Política Confidencial


Resumen:

Ana Francis Mor, secretaria de Cultura de CDMX, anda moviendo las aguas. En chats de WhatsApp y redes sociales comenzó a circular que la funcionaria estaría promoviendo la protesta de esta noche contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Este activismo, como el de algunos trabajadores públicos, no pasó desapercibido y de inmediato encendió focos rojos en el ámbito diplomático, justo cuando la Cancillería mexicana y figuras clave como Roberto Velasco, subsecretario de Relaciones Exteriores para América del Norte; Christopher Landau, subsecretario de Estado de Estados Unidos mejor conocido como el Quitavisas, y la Secretaría de Relaciones Exteriores insisten públicamente en una línea de prudencia y contención. La pregunta que ya corre en corto es inevitable: ¿Esta postura representa realmente la línea del gobierno federal o es un movimiento que complica, innecesariamente, la relación con Washington? Más aún porque, apenas hace unos días, durante un desayuno de Morena con medios, un periodista español cuestionó directamente a Luisa María Alcalde y a Camila Martínez sobre la posibilidad de movilizaciones en 2026 en defensa de la soberanía de Venezuela ante las presiones de Trump. Ambas fueron claras: el movimiento no impulsaría protestas, aunque sí se mantendría alineado con las declaraciones institucionales de la presidenta Claudia Sheinbaum. Por eso el ruido crece. ¿Quién está calentando la calle cuando desde arriba piden cabeza fría? ¿Quién le anda azuzando el avispero a Landau para que voltee a estas convocatorias? En política, ya se sabe: no evitar algo también es una forma de decir mucho. Y aquí, el mensaje empieza a incomodar.

Transcripción:

Ana Francis Mor, secretaria de Cultura de CDMX, anda moviendo las aguas. En chats de WhatsApp y redes sociales comenzó a circular que la funcionaria estaría promoviendo la protesta de esta noche contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Este activismo, como el de algunos trabajadores públicos, no pasó desapercibido y de inmediato encendió focos rojos en el ámbito diplomático, justo cuando la Cancillería mexicana y figuras clave como Roberto Velasco, subsecretario de Relaciones Exteriores para América del Norte; Christopher Landau, subsecretario de Estado de Estados Unidos mejor conocido como el Quitavisas, y la Secretaría de Relaciones Exteriores insisten públicamente en una línea de prudencia y contención. La pregunta que ya corre en corto es inevitable: ¿Esta postura representa realmente la línea del gobierno federal o es un movimiento que complica, innecesariamente, la relación con Washington? Más aún porque, apenas hace unos días, durante un desayuno de Morena con medios, un periodista español cuestionó directamente a Luisa María Alcalde y a Camila Martínez sobre la posibilidad de movilizaciones en 2026 en defensa de la soberanía de Venezuela ante las presiones de Trump. Ambas fueron claras: el movimiento no impulsaría protestas, aunque sí se mantendría alineado con las declaraciones institucionales de la presidenta Claudia Sheinbaum. Por eso el ruido crece. ¿Quién está calentando la calle cuando desde arriba piden cabeza fría? ¿Quién le anda azuzando el avispero a Landau para que voltee a estas convocatorias? En política, ya se sabe: no evitar algo también es una forma de decir mucho. Y aquí, el mensaje empieza a incomodar.