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Resumen:

Trump arrasa la economía global // Hunde a la comunidad de naciones // Albanese: "necrocapitalismo"

Transcripción:

Trump arrasa la economía global // Hunde a la comunidad de naciones // Albanese: "necrocapitalismo"

CARLOS FERNÁNDEZ-VEGA

Entre las innumerables piruetas mentales que hace cotidianamente, Donald Trump se niega a admitir que su agresión a Irán, junto con el genocida Benjamin Netanyahu, no sólo fue ilegal y fallida, sino que ha desmoronado la de por sí mínima credibilidad sobre la "invencibilidad del imperio". Son más que notorios los nefastos efectos políticos, militares y diplomáticos para Estados Unidos y el resto del mundo, y día a día los económicos pulverizan los bolsillos de los consumidores a lo largo y ancho del planeta. Pero el enloquecido magnate insiste, por mucho que su "credibilidad" y "aceptación" caen en picada, incluso entre su círculo original de "apoyo".

La inflación, el barril de petróleo están en las nubes (cerca de 114 dólares, promedio), los combustibles rápidamente se encarecen (el precio promedio de la gasolina en su país se ha incrementado 34 por ciento, y el del diésel, 36 por ciento), la economía en su conjunto echa chispas, crecen los índices de pobreza y los consumidores ya no sienten lo duro, sino lo tupido. Y todo ello repercute en la economía global sólo porque el megalómano inquilino de la Casa Blanca se aferra a su falsa creencia de que "ganó" en Medio Oriente. Todo, por decisión de un fulano totalmente desacreditado, que ve "enemigos" por todas partes, siempre "asesorado" por el genocida Netanyahu.

Cómo estará el ambiente, que hasta los organismos "internacionales", regentados por Estados Unidos desde hace ocho décadas, han encendido los focos rojos. El Banco Mundial, por ejemplo, que advierte sobre los efectos negativos de la escalada de precios de la energía (los más altos desde hace cuatro años, lo que a la par ha provocado una crisis en el suministro de crudo) y "la grave conmoción" mundial por el "conflicto" en Medio Oriente, provocado por la pareja infernal de Trump y Netanyahu, por el sostenido incremento en los precios de los productos básicos.

Del análisis de dicho organismo "multilateral" se toman los siguientes pasajes. Va, pues: se prevé que este año, los precios de la energía aumentarán 24 por ciento hasta alcanzar su nivel más alto desde la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, dado que la guerra en Medio Oriente está provocando grave conmoción en los mercados mundiales de productos básicos. Los precios generales de éstos aumentarán 16 por ciento, impulsados por el vertiginoso incremento de los precios de la energía y los fertilizantes y por los máximos históricos que han alcanzado los precios de varios metales claves.

Los ataques a la infraestructura energética y las interrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de 35 por ciento del comercio mundial de petróleo crudo transportado por mar, han desencadenado la mayor crisis mundial de suministro de petróleo registrada hasta la fecha, con reducción de alrededor de 10 millones de barriles por día. Incluso, tras situarse en niveles moderados desde su máximo reciente, a mediados de abril, los precios del petróleo Brent se mantuvieron más de 50 por ciento por encima de los niveles registrados a principios de año (ayer cerró en 114 dólares). Se pronostica que en 2026, el petróleo Brent alcanzará un promedio de 86 dólares por barril, un marcado aumento con respecto a los 69 dólares registrados en 2025. Estos pronósticos suponen que las perturbaciones más agudas terminarían en mayo y que a finales de 2026, el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz volvería gradualmente a los niveles anteriores a la guerra.

El "conflicto" golpea la economía mundial en oleadas acumulativas: primero con el aumento de los precios de la energía, luego con el incremento de los de alimentos y, por último, con el avance de la inflación, que elevará las tasas de interés y encarecerá aún más la deuda. Los más pobres, que gastan la mayor parte de sus escasos ingresos en alimentos y combustibles, serán los más perjudicados, al igual que las economías en desarrollo, que ya se ven agobiadas por una pesada carga de deuda. Todo esto es un recordatorio de una cruda verdad: la guerra es el desarrollo a la inversa.

Las rebanadas del pastel

Demoledor, pero absolutamente real, el calificativo que utiliza Francesca Albanese, relatora especial para los territorios palestinos de la ONU: la existencia del "necrocapitalismo", es decir, aquel que permite y promueve "el genocidio que está perpetrando Israel contra el pueblo palestino, al que además somete a un apartheid a la vista de todo el mundo. No hay un Estado de Israel bueno y otro malo; no, hay un Estado de Israel que está perpetrando un genocidio". Y nadie detiene la masacre.

Twitter: @cafevega
cfumexico_sa@hotmail.com

Un portacontenedores Hamouna, con bandera iraní, permanece anclado mientras una pequeña lancha pasa cerca, en el estrecho de Ormuz.