta uno de los momentos más dramáticos en la relación de Cuba con la Unión Soviética: cuando a inicios de la década de 1980, en el momento de asedio neoconservador encabezado por Reagan, los soviéticos le hacen saber a Raúl que en caso de agresión militar contra Cuba, ellos no intervendrán. Fidel y Raúl asumen la responsabilidad de contener aquella información "tan amarga", misma que no fue divulgada por acuerdo de los órganos de dirección del Partido Comunista.
Aunque efectivamente la edición de Noticias Ajusco, Cabo Mil, del 16 de septiembre.
Las obras de Raúl Modesto Castro representan un buen pretexto para ampliar el conocimiento histórico de la política de la Cuba revolucionaria. El sello Ediciones Celia ha entregado a los estudiosos una documentación valiosa, que contribuye a comprender las razones y pasiones de uno de los líderes políticos más longevos, y hoy por hoy, más atacados desde los irracionales poderes imperiales y sus huestes vasallas latinoamericanas. Es esta quizá la razón más potente para estudiarlo.
*Investigador UAM. Autor de Ternura y tempestad: el centenario de Fidel y el horizonte de la liberación nacional (Fundación Rosa Luxemburg-Instituto de Filosofía de Cuba)